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El ‘caso Snowden’ lastra al Gobierno alemán

Crecen las sospechas sobre la complicidad del Gobierno de Berlín con los espías

El ministro del Interior alemán, este miércoles tras comparecer en el Parlamento. Ampliar foto
El ministro del Interior alemán, este miércoles tras comparecer en el Parlamento. AFP

Angela Merkel ha mostrado su rechazo al espionaje masivo a Alemania y al resto de Europa por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense, pero el escándalo también está salpicando a su Ejecutivo. La canciller, en plena precampaña por los comicios de septiembre, enfrenta acusaciones de hipocresía mientras se acumulan informaciones sobre la presunta complicidad alemana con los espías transatlánticos.

El diario alemán Bild publicó este miércoles un documento de 2011 en el que la jefatura de la OTAN en Afganistán ordena a las tropas de la ISAF, entre ellas el contingente de la Bundeswehr, que usen un sistema de inteligencia al que se refiere como Prisma. De acuerdo con las filtraciones del exempleado de la NSA Edward Snowden, es el mismo nombre del programa con el que Washington controla buena parte de las comunicaciones a través de Internet en todo el mundo. En sus críticas al espionaje de EE UU, el Ejecutivo alemán había negado cualquier conocimiento de los programas de la NSA denunciados por Snowden.

Tras las informaciones de Bild, el Gobierno de centroderecha que preside Merkel sugirió ayer la existencia de dos sistemas Prisma “que no son idénticos”. El portavoz de la Cancillería Steffen Seibert aseguró en una rueda de prensa que las tropas alemanas solo tuvieron acceso a este sistema de la ISAF. Según Seibert, “no es el mismo Prisma de la NSA”. Ante la confusión de los periodistas presentes, que insistieron en saber si existen pruebas de que se trata de dos sistemas distintos con el mismo nombre, el portavoz se negó a confirmar oficialmente que existan dos programas.

El portavoz de Los Verdes para asuntos de Defensa Omid Nouripour se dijo “pasmado” por la duplicación. Critica la oposición que el Gobierno alemán solo hable de su existencia semanas después de que se conocieran las implicaciones del escándalo para los derechos civiles de los alemanes.

En una charla anterior a la publicación de sus recientes revelaciones, Snowden aseguró que Alemania y la NSA “están conchabados” en el espionaje internacional. El semanario Der Spiegel publicó hace menos de dos semanas que Washington ha puesto a Alemania entre sus objetivos prioritarios de espionaje. La publicación de Hamburgo tuvo acceso a documentos en poder de Snowden que describen escuchas y vigilancia informática a instituciones alemanas y europeas por parte de la NSA.

La semana pasada, el ministro de Interior alemán, Hans-Peter Friedrich, regresó de un viaje a Washington asegurando que le habían prometido desclasificar documentos sobre el alcance y los contenidos de la vigilancia estadounidense. La oposición de centroizquierda acusa a la democristiana Merkel de escamotear las consecuencias del escándalo sin tomar medidas concretas.