Merkel apela a Putin para hallar una solución a la crisis a través de la ONU

La canciller pide que se espere al informe de los expertos Hollande recula y aboga ahora por “una alternativa política”

La canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido este jueves al presidente ruso, Vladímir Putin, que se sume a las presiones internacionales sobre Siria. La jefa del Gobierno alemán insta a Rusia a usar su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para contribuir a “una respuesta internacional rápida y unitaria” al régimen de Bachar el Asad.

Merkel y Putin han mantenido una conversación telefónica en la que, según el portavoz de la canciller, Steffen Seibert, ambos han estado de acuerdo en que la guerra en Siria debe resolverse mediante esfuerzos políticos. Berlín y Moscú quieren que la comunidad internacional impulse una conferencia para pacificar la zona. Para Merkel, el presunto ataque con armas químicas contra la población civil por parte del Ejército gubernamental sirio precisa, no obstante, “una clara reacción internacional”. Putin también se ha mostrado favorable a que la ONU centre sus energías en buscar una vía de pacificación. China y Rusia, principales aliados de Siria, rechazan de plano una intervención militar contra Damasco.

Pero, por si llegara a producirse, Putin ha enviado varios buques de guerra al Mediterráneo oriental. Es uno de los últimos aliados internacionales de El Asad. Alemania, por su parte, está de acuerdo con los Gobiernos de Reino Unido y Francia en que el Consejo de Seguridad debe estudiar los informes de los inspectores de la ONU sobre el terreno. Se espera que la misión de expertos en armas químicas regrese de Siria mañana. Por eso, y a la espera de que el Gobierno de Estados Unidos informara de la situación a varias figuras clave de su Congreso, Alemania consideraba este jueves improbable que los aliados occidentales lancen un ataque en los días próximos.

La oposición socialdemócrata del SPD había pedido a la democristiana Merkel (CDU) que viajara a Moscú para solicitar a Putin su apoyo a las medidas contra El Asad. En plena campaña electoral para las generales del 22 de septiembre, Merkel y su rival socialdemócrata, Peer Steinbrück, tratan de pasar de puntillas sobre un asunto muy impopular: más de dos tercios de los alemanes se mostraban esta semana contrarios a una intervención. Los líderes políticos intentan mantener el equilibrio entre la condena a El Asad y los tambores de guerra que han sonado estos días en Londres, Washington y París. La canciller Merkel ha tachado de “crimen de guerra” los actos de El Asad, pero se cuida de mencionar cualquier posibilidad de un ataque con participación alemana. Hace dos años y medio, Alemania rehusó participar en los bombardeos que terminaron con el régimen de Muamar Gadafi en Libia.

La canciller ha pedido a los alemanes que den “una buena acogida” a los 5.000 refugiados que están a punto de llegar desde Siria. Una semana después de las tensiones por la apertura de un asilo para refugiados en una zona deprimida del este de Berlín, Merkel ha apelado a la solidaridad de los ciudadanos, que “saben lo que han tenido que sufrir” los civiles sirios.

Rebajando el ardor guerrero del discurso pronunciado el pasado lunes ante los embajadores, el presidente francés, François Hollande, ha moderado este jueves el tono de sus palabras y, tras recibir en el palacio del Elíseo al líder de la Coalición Nacional Siria, Ahmed Jarba, ha afirmado que es preciso “hacer todo lo posible para buscar una solución política” al conflicto sirio. Hollande ha matizado que esa solución política no podrá hallarse si la coalición que lucha contra el régimen de Bachar el Asad no aparece “como una alternativa con la fuerza necesaria, y especialmente su ejército”, aunque ha evitado confirmar si Francia aumentará o no su apoyo militar a los rebeldes, a diferencia de lo que dijo el lunes, cuando aseguró que París estaba listo “para castigar a quienes han tomado la decisión infame de gasear a inocentes”.

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El cambio de enfoque del presidente francés refleja las crecientes dudas de la comunidad internacional sobre una posible intervención militar en Siria, motivadas en buena parte por la impopularidad de la medida, según van mostrando tanto las encuestas de opinión como las reticencias expresadas por algunos Gobiernos. Francia ha convocado una sesión extraordinaria del Parlamento para el próximo 4 de septiembre en la que se debatirá la situación siria.

En cualquier caso, el Ministerio de Defensa ha afirmado que sus ejércitos están “en posición de responder a las demandas del presidente de la República si este tomara la decisión de comprometer a las tropas francesas”.

Ahmed Jarba, el líder de la oposición a El Asad, afirmó por su parte que espera que los países occidentales acometan “una acción punitiva contra el régimen” y den “más apoyo político y militar al Ejército Libre Sirio”, la oposición armada al régimen de Damasco.

En la clausura de la reunión de embajadores en el Elíseo, el ministro de Exteriores, Laurent Fabius, ha calificado la posibilidad de una respuesta al uso de armas químicas de “indispensable” y ha precisado que esta se establecería de común acuerdo “con los socios europeos”.

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