Malí anuncia elecciones presidenciales para el 28 de julio

Tras meses de debate y bajo la presión de Francia, el Consejo de Ministros ha fijado un calendario electoral

El ministro de exteriores de Mali, junto a su homólogo francés.
El ministro de exteriores de Mali, junto a su homólogo francés.HABIBOU KOUYATE (AFP)

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Malí se celebrará el próximo 28 de julio. Tras meses de intenso debate y bajo la presión de los países occidentales, sobre todo Francia, el Consejo de Ministros ha aprobado finalmente un proyecto de ley que fija el calendario electoral con el claro objetivo de tener un presidente y un gobierno fuertes, respaldados por las urnas y con el necesario apoyo internacional. Sin embargo, persisten muchas dudas en torno a la posibilidad de que realmente se celebren estas elecciones en la fecha prevista. El conflicto armado que ha vivido Malí para hacer frente al avance del terrorismo yihadista se sigue aún desarrollando en el norte, donde la región de Kidal continúa controlada por grupos armados tuaregs. Además, los ataques y atentados suicidas no han cesado desde el pasado mes de febrero, los 400.000 refugiados y desplazados no parecen dispuestos a regresar a sus casas y el censo y la distribución de carnés electorales plantea muchos interrogantes.

La región de Kidal continúa controlada por grupos armados tuaregs

Ya hay una fecha para los comicios presidenciales en Malí. La campaña arrancará el 7 de julio y terminará el día 26, mientras que los votantes están llamados a las urnas el día 28. En el caso de que sea necesaria una segunda vuelta la fecha elegida es el 11 de agosto. En un primer momento se había barajado celebrar las elecciones el 7 de julio, pero la enorme lista de dificultades a las que se enfrenta Malí en la actualidad ha aconsejado retrasar las elecciones hasta el 28. El presidente francés François Hollande ya anunció hace un mes durante una entrevista televisada que sería “intratable” respecto a la celebración de los comicios en julio y, sin duda, sus palabras han sido muy tenidas en cuenta a la hora de fijar este calendario.

Al menos una quincena de candidatos han anunciado ya su intención de presentarse a estos comicios. Sin embargo, entre ellos tan solo cuatro aparecen como los mejor situados para convertirse en el próximo presidente del país en sustitución del actual presidente interino Dioncounda Traoré. Se trata de tres viejos conocidos que han ocupado altas responsabilidades de gobierno, Ibrahim Boubacar Keita (IBK), primer ministro entre 1994 y 2000, el exministro Soumaïla Cissé y el también ex primer ministro Modibo Sidibé, y, finalmente, Dramané Dembelé, un candidato más joven, pero que cuenta con el respaldo de toda la maquinaria del histórico partido Adema.

La campaña arrancará el 7 de julio y terminará el día 26. Los votantes están llamados a las urnas el día 28

Sin embargo, más allá de los candidatos lo que ahora preocupa en Malí es si realmente hay tiempo para llegar a estas elecciones en las condiciones adecuadas, teniendo en cuenta que sólo quedan dos meses. Y el primer gran escollo sigue siendo Kidal. Cuatro meses y medio después del inicio de la operación Serval puesta en marcha por el Ejército francés para restablecer la integridad territorial de Malí, esta región del norte del país sigue bajo el control del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) y de otra organización armada tuareg, el Movimiento Islámico del Azawad (MIA), que se oponen a la celebración de elecciones hasta que no se aborde la cuestión tuareg que está en el origen del conflicto que ha vivido Malí desde enero de 2012. Francia ha impedido que el Ejército maliense llegue a Kidal para impedir un choque armado y el Gobierno maliense está buscando una salida negociada. Nadie, ni en Malí ni fuera de sus fronteras, quiere oír ni hablar de elecciones sin Kidal. Y el tiempo se agota.

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Otro de los grandes problemas es la seguridad. Francia va retirando poco a poco sus tropas con el objetivo de mantener sólo 2.000 soldados en Malí en el mes de julio de los más de 4.000 que llegó a tener desplazados a este país y en sustitución de las tropas galas son los ejércitos de los países africanos integrantes de la Misión Internacional de Apoyo a Malí (Misma) quienes se están haciendo cargo de la seguridad. El gran reto de los contingentes burkineses, guineanos, senegaleses, nigerianos o nigerinos es hacer frente a los ataques y atentados suicidas que, cada cierto tiempo, sacuden la precaria calma en el norte del país. Elementos del grupo terrorista Movimiento por la Unicidad del Yihad en África del Oeste (Muyao) han mostrado una gran capacidad para camuflarse entre la población local y lanzar estos ataques, unos quince desde febrero pasado, que si bien no han generado una gran cantidad de víctimas, sí han extendido una enorme sensación de inseguridad.

A esto hay que sumar el lentísimo despliegue de la Administración maliense en el norte, lo que, a su vez, está provocando que la actividad económica no despegue. Por ejemplo, ciudades como Gao y Tombuctú, que fueron “liberadas” hace cuatro meses, apenas tienen electricidad durante todo el día. Todo ello provoca que los 400.000 refugiados y desplazados por este conflicto no estén aún retornando a sus casas, lo que supone un nuevo contratiempo para las operaciones de voto del 28 de julio. La inmensa mayoría de estos desplazados no cuenta con el carné electoral necesario para votar, conocida en Malí como carné NINA. La comisión electoral ha anunciado que ya está procediendo al reparto de seis millones de carnés, pero a falta de dos meses reina la incertidumbre sobre esta distribución.

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