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El Gobierno de Túnez acusa a un salafista del asesinato de un opositor

El Ejecutivo dice que Brahmi fue muerto con la misma arma que mató a otro opositor en febrero

El principal sindicato tunecino convoca una huelga general como acto de protesta

El Gobierno tunecino ha acusado este viernes a un extremista salafista de estar implicado en el asesinato del opositor Mohamed Brahmi, acribillado el jueves ante su domicilio, y en el de Chokri Belaid, otra figura destacada de la izquierda laica, a finales de febrero. El asesinato de Brahmi, el segundo en menos de seis meses —como el primero, perpetrado por desconocidos a bordo de motocicletas—, ha disparado de nuevo la tensión en el país que vio nacer la primavera árabe. Túnez quedó paralizado hoy por la huelga general convocada en protesta por el atentado, en una jornada en la que cientos de personas volvieron a echarse a la calle, unas para pedir la caída del Gobierno islamista, otras para manifestar su apoyo al Ejecutivo.

“Los primeros elementos de la investigación demuestran la implicación de Bubaker Hakim, un elemento salafista takfirí [movimiento que considera infieles a quienes no siguen sus enseñanzas]”, en la muerte de Brahmi, declaró hoy el ministro del Interior, Lufti ben Yedu. “El arma usada para matar a Mohamed Brahmi es la misma que la que sirvió para matar a Chokri Belaid”, una automática de nueve milímetros, según el ministro, que definió a Hakim como “un elemento terrorista entre los más peligrosos”. Nacido en París hace 30 años y “obrero expatriado”, Hakim era buscado en Túnez por tráfico de armas desde Libia.

La policía asaltó recientemente su domicilio, pero el sospechoso huyó, indicó el director de la seguridad pública. La policía se incautó de armas de fuego, dos bombas caseras, municiones y una pistola, así como de armas blancas.

Ben Yedu mostró en una comparecencia televisada las imágenes de ocho sospechosos, entre ellos Hakim. Las autoridades vinculan a algunos de ellos con el grupo salafista Ansar al Sharia. El titular de Interior recordó que hasta el momento hay 14 sospechosos del atentado que costó la vida a Belaid en febrero, cuatro de ellas detenidas.

El Gobierno, liderado por el partido islamista moderado Ennahda, respondía así a las acusaciones de los familiares de Brahmi y de los manifestantes, que el jueves se echaron a la calle acusando a Ennahda del asesinato. Cientos de personas volvieron a desfilar ayer por el centro de la capital al grito de “el pueblo quiere la caída del Gobierno” y “hoy debe caer Ennahda”. Una contramanifestación de varios miles de personas, escoltadas por las fuerzas de seguridad, recorrió luego parte de la céntrica avenida de Burguiba en apoyo al Gobierno.

Al igual que tras el asesinato de Belaid en febrero, la poderosa plataforma sindical UGTT había convocado para hoy una jornada de huelga nacional para condenar “el terrorismo y la violencia” que paralizó gran parte del país. Las calles de Túnez estaban desiertas, con numerosos comercios cerrados. El transporte público funcionó a medio gas y numerosos vuelos fueron cancelados. En el interior del país, la huelga tuvo también un importante seguimiento, incluso en el sector privado, y se organizaron concentraciones en diversas localidades.

Brahmi, de 58 años, coordinador del Movimiento del Pueblo y muy crítico con el Gobierno islamista, murió tiroteado ante su domicilio en la capital tunecina el mismo día que se conmemora el aniversario de la proclamación de la República tunecina. Será enterrado este sábado en el cementerio de El Jellaz, donde también descansa Belaid, según anunció un portavoz del Frente Popular, una coalición de partidos laicos y progresistas a la que pertenecía Brahmi. La presidencia decretó este viernes jornada de luto nacional, y las estaciones de radio emitieron canciones patrióticas.

En una entrevista al diario francés Le Monde, concedida antes de revelarse la identidad del salafista, el presidente tunecino, Moncef Marzuki, había denunciado una “operación de desestabilización” y vinculado ambos asesinatos. “Estábamos precisamente acabando de esclarecer el asesinato de Chokri Belaid y ya teníamos una idea sobre lo ocurrido. Los asesinos empiezan a sentir pánico. Quieren distraer la atención con otro caso”, señaló el presidente, del partido nacionalista Congreso para la República, que forma parte de la coalición gubernamental liderada por Ennahda.

Marzuki aseguró que la Asamblea Nacional Constituyente, votada en las elecciones de 2011 con el objetivo de redactar la nueva Constitución, se encuentra en “el último tramo” y que pronto deberían convocarse nuevas elecciones. “Vivimos el último cuarto de hora del periodo interino. No es una casualidad, lo repito, que este asesinato ocurra hoy. Es importante para algunas personas mostrar que la primavera árabe está estancada en todas partes”, indicó, antes de rechazar la posibilidad de que su país siga el camino de Egipto.

 

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