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OBITUARIOS

Jaime Neves, el militar que paró la Revolución de los Claveles

Tras participar en el movimiento que derribó la dictadura de Marcelo Caetano, se enfrentó a la facción izquierdista del ejército portugués

El pasado domingo murió en Lisboa, a los 76 años, el general portugués Jaime Neves, famoso por haber participado en la Revolución de los Claveles en abril de 1974 y, sobre todo, por estar al mando de la unidad de comandos que acabó con la deriva hacia la extrema izquierda de algunos sectores de las fuerzas armadas portuguesas al tomar, el 25 de noviembre de 1975, el levantado cuartel de Calçada de Ajuda, sede de la Policía Militar.

 

Neves nació en el Concejo de Vila Real, hijo de una criada y un policía. Estudió algunos años de Medicina de Oporto pero finalmente se decidió por ingresar en la Escola do Exército en 1953. Tuvo como compañeros a militares ilustres que iban a jugar -como él- un papel decisivo en la moderna historia de Portugal, como Ramalho Antunes, Loureiro dos Santos o Melo Antunes.

Participó en la guerra colonial en Angola y en Mozambique y en 1973 regresó a Portugal. Se unió al grupo de militares que se levantó en armas el 25 de abril forzando la salida del dictador Marcelo Caetano. Neves fue el encargado de comandar la ocupación de la Legión Portuguesa en Penha de França. Además, unos días después, recibió en el aeropuerto de Lisboa al histórico líder comunista Álvaro Cunhal, que regresaba del exilio desde París.

Tras la Revolución de los Claveles Portugal vivió un año y medio muy convulso, que llegó a su extremo en el verano y en el otoño de 1975, cuando la división de la sociedad (y de las Fuerzas Armadas) estuvo a punto de llevar al país a la guerra civil. La madrugada del 24 de noviembre de ese año, varios cuarteles afectos a la extrema izquierda se levantaron contra el Gobierno portugués. Se distribuyeron armas entre algunos sectores de la población, principalmente vinculados al Partido Comunista Portugués (PCP). Había barricadas y autopistas cortadas y el país se balanceó hacia el desastre de un conflicto armado entre militares.

Ahí jugó una baza decisiva Jaime Neves que, al mando del regimiento de élite de los comandos de Amadora, redujo uno de los cuarteles rebeldes, abortando el golpe y terminando con la inclinación marxista de ese grupo de integrantes de las Fuerzas Armadas portuguesas. En un reportaje reciente emitido por la televisión portuguesa, Otelo Saravia de Carvalho, otro militar destacado del 25 de abril, y por aquellos días de otoño de 1975 proclive al levantamiento y a forzar una deriva más socialista a la política portuguesa, decía, con una sonrisa, al recordar aquellos días: “Tras el 25 de noviembre se acabó la Revolución”.

En 1995, el presidente de la República de entonces, el socialista Mário Soares, condecoró a Neves, por entonces ya convertido en un icono de la derecha portuguesa, con la más alta distinción de Portugal. En 2009, por el contrario, su promoción a general fue criticada por algunos sectores militares y del PCP.

El presidente de la República, el conservador Aníbal Cavaco Silva, aseguró el domingo tras enterarse del fallecimiento de Neves: “Portugal le debe mucho. Dotado de un coraje extraordinario, lucho por las libertad en dos ocasiones históricas”.