La ruina financiera acecha a la derecha francesa

La UMP acomete un ERE de 50 empleados tras perder 14 millones de euros de ayudas públicas por sus malos resultados electorales

El presidente de la UMP, Jean-François Copé, en un mitin el pasado lunes.
El presidente de la UMP, Jean-François Copé, en un mitin el pasado lunes.SYLVAIN THOMAS / AFP

“Se acabaron los canapés y las tablas de charcutería. Los miembros de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) se tienen que conformar con patatas fritas y cacahuetes en los actos organizados por la sede parisiense del partido”. Así comienza la información que publica este viernes Le Monde sobre la ruina financiera de la UMP, principal partido de oposición y gemelo del Partido Popular español. El grupo fundado por Jacques Chirac y refundado por Nicolas Sarkozy, que en noviembre de 2012 afirmaba ser el primer partido de Francia por número de militantes con 324.945 fichas, atraviesa una profunda crisis económica que le ha obligado a despedir o no renovar a 50 trabajadores temporales para ahorrar tres millones de euros anuales. Tras sus derrotas en las legislativas y las presidenciales, la UMP ha perdido 14 millones de euros de ayudas públicas, y en el partido temen la suspensión de pagos.

“El ERE ha caído como plomo en el ambiente, todos nos preguntamos quién va a ser el siguiente de la lista”, afirma un trabajador del partido. “No es un ERE, se trata simplemente de buena gestión”, replica un próximo del presidente, Jean-François Copé. Tras permanecer una década al frente del poder presidencial y legislativo, la UMP perdió el Elíseo en mayo y 120 diputados en junio de 2012. Desde entonces, alejado de todos los resortes del poder, salvo en las pocas ciudades donde mantiene las alcaldías, se ha visto obligado a reducir sus gastos. Los 35 millones anuales de subvenciones públicas que recibía se han reducido en 14 millones, y la secretaria general Michèle Tabarot acepta que, cuando hay que organizar algún acto, “se piensa más en su coste que en el impacto político que pueda tener”.

En línea con la austeridad a rajatabla que defiende sobre todo desde que no gobierna, el presupuesto anual de la UMP ha bajado desde 54 millones anuales hasta 35 millones: 21 proceden del Estado y 14 de las donaciones y de las cotizaciones de los militantes y cargos electos. Pero la deuda del país, que fue uno de los peores legados de Sarkozy -aumentó en cinco años en 600.000 millones-, también ha aumentado en el partido: en 2011, la UMP debía 44 millones de euros, y después de cobrar en junio la ayuda de 21 años que le corresponde este año, el agujero será todavía de 35 millones.

Para poder hacer frente a los gastos, el partido pidió a cuatro bancos un crédito de 55 millones en julio de 2012. Las entidades le exigieron un regreso al equilibrio financiero en cinco años (como Bruselas a Francia). Así que la UMP deberá ahorrar diez millones anuales hasta 2017. Si no lo hace, la sede del partido, un viejo garaje de Renault situado en la calle Vaugirard, pasaría a ser propiedad de los bancos. La UMP decidió comprar el local, de 5.500 metros cuadrados, en diciembre de 2011, cuando todos los sondeos daban por perdedor a Sarkozy ante Hollande.

El precio de la operación fue de 40 millones de euros, el 50% por la adquisición y el otro 50% para las reformas. Para afrontar el pago, la UMP pidió otro crédito de 32 millones a devolver en 13 años y medio. Los dirigentes del partido se dividen entre quienes proponen vender el local, como la candidata a la alcaldía de París, Nathalie Kosciusko-Morizet, y quienes creen que, sin tener la sede como aval, el partido entraría en suspensión de pagos, según afirma un exministro que prefiere el anonimato.

El partido ha reducido al mínimo sus gastos. Ya no alquila grandes hoteles para sus actos (ahorra un millón al año), los goteos de hostelería y viajes han caído al mínimo (en los desplazamientos a menos de tres horas de París no se paga el hotel), y ya no se organizan almuerzos colectivos para los dirigentes que vienen de provincias a la capital. Los recortes han afectado a las llamadas de teléfono y a los periódicos, que ahora se leen solo en Internet. Además, han aumentado desde el 1 de enero las aportaciones de los cargos electos, que ahora deben revertir el 5% del sueldo frente al 3% anterior, aunque es solo la mitad de lo que pagan los socialistas.

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Pero la situación crítica podría empeorar si el Consejo Constitucional rechaza las cuentas de la campaña electoral de Nicolas Sarkozy. Si se detectaran irregularidades, la UMP perdería 11 millones más de ayuda pública. De momento, reina el secretismo y las cuentas no se conocen, aunque la web Mediapart ha conseguido que un organismo público obligue a la UMP a enseñarlas.

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