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Guerra Santa contra Kenia

El grupo terrorista islamista Al Shabab es el mayor poder de Somalia y exige la retirada del Ejército keniano de su país

Un soldado de la Unión Africana en el bastión de Al Shabab en Somalia.
Un soldado de la Unión Africana en el bastión de Al Shabab en Somalia. EFE

Al Shabab significa La Juventud —o Los Chavales—, se calcula que cuenta entre 7.000 y 9.000 milicianos en Somalia y es el grupo más influyente en este país, incluso más que el Gobierno. Es considerada una organización terrorista por la CIA y se afilió a Al Qaeda en febrero de 2012.

Desde el colapso del gobierno central, somalí en 1991, algunos Tribunales Islámicos se fueron instalando en algunas localidades, ofreciendo códigos, pautas y castigos para una población necesitada de reglas y protección. El sistema judicial basado en la Sharía, la ley islámica, se fue extendiendo y llenando el vacío legal. El año 2000 se coordinaron, crearon la Unión de Tribunales Islámicos y fue éste inicio de institución que en 2006 se propagó por casi todo el país.

Al Shabab nació como la rama joven y más radical de los Tribunales Islámicos, pero con la desaparición de éstos, después que las tropas etíopes invadieran Somalia y les derrotaran, Al Shabab creció en efectivos, fuerza e influencia.

Pero ¿por qué Kenia se ha convertido en objetivo para Al Shabab? “Castigar a Kenia por su implicación en el conflicto somalí”. Así justifica el poderoso grupo su ataque contra el lujoso centro comercial de Nairobi, horas después de haber lanzado el asalto con granadas y kalashnikovs. Al Shabab controla la mayoría de Somalia, tiene bajo su control más territorio que el propio Gobierno —un Ejecutivo muy débil que subsiste gracias al apoyo internacional— y que cualquier otro grupo armado en el país.

Aunque Kenia había preferido durante años trabajar la vía diplomática en vez de la militar en relación al conflicto en su vecina Somalia, en 2011 cambió su estrategia y decidió implicar a sus fuerzas armadas. Lanzó entonces una operación ofensiva, la operación Linda Nchi —significa “proteger a la nación” en swahili— que incluía mandar a soldados kenianos a Somalia para crear una zona de seguridad de unos 100 Km en el lado somalí. Kenia consideró en aquel momento que necesitaba defenderse de la creciente amenaza de Al Shabab, pero desde entonces pasó a ser participante en el conflicto y Al Shabab lo añadió públicamente en su lista de enemigos. “Kenia no tendrá paz si no retira a sus soldados de Somalia” decía Ali Mohamoud Rage, el portavoz de Al Shabab.

Actualmente las tropas kenianas han sido absorbidas dentro de la misión de paz de la Unión Africana en Somalia —la AMISOM— pero para Al Shabab siguen siendo enemigos por haberse posicionado contra ellos.

Ya hace tiempo que el temor que ocurriera un ataque en una zona concurrida circulaba por Nairobi. Detectores de metales y agentes de seguridad empezaron a custodiar las entradas de algunos centros comerciales hace más de una año, para evitar incursiones de gente armada. Aunque se sabía que Al Shabab tiene una poderosa capacidad de reacción.

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