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Israel libera a 26 presos palestinos horas antes de las negociaciones

Los palestinos advierten de que los asentamientos abocan el proceso al colapso

Uno de los presos liberados, recibido en Gaza.  S. SALEM (REUTERS)
Uno de los presos liberados, recibido en Gaza. / S. SALEM (REUTERS)

Horas antes de la reanudación de las conversaciones de paz, hoy en Jerusalén, Israel acometió anoche la prometida liberación de 26 presos palestinos, medida que la ANP reconocía como un prólogo de entendimiento hasta que ayer se anunció la construcción de nuevas viviendas en asentamientos. Esta primera fase de excarcelados —104 beneficiarios saldrán en los nueve meses que duren las conversaciones— incluye a 17 condenados a cadena perpetua por la muerte de israelíes.

Hacia las nueve de la noche comenzaba el proceso, con la reunión de todos los reclusos en la prisión de Ofer y su posterior distribución en vehículos con las lunas tintadas, para impedir que fueran retratados haciendo gestos de victoria. A los 15 presos con destino Gaza, tras cruzar por el paso de Erez hacia medianoche, les esperaban más familias que políticos de Hamás. Al mismo tiempo, en Cisjordania, otros 11 liberados fueron llevados a la Mukata, el palacio presidencial de Mahmud Abás, tras cruzar por el paso de Betunia.

Una multitud los esperaba entre cánticos. “Hemos vencido. Nuestros héroes vuelven a casa”, gritaban grupos de jóvenes, cargados de banderas. Los familiares se agolpaban contra las vallas. Algunos de ellos apenas han visto a los suyos en décadas, recluidos como estaban desde antes de 1993. “Lograremos sacar a toda nuestra gente”, prometió el presidente Abás. Los presos fueron sacados en volandas y llevados a sus respectivas villas, como Belén o Jenín, escoltados por coches en plena fiesta.

En Ramala, el presidente palestino recibió a los presos —pertenecientes a Fatah y el Frente Popular para la Liberación de Palestina— con una breve ceremonia oficial que incluyó una ofrenda floral ante la tumba de Yaser Arafat y un saludo a la multitud desde el balcón de la sede de la Autoridad Palestina.

Casi al mismo tiempo, los presos que llegaron a Gaza —miembros de Hamás y la Yihad Islámica— disfrutaron de un recibimiento más familiar, aunque Hamás, que gobierna la Franja, también organizó un acto de bienvenida. En ambos casos, las familias se agolpaban desde horas antes en los pasos fronterizos.

Mahmud al Zahar, portavoz de Hamás, aplaudió con frialdad esta liberación. Los islamistas creen que las conversaciones con Israel son “inútiles” y solo ayudarán “a perpetuar la ocupación”. Abbas aún no ha resuelto sus diferencias con el Gobierno de Hamás en Gaza, que no reconoce al Estado de Israel, pero ayer sí pudo solucionar otro entuerto político. Rami Hamdala, su primer ministro dimisionario, retiró su renuncia y aceptó formar nuevo Gobierno en cinco semanas.

Con el preámbulo de la liberación de los presos, hoy se reanuda después de tres años de parón el diálogo directo entre israelíes y palestinos en Jerusalén, pero más que conversaciones se esperan muecas, secos apretones de mano, reproches. La delegación negociadora palestina, por boca de Yasir Abed Rabbo, advirtió ayer de que el proceso de paz puede saltar por los aires antes de nacer por el empeño de Israel en ampliar las colonias sobre suelo ocupado en Cisjordania y Jerusalén Este. Ayer mismo, el Ministerio del Interior confirmó el permiso para 942 nuevas viviendas en Gilo, al sureste de Jerusalén. El trámite ya recibió luz verde en diciembre, y el nuevo paso es “puramente técnico”, precisa un portavoz del Gobierno. Dice el diario Haaretz que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, influyó en retrasar el permiso, porque quería evitar más “presión internacional”.

Fuentes: NYT y elaboración propia.
Fuentes: NYT y elaboración propia.

No ha tenido el mismo tacto a la hora de calcular pasos que mantuvieran sereno el ambiente en las jornadas previas a las nuevas negociaciones. En ocho días, Israel ha aprobado 3.300 unidades en asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este. Solo en esta última ciudad, donde Palestina desea ubicar su capital, se han autorizado 1.735 casas en este periodo, cuando en todo 2012 se llegó a las 2.380, una cifra récord, según la ONG Ir Amin.

Las obras —que no han salido aún a concurso— se harán en la zona más externa de Gilo, más cercana a Beit Jala (Cisjordania), con lo que se complica aún más el espacio para la conexión sur de Cisjordania con Jerusalén. “Me alegro. Necesitamos más casas aquí. Los precios de la vivienda son muy elevados y los jóvenes como mi hija no los pueden pagar. Gilo es Israel y nadie va a echar de aquí a tanta gente [40.000 vecinos], ¿no? Pues entonces, si nos quedamos, que nos hagan promociones”, defiende Sarah Malkin, rusa de origen, contable, en la parada del 71, el autobús de Gilo. “¿No le plantea remordimientos vivir en una colonia?”, le pregunta su vecino Amiel Ben-Amir, estudiante de Derecho en la Universidad Hebrea. “¿Por qué? Ellos dicen que es una colonia. Para mí es tierra nuestra, la conquistó mi gente”, replica.

Lejos de allí, Rabbo insiste en que poner más ladrillos en las colonias va contra las “promesas” hechas por EE UU. “Si el proceso negociador comienza con la aceleración de colonias, uno puede preguntarse qué es lo que vamos a lograr”, se cuestiona. Fuentes de la Autoridad Palestina confirman que en el círculo de Abbas muchos abogan por no aparecer hoy en la reunión convocada en el hotel King David, segunda etapa de un diálogo arrancado gracias al tesón de John Kerry, el secretario de Estado de EE UU. Sin embargo, Abbas insiste en que aún cree en las promesas estadounidenses, que nunca han trascendido, y que son lo suficientemente fuertes como para tragarse la indignación y sentarse con su enemigo.

Casi mil nuevas viviendas

Según informa el concejal jerosolimitano del partido de izquierdas Meretz Yosef Alalu —en la oposición— el permiso de ordenación del territorio y construcción se otorgó en diciembre, cuando ni por asomo se barruntaba el reinicio de las conversaciones, pero es ahora cuando obtiene el visto bueno final y se ha publicado. En estos meses, dice el diario Haaretz, se han hecho modificaciones técnicas. También la orden del primer ministro habría retrasado el proyecto, “por temor a la presión diplomática sobre Israel”, añade el rotativo.

Esta nueva obra en Gilo es realmente compleja porque no se ha proyectado para hacer crecer el barrio hacia el corazón ya urbanizado, sino hacia el sur, hacia la vecina localidad palestina de Beit Jala (Cisjordania), con lo que el ladrillo extra complicará aún más el trazado de una hipotética frontera y dificultará las comunicaciones con Jerusalén Este. Gilo es un enclave que está fuera de los puntos que Israel estaría dispuesto a intercambiar con Palestina, ya que en la actualidad cuenta con más de 40.000 habitantes.

Esta misma semana está previsto que el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, coloque la primera piedra de otro barrio de colonos en Jerusalén Oriental, en la zona de Jabal Mukaber.

Los reiterados anuncios de más colonias han indignado profundamente a los negociadores palestinos, que sostienen que Israel está actuando “de mala fe” y trata de “boicotear” el proceso de paz, en palabras del líder del equipo, Saeb Erekat. El portavoz de Exteriores de Israel, Mark Regev, insiste en que las nuevas unidades son “en zonas que seguirán siendo parte de Israel en cualquier futuro acuerdo de paz”. “Esto no cambia nada”, insiste.