Irán cambia de actitud en el diálogo nuclear

Las potencias occidentales perciben un mayor espíritu negociador de Teherán, pero se mantienen prudentes sobre la posibilidad de avances concretos

Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní entre Teherán y las grandes potencias se reanudaron este martes en Ginebra con algunas señales de cambio en la actitud de la delegación persa. En la primera de dos jornadas de diálogo, el equipo enviado por el nuevo presidente, Hasan Rohaní, puso sobre la mesa una nueva propuesta, cuyos detalles las partes acordaron no divulgar; los representantes de las potencias (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) eludieron comentar la oferta, pero fuentes diplomáticas europeas cercanas a la negociación señalaron al menos un cambio de actitud en la delegación iraní con respeto a las "tácticas manifiestamente dilatorias" del pasado.

El portavoz de Catherine Ashton, representante de Exteriores de la UE y jefa de la delegación de las seis potencias, afirmó por su parte que "por primera vez hubo discusión acerca de detalles técnicos muy concretos" y señaló un mayor compromiso negociador de la parte iraní. También por primera vez la negociación se desarrolló directamente en inglés.

Años de desencuentros invitan  a un prudente escepticismo

"Creemos que nuestra propuesta tiene los elementos como para marcar un punto de inflexión. Vamos en serio", declaró a mediodía el viceministro de Exteriores iraní, Abas Araqchi. Por la tarde, añadió que es "demasiado pronto para juzgar" si ha habido un acercamiento de posiciones y aclaró que en la propuesta presentada no figura la adhesión al protocolo adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear que permite inspecciones más intensas. Ese fue el único comentario público sobre la oferta.

Las negociaciones seguirán este miércoles y es difícil prever si el cambio de actitud desembocará en avances concretos. La Casa Blanca señaló que apreciaba el cambio de tono y su delegación tuvo una reunión bilateral con la iraní, pero Washington advirtió que no había que esperar revoluciones de la noche a la mañana. Occidente considera que el programa nuclear iraní es ambiguo, y reclama garantías de que no tiene vertientes militares. Para ello, exige mayor capacidad de inspección y límites a la actividad de enriquecimiento de uranio. Irán sostiene que su programa es puramente civil y defiende su derecho a desarrollarlo. Pero, desde su elección, Rohaní ha hecho múltiples gestos que apuntan a un deseo de deshielo.

Las delegaciones occidentales presentes en Ginebra se muestran convencidas de que las sanciones aplicadas a Irán están ejerciendo una enorme presión sobre el régimen. La victoria de Rohaní tras una campaña en la que prometió una actitud dialogante y su decisión de atribuir la competencia de la negociación nuclear, que hasta ahora gestionaba el conservador Consejo de Seguridad Nacional, al ministerio de Exteriores, representan dos consecuencias de esa presión, según el punto de vista occidental.

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La exportación de petróleo ha caído de 2,5 millones de barriles diarios en 2011 a menos de un millón según los datos de los últimos meses facilitados por la Agencia Internacional de la Energía. La recaudación por esas exportaciones disminuyó de 95.000 millones de dólares en 2011 a 69.000 en 2012. La cifra de 2013 será previsiblemente todavía inferior.

Sobre la firma

Corresponsal de asuntos globales de EL PAÍS y autor de una columna dedicada a cuestiones europeas que se publica los sábados. Anteriormente fue redactor jefe de Internacional y subdirector de Opinión del diario. Es licenciado en Derecho (La Sapienza, Roma) máster en Periodismo (UAM/EL PAÍS, Madrid) y en Derecho de la UE (IEE/ULB, Bruselas).

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