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Estados Unidos trata de ‘desnarcotizar’ sus relaciones con México

Estados Unidos intenta descontaminar las relaciones con México, abandonando el énfasis en la seguridad y apostando por continuar la historia de colaboración económica y comercial que une a los dos países, según representantes de ambos gobiernos reunidos esta semana en Washington. El presidente estadounidense, Barack Obama, visitará la capital mexicana el próximo mes de mayo en una muestra del interés de EE UU en uno de sus mayores socios en la región.

“Este es el momento de México”, aseguró José Fernández, subsecretario del Departamento de Estado de Asuntos Económicos. “Y Estados Unidos quiere formar parte de él”. Fernández destacó este miércoles la importancia de la relación económica entre ambos países en una comparecencia en Washington, tras dos días de negociaciones con diferentes autoridades del Gobierno de Enrique Peña Nieto, así como el embajador de México en Washington, Eduardo Medina-Mora.

La ronda de conversaciones en la capital estadounidense también se produce tres semanas antes de la visita de Obama a México. Según Fernández, este viaje tendrá como objetivo reforzar la relación económica y comercial que une a los dos países, así como explorar las posibles vías de cooperación de cara al futuro en áreas como el comercio, la cooperación entre compañías privadas a uno y otro lado de la frontera, la seguridad, la inversión en tecnología e investigación o el impulso de pequeñas y medianas empresas en la región.

Debemos considerar todos los asuntos que afectan al flujo fronterizo tanto de personas como de bienes y comercio. Debemos ser socios tanto en la frontera como en Washington y en el DF”

“Queremos convertir la frontera en una región de oportunidad y crecimiento”, declaró Sergio Alcocer, subsecretario mexicano de Asuntos Exteriores para América del Norte. Alcocer destacó que el nivel de cooperación actual ha llevado a EE UU y México a intercambiar un millón de dólares cada minuto. “Ya no estamos hablando de una relación simbólica”, afirmó. “Las empresas estadounidenses invierten 90.000 millones de dólares al año en México”.

“Nuestra relación se encuentra en un gran estado, pero todavía podemos mejorar”, reconoció el subsecretario estadounidense. Las conversaciones celebradas estos días en Washington responden, según Fernández, al deseo de Peña Nieto de “elevar el nivel de diálogo” entre los dos países y cimentar una relación económica que ya mueve medio billón de dólares cada año.

Ambos países trabajan para consolidar su relación comercial, en la búsqueda de vías que “refuercen” el nivel de cooperación actual basándose en “una frontera del siglo XXI”. Los representantes de México y EE UU reconocieron que la seguridad en la frontera sigue siendo una preocupación tanto a nivel político como económico, por sus implicaciones para las actividades comerciales y para los ciudadanos de la región. “Trabajaremos juntos para solucionar este asunto”, afirmó Fernández. “Ayudará a incrementar la competitividad de ambos y la prosperidad de nuestros ciudadanos”.

La relación entre los dos socios también está muy pendiente de la reforma del sistema de inmigración que acometerá el Congreso estadounidense en los próximos meses y que tiene en la frontera uno de sus grandes ejes. Alcocer aseguró que se trata de un “asunto interno” de EE UU y que México “respeta” ese proceso. “Nuestra colaboración depende de que abordemos esto de una manera mucho más amplia”, aseguró. “Debemos considerar todos los asuntos que afectan al flujo fronterizo tanto de personas como de bienes y comercio. Debemos ser socios tanto en la frontera como en Washington y en el DF”.

Este es el momento de México y EE UU quiere formar parte de él”

Ambos representantes enfatizaron la necesidad de enmarcar las conversaciones en torno a la colaboración entre los dos países más allá de la seguridad o de la inmigración. “Debemos recordar que un millón de personas cruzan legalmente la frontera a diario”, aseguró Alcocer. “Tener una barrera no ayuda a la economía, pero tampoco que hablemos de lo que no podemos hacer y nunca de lo que sí podemos hacer”.

“Es importante que establezcamos en la región una serie estándares coherentes que ayuden a desarrollar pequeños y medianos comercios”, añadió Alcocer. Según el subsecretario, trasladaron a las autoridades estadounidenses su interés en la innovación empresarial y en la inversión en soluciones científicas y tecnológicas que contribuyan a solucionar los problemas a los que se enfrentan en la actualidad, como los que afectan a la frontera.

El impulso de la relación entre México y EE UU serviría además a los dos países para reforzar sus relaciones con otras naciones del continente, contribuyendo a la “expansión la cooperación con Centroamérica” y dando su apoyo al crecimiento y desarrollo en los países de la región. “No hablamos sólo de relaciones comerciales”, aseguró Alcocer. “También de mejorar la calidad de vida de las personas”.

El subsecretario estadounidense añadió que la relación con México “va más allá de las importaciones y exportaciones” y que EE UU puede presumir de “una gran ventaja” cuando trata con este socio por la historia que les une y por la presencia de más de 50 millones de hispanos en el país. “Es una relación sustancial, profunda y basada en el crecimiento. Pero lamentamos que la mayor parte se pierda en las noticias”.