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La Fiesta de Pascua de la Casa Blanca no sucumbe a los recortes

Las donaciones particulares y la venta de 'souvenirs' permiten financiar los costes de la tradicional celebración

El presidente Barack Obama junto al conejo de Pascua en la Casa Blanca.
El presidente Barack Obama junto al conejo de Pascua en la Casa Blanca. AFP

La tradicional fiesta de Pascua en la Casa Blanca se ha librado del riguroso paquete de recortes del gasto público que han obligado a ajustar los presupuestos de la Administración pública de EE UU. Este lunes, miles de niños se han dado cita en la residencia del presidente estadounidense para participar en los juegos, la lectura de cuentos y la carrera de huevos de pascua, que cada año, desde los tiempos de Abraham Lincoln, se celebra en los jardines que dan al Sur.

La cancelación de esta celebración se dio casi por hecha cuando la Casa Blanca anunció la suspensión de las visitas turísticas al edificio debido a los recortes. Sin embargo, las donaciones privadas y la venta de souvenirs relacionados con los famosos huevos de pascua, han hecho posible que los Obama hayan podido dar la bienvenida este lunes a 35.000 personas, la mayoría niños, procedentes de todo el país.

Hace casi un siglo, el Congreso autorizó al Servicio de Parques Nacionales, que es el encargado de la organización y de garantizar la seguridad de la Fiesta de Pascua de la Casa Blanca, a poder aceptar donaciones privadas para poder sufragar los gastos de esta actividad. Este año, la amenaza de una posible suspensión del evento ha movilizado a muchas compañías y empresas privadas que han querido mantener viva esta tradición. Aunque el Servicio de Parques Nacionales no ha ofrecido una lista detallada de las aportaciones privadas ni ha informado sobre lo que ha costado la Fiesta, la portavoz de su fundación ha asegurado que “las contribuciones de particulares y la venta de huevos conmemorativos han cubierto con creces los costes de la fiesta de Pascua”.

El presidente Barack Obama y su mujer, Michelle, ayudan a uno de los niños durante su carrera de los huevos de pascua.
El presidente Barack Obama y su mujer, Michelle, ayudan a uno de los niños durante su carrera de los huevos de pascua. AFP

Esos huevos conmemorativos, a los que aludía el comunicado del Servicio de Parques Nacionales consisten en huevos decorados con las firmas de los Obama, a 7,99 dólares la unidad. Los que adquieran el paquete completo (30 dólares), reciben, de regalo, otro huevo con la imagen de Bo, el perro de la familia presidencial.

Al filo de las once de la mañana, un sonriente Barack Obama, en mangas de camisa y rodeado por sus hijas, su suegra, su mujer y el omnipresente conejo de Pascua, daba la bienvenida a la Casa Blanca a todos los invitados. La Primera Dama se ha encargado de recalcar la importancia de observar una dieta sana y de llevar una vida saludable. No en vano, el lema de este año es: Manténte sano, manténte activo, sé tú mismo. Michelle Obama es la abanderada del programa Let’s Move! (¡Muévete!) que lucha contra la obesidad infantil promoviendo unos hábitos de vida basados en el ejercicio y una dieta equilibrada.

Movimiento y actividad no van a faltar a lo largo del día de hoy. Obama, acompañado del actor infantil Robbie Novack, que interpreta al Presidente Niño en una serie muy popular en YouTube, ha dado el pistoletazo de salida a las primeras de las muchas carreras de huevos que hoy se van a suceder en los jardines de su residencia. La Casa Blanca ha dispuesto 14.500 huevos para la caza de huevos y otros 4.500 para que los niños puedan decorarlos a lo largo del día.

Entre las actividades, que incluyen la actuación de grupos musicales y cantantes y diferentes juegos, destacan las lecturas de cuentos, donde Bo suele robar el protagonismo al presidente cuando está leyendo a los niños. La presencia de los ídolos de los menores también está asegurada. Este año han confirmado su asistencia, el gimnasta John Orozco, la primera piloto en ocupar la pole en una carrera de la NASCAR, el escolta de los Washington Wizards, John Wall o la actriz Quvenzhane Wallis, que ya visitó la Casa Blanca junto con el resto del reparto de la película Beast of the Southern Wild, cuya interpretación le valió la nominación a los Oscar a la mejor actriz de este año, convirtiéndose en la intérprete femenina más joven en optar a ese galardón.