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Berlusconi vuelve a bloquear la política italiana

Il Cavaliere protesta por el adelanto judicial de su sentencia por fraude

El ex primer ministro Berlusconi saluda a sus seguidores el 1 de julio.
El ex primer ministro Berlusconi saluda a sus seguidores el 1 de julio. EFE

Silvio Berlusconi tiene miedo. Y cuando el viejo líder tiembla, lo hace toda la política italiana. El Tribunal Supremo ha fijado para el próximo día 30 de julio la sentencia definitiva del llamado caso Mediaset —fraude fiscal en la compra de derechos televisivos—, por el que el tres veces primer ministro ya ha sido condenado en primera y segunda instancia a cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación.

El fallo, que Berlusconi esperaba se produjese dentro de unos meses, ha sido adelantado por el Supremo para evitar la prescripción durante el verano de una parte de los delitos. Pero, como era de esperar, Berlusconi lo ha atribuido a una jugarreta más de “los jueces comunistas” —cuando son mujeres dice “comunistas y feministas”— para apartarlo de la política. Así que ha dado una orden muy clara a sus huestes siempre fieles: “Si caigo yo, cae el Gobierno”.

Y, para demostrar que va de veras y es capaz de romper su acuerdo con Enrico Letta, el Pueblo de la Libertad (PDL) demostró su fuerza bloqueando los trabajos de la Cámara de Diputados y del Senado. Claro que, y aquí viene lo sangrante, no pudo hacerlo solo porque no dispone de los votos suficientes, así que necesitó —¡y obtuvo!— el apoyo de una parte de los diputados del centroizquierda. La imagen no puede ser más reveladora del regreso de La Casta a sus andanzas. El centroderecha del PDL y el centroizquierda del Partido Democrático (PD) paralizando juntos las instituciones democráticas del Estado en protesta por que la justicia haya decidido cumplir con su deber y concluir, tras siete años de accidentada instrucción, un proceso que juzga una serie de fraudes fiscales cometidos de 1988 a 2003.

El caso es que, como en los peores tiempos, en la Cámara de los Diputados se liaron a mamporros. A la hora de votar, y al darse cuenta de que una parte de los diputados del PD se habían puesto de parte de su tradicionalmente odiado Berlusconi, los diputados del Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Beppe Grillo les gritaron de todo: “¡Bufones, esclavos…!”. Algunos diputados del PD se lo tomaron a pecho y, a falta de razones, zarandearon a algunos diputados de Beppe Grillo. Para completar el cuadro, los diputados del M5S protestaron quitándose la corbata y la chaqueta justo el día que su líder, el vociferante cómico genovés, se la puso para ir a visitar al presidente de la República, Giorgio Napolitano, a quien trasladó la situación límite que vive Italia: “El país es una olla a presión. La gente está dispuesta a tomar armas y palos mientras los políticos están encerrados en los palacios posponiendo las decisiones. Hay que tomar medidas urgentes o volver a las urnas”.

Entre tanto, el primer ministro, Enrico Letta, sigue cautivo. El PDL bloquea cualquier iniciativa a la espera de que su líder obtenga el blindaje por el que, a sus 76 años, derrumbó al Gobierno de Mario Monti y regresó a la primera línea. Pensaba que tenía varios meses para preparar el salvoconducto, pero ahora se ha encontrado con que apenas dispone de tres semanas.