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Los protagonistas de la asonada

El premio Nobel El Baradei y el líder religioso Al Tayeb arropan la maniobra de los militares, que optan por el jefe del Constitucional como autoridad interina

El general Al Sisi se dirige a la nación.
El general Al Sisi se dirige a la nación. AFP

En las dramáticas horas que ayer llevaron al derrocamiento del presidente Morsi, cuatro personas destacaron como principales protagonistas. A continuación, sus perfiles.

ABDEL FATAH AL SISI

Jefe del Estado Mayor

El general Abdel Fatah al Sisi (El Cairo, 1954) ha sido como jefe del Estado Mayor el brazo ejecutor que ha señalado la vía de salida del poder al presidente Morsi. Fue este quien le designó al frente del Ejército, en sustitución del mariscal Husein Tantaui, el líder de la Junta Militar que reemplazó en febrero de 2011 a Hosni Mubarak tras las insistentes y multitudinarias protestas de la plaza de Tahrir. Al Sisi sustituyó también a Tantaui como ministro de Defensa. De talante religioso, se le ha acusado repetidas veces de estar muy próximo a los Hermanos Musulmanes, la cofradía de la que Morsi también fue miembro durante el prolongado mandato de Mubarak. Pero como otros muchos oficiales del Ejército egipcio, también es un ferviente admirador del presidente Gamal Abdel Nasser. Sus vínculos con la Hermandad permitirían especular con uno de los hipotéticos escenarios que subyacen al fin de Morsi: posibilidad de una alianza entre los militares y los nuevos líderes islamistas.

Al Sisi se graduó en la academia militar en Egipto en 1977 y prosiguió su formación en Reino Unido y Estados Unidos; es de todos conocida su estrecha relación con este último país. No cuenta con experiencia en combate, pero sí diplomática, como consejero militar en la Embajada egipcia en Arabia Saudí. Cuando la Junta Militar tomó el poder en 2011, fue nombrado responsable de la inteligencia militar. Al Sisi ha causado mucha controversia dentro y fuera de Egipto al defender la realización de “pruebas de virginidad” a las manifestantes de la plaza de Tahrir, una práctica que justificó “para proteger a las chicas de violaciones y a los militares, de posibles acusaciones”. Sin embargo, posteriormente accedió a prohibir dicha práctica.

ADLY MANSUR

Presidente del Constitucional

Adly Mansur, que ejercerá el poder interinamente, fue elegido presidente del Tribunal Constitucional Supremo de Egipto a principios de este mes en sustitución de Maher el Beheiry. Morsi lo ratificó en su puesto el 30 de junio, en pleno inicio de las protestas en su contra. Nacido en 1945, fue elegido para la citada corte en 1992, lo que hace de él uno de los jueces más veteranos del país. Desde este tribunal, combatió a Mubarak en defensa de la independencia de la judicatura. En el año 2000, la corte determinó que los jueces debían supervisar la pantomima electoral de Mubarak, en un proceso que finalizó con el acceso en 2005, y por primera vez, de los Hermanos Musulmanes al Parlamento (lograron un 20% de los escaños presentándose como independientes).

MOHAMED EL BARADEI

Líder opositor

Mohamed El Baradei, premio Nobel de la Paz de 2005 por sus esfuerzos como director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, es líder del Frente 30 de Junio y una de las figuras más prominentes de la oposición egipcia. Este exdiplomático de 71 años adquirió un gran prestigio internacional —sobre todo en el mundo árabe, pero también en Europa— por el pulso que echó a la Administración de George Bush al cuestionar la validez de las pruebas estadounidenses acerca de la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Sadam Husein. El Baradei lideraba entonces las inspecciones en Irak de la ONU.

Cuando estalló la primavera árabe, El Baradei regresó a Egipto con la intención de liderar la transición. Una vez derrocado Mubarak, llegó a presentar su candidatura a la presidencia, pero la retiró en enero de 2012. “El antiguo régimen todavía no ha caído”, alegó entonces, subrayando que los militares están gobernando “como si ninguna revolución hubiera tenido lugar”. Ayer, aseguró que el plan de los militares es un “paso hacia la reconciliación nacional” y que “responde a las demandas del pueblo egipcio”.

AHMED AL TAYEB

Líder religioso

El jeque de la universidad de Al Azhar, Ahmed al Tayeb, fue el encargado de arropar a los militares egipcios en nombre del islam suní. Al Azhar es el centro religioso y académico más influyente del mundo musulmán suní, ubicado en el centro de El Cairo. La revolución de 2011 trajo también nuevos aires a la institución, que cambió por ejemplo el método para elegir al gran muftí, que dejó de ser designado por el presidente, lo que ha impedido que los Hermanos Musulmanes pudieran hacerse con el control de la institución. Ya en febrero, Al Azhar medió entre Gobierno y oposición para apaciguar los ánimos que comenzaban a arder en las calles. En las últimas horas, Al Azhar había mostrado preocupación por la presencia de hombres armados y presuntamente infiltrados en las manifestaciones de opositores y llegó a alertar del peligro de guerra civil. Su afán apaciguador y el miedo a que la brecha entre islamistas y laicos, alimentada por el Gobierno islamista de Mohamed Morsi, quebrara al país han acabado por situar a Al Azhar junto a los opositores y los movimientos sociales de corte laico que ayer secundaron el golpe militar.

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