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Rohaní consolida su control sobre la negociación nuclear iraní

El ministro de Exteriores pasa a encabezar la delegación nuclear, aunque la última palabra la sigue teniendo el Líder Supremo

El presidente iraní, Hasán Rohaní.
El presidente iraní, Hasán Rohaní. AFP

La negociación nuclear iraní cambia de manos. El presidente de la República Islámica desde hace un mes, Hasán Rohaní, ha decidido quitarle al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) la responsabilidad de encabezar la delegación iraní ante las negociaciones sobre el futuro del programa nuclear del país persa y se la ha entregado al ministro de Exteriores, el moderado Mohamed Javad Zarif. Hasta ahora, el secretario del CSSN había sido Saíd Jalilí, rival de Rohaní en las pasadas elecciones presidenciales y un hombre cercano al Líder Supremo Alí Jamenei.

Según la constitución iraní, el Líder Supremo es el responsable último de la política exterior del país persa. El CSSN fue creado tras la reforma constitucional de 1989 que siguió a la muerte del fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini, y está encargado de "determinar las políticas de defensa y seguridad nacional dentro del marco político establecido por el Líder". Desde 2003, su secretario es el encargado de encabezar el equipo que negocia ante la comunidad internacional el desarrollo del programa atómico iraní.

El nuevo encargado de las conversaciones nucleares es un hombre cercano al presidente Rohaní. Cuando este estuvo al frente del CSSN —y del equipo negociador— Zarif tuvo un papel activo en los acuerdos que llevaron a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio tras un pacto con la 'troika' formada por Francia, Alemania y Reino Unido.

La medida puede verse como un paso más hacia una política nuclear más pragmática en oposición a la línea dura encabezada por Jalilí y el expresidente Ahmadineyad. El pasado 15 de agosto, Rohaní nombró jefe de la Agencia Iraní de Energía Atómica al exministro de Exteriores Alí Akbar Salehí, que había sido representante del país persa ante la Agencia Internacional de la Energía Atómica durante el Gobierno del moderado Mohamed Jatamí.

El programa nuclear iraní es visto con circunspección por Occidente y con abierta hostilidad por Israel, que ve en la capacidad del país persa de enriquecer uranio una intención manifiesta de crear un programa de armamento capaz de destruir el Estado judío. A pesar de las declaraciones de Rohaní afirmando que Irán quiere "un acuerdo constructivo con el mundo", el presidente se ha negado a suspender el programa de enriquecimiento de uranio.