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La presencia de Al Qaeda en Siria perjudica a los opositores moderados

El Frente Al Nusra jura lealtad a Al Qaeda y su líder, Ayman al Zawahiri

El régimen sirio exige a la ONU que presione a los países "que apoyan a los terroristas"

Un rebelde sirio en la ciudad de Alepo, el 11 de abril.
Un rebelde sirio en la ciudad de Alepo, el 11 de abril. AFP

El reciente juramento de fidelidad a Al Qaeda del Frente Al Nusra, uno de los grupos opositores más activos en el conflicto sirio, ha provocado una gran inquietud en las potencias occidentales como Estados Unidos, que han apoyado a los rebeldes moderados en los foros internacionales, y ha incrementado el nivel de alerta en la frontera norte de Israel, que teme que un vacío de poder facilite un ataque por parte de esas células yihadistas, si se hacen con el control de los arsenales convencionales o químicos del Gobierno de Bachar el Asad.

El anuncio lo hizo formalmente el líder de la rama de Al Qaeda en Irak, Abu Bakr Al Bagdadi, en una grabación de voz difundida el lunes en los foros islamistas de Internet. “El Frente Al Nusra es ya meramente una extensión y parte del Estado Islámico de Irak”, dijo, utilizando el término oficial de la rama iraquí de Al Qaeda. Posteriormente, el miércoles, el jefe de Al Nusra, Abu Mohamed al Julani, emitió otra grabación, en la que dijo: “Este es un juramento de fidelidad de los hijos del Frente Al Nusra y su supervisor general al jeque de la yihad [y líder de Al Qaeda] Ayman al Zawahiri”.

El Asad mantiene de forma engañosa que todos los opositores son terroristas"

Bruce Riedel, exasesor de Barack Obama

Este jueves, más de 50 personas, entre ellas 32 civiles, fallecieron en diversos ataques del Gobierno en la provincia sureña de Deraa, uno de los principales focos del conflicto. También este jueves el régimen pidió por vías oficiales al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que incluya al Frente Al Nusra en su listado de organizaciones vinculadas con Al Qaeda y que ejerza presión sobre “los países que apoyan al terrorismo en Siria, para que pongan fin a esas prácticas ilegales”.

“El Asad mantiene de forma engañosa que todos los opositores son terroristas”, explica Bruce Riedel, exasesor de seguridad de Barack Obama y experto en terrorismo en el instituto Brookings de Washington. “En realidad es la represión sobre los opositores de El Asad lo que creó las condiciones para que Al Qaeda entrara en Siria desde Irak. Es una profecía autocumplida. Al Qaeda ha aprovechado los dos años de inestabilidad para consolidarse en Siria”.

Lo importante es si grupos como Al Nusra pueden llegar a tomar el poder en Siria. Y lo cierto es que no. Son un elemento desestabilizador, pero pequeño dentro de la oposición"

Moshe Maaoz, profesor de la universidad Hebrea

En Israel preocupa seriamente la presencia de células de Al Qaeda en un país fronterizo que se halla sumido en una guerra civil. El primer ministro Benjamín Netayahu ha advertido en el pasado de que sus opciones respecto a Siria están “entre lo malo y lo peor”: un Gobierno acorralado con el que se halla formalmente en guerra desde 1948 y una oposición fragmentada, infiltrada por radicales.

“En el peor de los casos, si cae El Asad y sus arsenales acaban en manos de uno de esos grupos yihadistas, estos pueden lanzar un ataque contra Israel. Pero, a la hora de defenderse, Israel no tiene una actitud pusilánime. Tiene medios y legitimidad entre sus aliados para un contraataque o ataque preventivo”, explica Moshe Maaoz, profesor emérito sobre Oriente Próximo en la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Lo importante es si grupos como Al Nusra pueden llegar a tomar el poder en Siria. Y lo cierto es que no. Son un elemento desestabilizador, pero pequeño dentro de la oposición. La mayoría de los opositores no son tan militantes ni tan radicales”, añade.

Puede que grupos como Al Nusra no sean representativos, pero dañan a la oposición mayoritaria de un modo concreto: su presencia en la guerra civil siria ha llevado a potencias como EE UU a evitar armar a los rebeldes, mientras la cifra de víctimas del conflicto supera ya las 70.000, según un recuento de la ONU. El propio presidente Barack Obama dijo durante una visita a Jordania, el mes pasado, que le preocupa que Siria se esté convirtiendo en un “enclave para el extremismo”.

Ya en diciembre el departamento de Estado norteamericano incluyó a Al Nusra dentro de la lista de aliases de Al Qaeda en Irak. “Debemos reforzar a la oposición moderada y marginalizar a los elementos extremistas que tienen una visión muy diferente del futuro de Siria y que no hacen nada para promover un país libre, justo, seguro y democrático”, dijo recientemente Patrick Ventrell, portavoz de la diplomacia norteamericana.

En un encuentro mantenido el miércoles con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en Londres, el nuevo primer ministro de los rebeldes sirios, Ghassan Hitto, le pidió que acepte, finalmente, entregar armas al Ejército Libre Sirio, que cuenta con el respaldo de las potencias occidentales. Fuentes de la diplomacia norteamericana, sin embargo, mantienen que para ello aun es necesario efectuar una clara diferenciación de los grupos rebeldes moderados de las milicias radicales.