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China y Estados Unidos hacen causa común contra los ciberataques

Los máximos jefes militares de ambos países se reúnen en Pekín. El general Dempsey visita el país asiático

Los generales Dempsey y Fan este martes en Pekín.
Los generales Dempsey y Fan este martes en Pekín. EFE

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos advirtieron el mes pasado que los ciberataques y el ciberespionaje han suplantado al terrorismo como la principal amenaza para la seguridad del país. Altos mandos militares han hecho sonar la misma alarma. “Cierren con llave las puertas. Alguien en el otro extremo del mundo está intentando entrar en su redes para robar lo que están desarrollando”, dijo a principios de abril el general de las fuerzas aéreas Robert Kelher a directivos de las industrias espacial y de seguridad en una conferencia en Colorado. Algunos informes han sido más explícitos y han señalado a China directamente como el principal peligro de ciberataques.

El problema se ha convertido en prioritario para la Administración del presidente estadounidense, Barack Obama. El secretario de Estado, John Kerry, lo planteó durante su viaje a Pekín a mediados de este mes, y ha formado parte de la agenda del jefe de la Junta de Estado Mayor estadounidense, el general Martin Dempsey, en la visita de tres días de duración a China, que inició el domingo.

Dempsey mantuvo el lunes conversaciones con el general Fang Fenghui - jefe del Estado Mayor de la Defensa chino y miembro de la Comisión Militar Central-, quien se comprometió a trabajar con Washington en ciberseguridad porque las consecuencias de un ciberataque “pueden ser tan graves como una bomba nuclear”, según el diario New York Times. Feng se mostró dispuesto a crear un “mecanismo” de colaboración para tratar el problema, pero advirtió que el progreso puede no ser rápido. “Sé lo difícil que es. Cualquiera puede lanzar ataques desde el sitio donde vive, desde su país o desde otro país”, dijo tras el encuentro entre los dos militares.

Pekín y Washington han intercambiado acusaciones en los últimos meses sobre incursiones informáticas, que se han convertido en una fuente creciente de tensión entre los dos países. Estados Unidos dice que ataques procedentes de China han tenido como objetivo redes de ordenadores del Gobierno y corporaciones industriales y sus responsables han robado información gubernamental y comercial. Washington está considerando medidas de respuesta, como sanciones comerciales, presión diplomática y contraataques electrónicos, según algunas informaciones.

Fang quiso tranquilizar a Dempsey y dijo que Pekín rechaza los ciberataques y repitió la posición oficial, que China es también víctima del problema, que su economía depende en gran medida de Internet y que tiene un interés particular en garantizar la ciberseguridad. “Si se pierde el control sobre la seguridad en el ciberespacio, los efectos pueden ser, y no exagero, al menos tan graves como una bomba nuclear”, afirmó Fang, informa Associated Press.

Un informe del Congreso de Estados Unidos de 2013 señaló que entidades cada vez más diestras respaldadas por el Gobierno chino están intentando entrar en los sistemas estadounidenses, y llamó al país asiático “el actor más amenazante en el ciberespacio”. Pekín ha rechazado repetidas veces estas acusaciones.

En febrero pasado, una empresa estadounidense de seguridad informática hizo público un informe que aseguraba que había sospechas de que una unidad militar secreta china estaba detrás de una serie de ciberataques en Estados Unidos, lo que provocó una rápida réplica del Gobierno, que rechazó la acusación y dijo que, a su vez, China “es una gran víctima de ciberataques”, y que “de todos los que sufre, los procedentes de Estados Unidos figuran en primer lugar”.

Obama ha propuesto en el presupuesto para el ejercicio fiscal 2014, que comienza el 1 de octubre, un incremento de la partida para proteger las redes informáticas estadounidenses de ataques a través de Internet. La iniciativa pretende aumentar el personal militar destinado a repeler lo que considera crecientes ciberataques procedentes de China, Irán, Rusia y otros países, y ayudar al sector privado a reforzar las defensas informáticas.

El presupuesto propone aumentar el gasto del Departamento de Defensa relacionado con el ciberespacio hasta 4.700 millones de dólares (3.600 millones de euros), 800 millones de dólares más que ahora, a pesar de que está previsto reducir 3.900 millones de dólares el gasto total del Pentágono. Gran parte del presupuesto para ciberseguridad, sin embargo, forma parte de partidas consideradas información reservada, por lo que no es posible conocer el alcance total del incremento del gasto previsto en este asunto.

El encuentro entre Dempsey y Fang –las más altas conversaciones militares que mantienen ambos países desde hace casi dos años- ha abordado también otro de los puntos de fricción entre las dos potencias: la estrategia de Obama de redirigir la política exterior de Estados Unidos hacia la región Asia-Pacífico.

Pekín ve con suspicacia este plan, que teme que esté destinado a rodear a China con bases militares y aliados estadounidenses, y Dempsey ha querido también tranquilizar a su interlocutor. “Buscamos ser una influencia estabilizadora en la región. Y de hecho, creemos, que lo que sería desestabilizador sería nuestra ausencia no nuestra presencia”, dijo. Pero reconoció, que, aunque Washington se ha comprometido a edificar una relación con China “mejor, más profunda y más duradera”, las alianzas tradicionales de Estados Unidos en Asia –como Japón y otros países con los que Pekín tiene rivalidad- podrían crear fricción.

Aunque la desconfianza subsiste entre los dos países, sus estamentos militares han impulsado los contactos en los últimos meses, y tienen previsto llevar a cabo de forma conjunta maniobras contra la piratería y de asistencia humanitaria.