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La Eurocámara reprueba el autoritarismo del primer ministro húngaro

Orbán se defiende comparando los ataques comunitarios con los de la Unión Soviética

Orbán en una sesión del Parlamento Europeo este martes Ampliar foto
Orbán en una sesión del Parlamento Europeo este martes EFE

El Parlamento Europeo ha asestado un duro golpe al creciente autoritarismo que practica el Gobierno de Hungría. Los eurodiputados han respaldado hoy un informe que censura las medidas más controvertidas del populista Viktor Orbán y recomienda 30 iniciativas para ajustarse a las normas comunitarias. La votación se ha producido un día después del tenso debate que acogió ayer el Parlamento Europeo, con un Orbán que agitaba el pasado comunista de su país para defenderse y unos diputados que reprochaban al mandatario húngaro sus abusos de poder.

“Sé lo que significa ser un ciudadano de segunda clase. […] Estuve en contra del comunismo y no quiero volver a experimentarlo. No quiero una Europa donde se pone a los países bajo vigilancia, donde hay dobles varas de medir. Lucharemos contra eso”, clamó Orbán al inicio de un debate de más de dos horas en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo. Esa analogía implícita entre la Unión Europea y el viejo modelo soviético crispó a algunos diputados, especialmente al volcánico Daniel Cohn Bendit, que acusó a Orbán de no conocer la Unión Europea. La trifulca obligó a intervenir al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que en alguna ocasión llegó a utilizar una campanilla para llamar al orden.

El conocido como informe Tavares (por su autor, el diputado verde Rui Tavares) reprocha los 500 cambios aplicados a la legislación húngara en poco más de un año. Destacan los abusos en el poder judicial (jubilación forzosa de toda una generación de jueces, imposibilidad de que el Tribunal Constitucional se remita a su propia jurisprudencia, trasvase de casos entre juzgados) y en las libertades públicas (definición de familia exclusivamente como la unión entre hombre y mujer), así como un clima de creciente hostilidad hacia minorías como la judía. “Europa no es solo un club de democracias, sino una unión de democracias”, expuso Tavares, que recomienda a la Unión Europea la creación de un mecanismo de control de prácticas democráticas en todos los países para evitar derivas como la de Budapest.

El informe ha sido respaldado hoy por los socialdemócratas, los liberales, los verdes y la izquierda minoritaria y rechazado por los populares y por el grupo conservador de euroescépticos (británicos y polacos). En total ha sido 370 votos a favor, 249 en contra y 82 abstenciones.

Antes, la tarde de ayer, transcurrió con el mandatario húngaro enrocado en su posición y atribuyendo toda la crítica a su país a una “actitud política” de diputados “contrarios a Hungría”. El momento más tenso se produjo cuando un diputado húngaro de su mismo partido, József Szájer, pidió la palabra y, para quejarse del escaso tiempo que le había sido asignado, aseguró: “Hasta Stalin daba más tiempo [a los disidentes]”. Schulz lo cortó en seco: “¡Basta!”.

La medida más drástica la solicitó Guy Verhofstadt, líder de los liberales y uno de los diputados más críticos de la Eurocámara. El político belga pidió contundencia contra el primer ministro húngaro y rompió el tabú del famoso artículo siete del tratado europeo –permite retirar los derechos de voto a un país cuando vulnera las normas del Estado de derecho- para solicitar que se aplique a Hungría.

Su compañera de partido Sophie in’t Veld reprochó al Partido Popular Europeo su defensa –implícita o activa, según los casos- de Orbán y recordó precedentes anteriores: “Me sorprende ver que siempre defienden ustedes a la persona equivocada: Berlusconi y ahora Orbán”. El comentario fue recibido con cara de estupor por parte del dirigente húngaro.

Con maneras más suaves, los socialdemócratas criticaron sin excepción las medidas adoptadas en Hungría. “Como no hay precedentes de un caso similar, tenemos que tomarlo muy en serio”, aseguró el británico Claude Moraes. El español Fernando López Aguilar lamentó que Orbán se haya dedicado a hacer “reformas rápidas que no han contado con la oposición”.

Solo las intervenciones de los diputados populares y las de los euroescépticos respaldaron a Orbán. Salvo el portugués Carlos Coelho, que admitió que rechazar el informe sobre Hungría del diputado Rui Tavares tampoco era la solución, el resto de europarlamentarios del PP se pronunciaron a favor del Gobierno húngaro. “Aquí hay una estrategia política”, dijo el español Jaime Mayor Oreja. “Las normas sobre medios de comunicación existen igual en Francia”, llegó a decir Véronique Mathieu Houillon.

Entre tanto ardor, destacaron las templadas intervenciones del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y de la vicepresidenta y responsable de Justicia, Viviane Reding, ambos miembros del PPE, que acoge también al partido de Orbán. “La Constitución debe ser compatible con las normas europeas”, deslizó Barroso, que demandó al primer ministro húngaro determinación para abordar las objeciones que le plantea la Comisión y al mismo tiempo valoró algunas modificaciones que ya ha planteado para ajustar las leyes al estándar de la UE. “La Comisión sigue de cerca la aplicación de esas normas”, avisó Reding.

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