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EE UU e Irán mantienen un encuentro bilateral sobre el programa nuclear

La reunión ha durado una hora y se produce mientras la Casa Blanca sopesa la posibilidad de que Teherán mantenga sus plantas para enriquecer uranio

La secretaria de Estado adjunta para Asuntos Políticos, Wendy Sherman.
La secretaria de Estado adjunta para Asuntos Políticos, Wendy Sherman. EFE

Los enviados especiales de las delegaciones de Estados Unidos e Irán para discutir el programa nuclear iraní en Ginebra, han mantenido un encuentro bilateral este martes. La reunión se produce en un momento en que el Gobierno persa ha moderado su postura sobre las negociaciones y la Casa Blanca sopesa acceder a algunas de sus peticiones en señal de su receptividad hacia la actitud aperturista del régimen que ha impulsado su nuevo presidente, Hasan Rohaní.

El encuentro entre la subsecretaria de Asuntos Políticos de EE UU, Wendy Sherman, y el número dos de la Diplomacia iraní, Abbas Araqchi se ha prolongado durante casi una hora y ha sido descrito como “útil” por un funcionario del Departamento de Estado. Es la tercera vez en poco más de un mes que altos representantes de ambos países mantienen un diálogo directo, tras la histórica llamada del presidente Barack Obama a su homólogo iraní, de hace unas semanas, a la que precedió la reunión entre el secretario de Estado, John Kerry, y el ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif. “Ambos países hemos cruzado nuestro Rubicón bilateral”, señaló el lunes un alto funcionario de la Administración estadounidense.

El Gobierno iraní ha llegado a Ginebra dispuesto a suavizar las sanciones internacionales que pesan sobre su país en represalia por el mantenimiento de su programa nuclear y parece que se ha encontrado a un EE UU, más receptivo que en anteriores ocasiones. El lunes, otro alto funcionario de la Administración aseguró que la Casa Blanca estaba sopesando permitir a Irán mantener las instalaciones en las que enriquece uranio, un extremo sobre el que dos de los principales aliados de Washington en la región, Israel y Arabia Saudí, han mostrado siempre sus reticencias, defendiendo la destrucción absoluta de sus plantas de enriquecimiento de uranio y de cualquier otro enclave en el que pueda fabricar armas con plutonio.

Durante su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, Obama se mostró a favor del derecho de Irán a poder desarrollar programas de energía nuclear para fines pacíficos y un miembro del equipo negociador de EE UU que se ha desplazado a Ginebra ha asegurado, de acuerdo con The Wall Street Journal, que la delegación está dispuesta a dialogar “sobre lo que el presidente declaró en la ONU”.

Que Irán mantenga las instalaciones nucleares es, sin embargo, una opción muy difícil que sea aceptada por el Congreso. El lunes, un grupo bipartito de nueve senadores ofreció la posibilidad de suspender la entrada en vigor de un nuevo paquete de sanciones muy severas, siempre y cuando Irán se comprometiera a cancelar su programa de uranio enriquecido. En la carta que remitieron a la Casa Blanca, los legisladores también contemplaban la posibilidad de levantar todas las medidas punitivas siempre y cuando se compruebe de manera fehaciente que Irán “ha desmantelado completamente su programa nuclear”.