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Mueren tres soldados libaneses en un ataque junto a la frontera siria

Cinco personas asaltan un puesto de control en la provincia suní de Arsal al noreste del país

La tensión sectaria se incrementa tras varios ataques contra chiíes

Soldados libaneses registran a civiles en un control militar a la entrada de Arsal cerca de la frontera siria.
Soldados libaneses registran a civiles en un control militar a la entrada de Arsal cerca de la frontera siria. AP

Tres soldados libaneses han muerto esta madrugada en un ataque a un puesto de control en la provincia fronteriza de Arsal, en el Valle de la Bekaa. “Las tropas estacionadas en el checkpoint respondieron a los agresores, lo que dio lugar a un tiroteo”, ha especificado el Ejército a través de un comunicado. Los cinco asaltantes, que irrumpieron ante el puesto con un jeep Hummer, se dispersaron hacia una zona montañosa, donde las fuerzas de seguridad han iniciado su búsqueda.

El asalto se produjo en torno a las 3.30 de la madrugada en la zona de Wadi Hmayed. Varios medios locales han informado a primera hora de la mañana que los soldados fueron golpeados tras la emboscada y que presentaban un tiro en la cabeza. El incidente ha provocado varios cortes de carretera en los alrededores de la localidad cristiana de Kobayat, al norte, en solidaridad con los militares fallecidos, según la Agencia Nacional de Noticias.

“Ningún ataque al Ejército evitará que sigamos adelante para preservar la seguridad y defender la soberanía y la independencia de Líbano”, ha expresado el primer ministro interino, Nayib Mikati, en una conversación en la que ha ofrecido sus condolencias al jefe de las Fuerzas Armadas. “Los libaneses apoyan al Ejército en este difícil momento”, ha subrayado.

Es el segundo ataque de estas características que se produce en Arsal contra las tropas desplegadas en la zona. El pasado mes de febrero, otros dos militares fueron asesinados en una emboscada mientras perseguían a un sospechoso acusado de actos de terrorismo. “Este crimen atroz (…) es un indicador de los inminentes riesgos que afectarán la paz nacional”, ha advertido el ex primer ministro Saad Hariri, líder en el exilio del suní Movimiento del Futuro.

La provincia, en la frontera noreste con Siria, es el único reducto suní en el Valle de la Bekaa, de mayoría chií y dominado por el partido-milicia Hezbolá, que lucha junto al Ejército de Bachar el Assad en la guerra sectaria que asola el país desde hace más de dos años. Desde el inicio del conflicto, Arsal se ha convertido en un importante núcleo de acogida para refugiados del otro lado de la frontera y en un punto vital para el suministro de armas y la entrada de milicianos rebeldes desde Líbano.

El vicealcalde de la localidad, Ahmed al-Fiti, ha condenado el suceso en declaraciones al diario libanés Daily Star. “Hay muchas preguntas en torno a las circunstancias que han llevado a este ataque”, ha incidido, no obstante. El propio Hasan Nasralá enfatizó durante un discurso el pasado sábado la necesidad de mantener un Ejército fuerte como parte de “la Resistencia (como se autodenomina la milicia)”, lo que ha encendido las críticas contra los militares por parte de los radicales suníes.

El incidente se ha producido en un momento de máxima tensión en el país. La abierta participación de Hezbolá en el conflicto sirio ha dinamitado definitivamente la política de disociación que intentaba mantener el Gobierno hasta su forzada dimisión el pasado mayo. La guerra ha enfatizado las tensiones sectarias en Líbano, que amenazan con dispararse conforme aumentan los ataques a la población chií en las zonas dominadas por la milicia. Una adolescente murió este lunes en la provincia fronteriza de Hermel después de que varios morteros disparados desde Siria impactasen contra su casa.

Solo un día antes, otros tres morteros provocaron un caos material en Chiyah, uno de los barrios de Dahiyeh, los suburbios al sur de Beirut, también feudo de Hezbolá. Cuatro personas resultaron heridas en lo que el propio Mikati consideró una “represalia” contra la milicia por su implicación en la feroz ofensiva lanzada por el régimen para recuperar el control de Qusayr, a apenas diez kilómetros de la frontera.

La onda expansiva del ataque hizo estallar los peores enfrentamientos que ha vivido la ciudad norteña de Trípoli desde el inicio de la crisis siria. Casi 30 personas han muerto en más de una semana de choques entre defensores y detractores de Bachar el Assad sin que haya cuajado ninguno de los intentos por establecer un alto el fuego.