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PERFIL

De karateca a primer ministro

El primer ministro Boiko Borisov se hizo político de la mano del exrey Simeón

El primer ministro Borisov anuncia su dimisión.
El primer ministro Borisov anuncia su dimisión. AFP

Cuando asumió la jefatura del Gobierno búlgaro en 2009, Boiko Borisov (Bankya, 1959) lo hizo enarbolando la bandera de la transparencia para transformar la imagen de su país —uno de los más corruptos de Europa— y en medio de una seria crisis económica. Casi cuatro años después, el descontento de la ciudadanía con las medidas de austeridad adoptadas por su Ejecutivo, y el mal endémico de la corrupción, le han empujado a dimitir sin que su pasado de fajador nato le haya ayudado apenas a sobrellevar las contrariedades.

Bombero, policía, guardaespaldas y karateca —fue entrenador del equipo olímpico— antes que político, Borisov hizo carrera de la mano del exrey reconvertido en primer ministro Simeón Sajonia-Coburgo, que en 2001 le aupó al puesto de adjunto del ministro del Interior encargado de combatir el crimen organizado. En esa etapa se granjeó fama de tipo duro, pero también recibió críticas por un populismo efectista y a la postre inefectivo —según la oposición y los medios de comunicación— contra la miríada de grupos mafiosos que operaban en Bulgaria. En ese periodo Borisov fue sucesivamente ascendido a los rangos de coronel, general y teniente general, unos galones retóricos al tratarse de un civil cuyo grado máximo era, hasta la fecha, el de cinturón negro.

Sus ambiciones políticas salieron finalmente a la superficie en junio de 2005, con el apoyo manifiesto de Simeón Sajonia-Coburgo, por cuyo partido (Movimiento Nacional Simeón II, NDSV en búlgaro) se presentó a las legislativas y fue elegido diputado. Sus siguientes pasos los ha dado en solitario: tras renunciar a su escaño, unos meses después optó con éxito —y sin el paraguas de partido alguno— a la alcaldía de Sofía. Le bastó su popularidad forjada en la lucha antimafia para convertirse en primer edil con el 68,5% de los votos.

Pero la alcaldía debió de saberle a poco y en 2006 transformó una especie de ONG llamada Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria en el partido político homónimo (GERB, en sus siglas búlgaras). El GERB es proeuropeísta y liberal, además de socio del Partido Popular Europeo (PPE). En 2007 logró tantos eurodiputados como los socialistas búlgaros, y salió igualmente airoso en las municipales del año siguiente, cuando revalidó mandato al frente de la alcaldía de Sofía (de esa época datan unos desafortunados comentarios suyos sobre las minorías turca y romaní del país). En 2009 su partido barrió en las generales.

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