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GUERRA CIVIL EN SIRIA

Los choques entre rebeldes sirios y milicias kurdas dejan más de 50 muertos

Combatientes del Ejército Libre de Siria llevan más de una semana enfrentándose con tanques y artillería a las Unidades de Defensa Popular kurdas en una zona próxima a la frontera turca.

Un sirio pasa ante una ambulancia destruida en Alepo.
Un sirio pasa ante una ambulancia destruida en Alepo. AFP

Al menos 56 personas han muerto en los últimos días en la ciudad de Ras al Ain, en el norte de Siria, en enfrentamientos entre rebeldes y milicias kurdas, según confirmó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Unidades del Ejército Libre de Siria (ELS) llevan desde el pasado 16 de enero enfrentándose a las Unidades de Defensa Popular (YPG, en kurdo), según informan el citado Observatorio y activistas kurdos en el terreno. Las YPG son una milicia que la población kurda ha formado para defender su territorio tanto del régimen del presidente Bachar el Asad como de los rebeldes opuestos al Gobierno.

El Observatorio, que no ha especificado cuántos militantes habrían muerto en cada bando, indicó que los rebeldes del ELS han utilizado artillería contra la milicia kurda. Ya durante los últimos días, activistas kurdos habían denunciado que los rebeldes yihadistas habían entrado en Ras al Ain con carros de combate desde Turquía y que algunos de ellos hablan en turco, algo que el Observatorio no ha confirmado y que no ha sido posible de verificar.

Ambos bandos ya se enfrentaron en la misma ciudad el pasado noviembre, aunque entonces los rebeldes estaban formados por militantes de los grupos yihadistas Jabhat al Nusra y Ghuraba al Sham, que han declarado funcionar independientemente del ELS. Aunque no hay confirmación sobre los actuales enfrentamientos, es probable que de nuevo se trate de grupos islamistas y no de la corriente principal del ELS.

Los analistas han advertido de la posibilidad de diferentes conflictos entre el ELS, grupos islamistas y milicias kurdas tras una hipotética caída del régimen de El Asad. Ras al Ain, conocida como Serekaniye en kurdo, está situada justo al otro lado de la frontera con Turquía. En Ceylanpinar, la ciudad situada en la parte turca de la frontera, al menos tres personas han resultado heridas en los últimos días por balas procedentes del lado sirio, una de ellas de gravedad. El sonido de los disparos es constante, la población turca en esta ciudad tiene miedo de salir a la calle y la pared de una escuela ha recibido varios impactos de bala, según describió ayer una residente en la zona.

Los activistas kurdos han denunciado que algunos de los rebeldes yihadistas hablan en turco

En el pasado, Turquía ha respondido con su propia artillería a la caída en su territorio de proyectiles o a balas provenientes del lado sirio. El episodio más tenso se vivió el pasado octubre, cuando cinco mujeres turcas murieron en la población de Akcakale por la explosión causada por un proyectil de mortero lanzado desde Siria.

Actualmente, la OTAN está desplegando seis baterías de misiles Patriot en diferentes puntos del sur de Turquía con el fin declarado de proteger a este país de supuestos lanzamientos de misiles desde suelo sirio.

En Siria hay unos 2 millones de kurdos, alrededor del 10% de la población total del país. Conforman la principal minoría étnica y viven sobre todo en el noreste del país, una región en la que se encuentra la mayor parte de las reservas petrolíferas de Siria, estimadas en unos 2.500 millones de barriles de crudo.

En los últimos meses, y sobre todo tras la llegada en julio de la guerra civil a la ciudad de Alepo en el norte de Siria, las fuerzas de seguridad del régimen fueron paulatinamente abandonando la región mayoritariamente kurda en el noreste. Hasta entonces, los kurdos tenían prohibido hablar su idioma en público y, en general, eran considerados ciudadanos de segunda por el régimen de El Asad y, antes, por el de su padre, Hafez, que no les reconocía los mismos derechos que a la población árabe del país.

El Partido para una Unión Democrática (PYD, en kurdo) ha aprovechado la ausencia de las fuerzas del régimen para establecer su propia administración, que incluye un Parlamento popular, así como escuelas, tribunales, policía y prisiones populares. Las YPG están consideradas el ala armada de este partido y también la versión siria de Partido los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo), considerado una organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos.

Rebeldes, islamistas e incluso otras facciones kurdas sirias han acusado al PYD y a las YPG de estar aliados con el régimen de El Asad, lo que explicaría que las fuerzas del régimen hubieran abandonado la región kurda casi sin violencia durante los últimos meses, algo que este partido y la milicia kurda niegan enérgicamente.

El pueblo kurdo está formado por al menos 25 millones de personas repartidas sobre todo entre Turquía, Siria, Irak e Irán. Se lo suele definir como el mayor pueblo del planeta sin Estado y, durante las últimas décadas, han estado sujetos a discriminaciones políticas y sociales en estos cuatro países.

En la actualidad, los kurdos en Irak disfrutan de una gran autonomía y acceso a enormes recursos petrolíferos en el norte de este país. En Turquía, los kurdos llevan décadas pidiendo el reconocimiento de sus derechos políticos y sociales. El Gobierno turco y el PKK iniciaron hace unas semanas conversaciones para intentar poner fin a un conflicto armado entre ambos que, desde 1984, ha causado la muerte de más de 40.000 personas, la mayoría kurdas. Quizá la menos visible es la población kurda de Irán, donde “experimentan una discriminación religiosa, económica y cultural”, según un informe de Amnistía Internacional.