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Merkel se juega la reelección en las elecciones regionales de Baja Sajonia

Los sondeos muestran un empate técnico entre derecha e izquierda en la última cita electoral previa a las federales de septiembre

Angela Merkel, este sábado durante un mitin en Stralsund (norte).
Angela Merkel, este sábado durante un mitin en Stralsund (norte). AFP

Los comicios regionales de Baja Sajonia, este domingo, cuentan como la última prueba política antes de la cita electoral de septiembre, en la que la canciller Angela Merkel se jugará su segunda reelección. Los últimos sondeos de intención de voto en el land anticipan un empate entre el centroderecha y el centroizquierda. Ahora gobierna en Hannover una coalición de centroderecha análoga a la que preside Merkel en Berlín: su Unión Demócrata Cristiana (CDU) y los liberales del FDP acabaron en 2003 con 12 años de primeros ministros del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), ocho de ellos en coalición con Los Verdes. La CDU del jefe del Gobierno David McAllister repetirá como fuerza política más votada, pero la debilidad de los liberales del FDP está haciendo tambalearse ambos Gobiernos. El tándem entre el SPD y Los Verdes podría superar al centroderecha en uno o dos puntos, según los sondeos de Baja Sajonia. Sería un pésimo augurio para el FDP y su actual directiva federal, pero también un resultado inquietante para Merkel: lo mismo que en las encuestas nacionales, la estabilidad de la CDU no compensa el hundimiento de sus socios de Gobierno.

Baja Sajonia es el segundo land en extensión y el cuarto por número de habitantes (8 millones). Aunque su relevancia no alcanza a los principales Estados como Baviera o Renania del Norte-Westfalia, su diversidad regional lo convierte en un termómetro aceptable de las sensibilidades nacionales: en los noventa, por ejemplo, tuvo el primer Gobierno de coalición entre el SPD y Los Verdes que logró culminar una legislatura (1990-94). En 1998, el triunfo arrollador del Gerhard Schröder (SPD) en Hannover lo catapultó a la candidatura para las elecciones generales de ese mismo año y, finalmente, a la Cancillería. Baja Sajonia tiene considerablemente más protestantes que católicos y sus grandes ciudades Hannover y Braunschweig no están entre las 10 primeras de Alemania. Tiene regiones muy desarrolladas con industria pesada como las acerías de Salzgitter o las fábricas de Volkswagen en Wolfsburgo, que contrastan con las regiones comparativamente rezagadas del Mar del Norte. Esta diversidad confiere a sus elecciones una cualidad ejemplar de la que carecen otros comicios en Estados más homogéneos o más pequeños.

Baja Sajonia es el segundo 'land' en extensión y el cuarto por habitantes (8 millones)

Merkel, cuya CDU sigue liderando las encuestas federales, quiere que Baja Sajonia ataje la larga serie de reveses regionales que han sufrido los partidos de su coalición desde 2009. La intención de voto del FDP se ha desplomado desde un casi 15% en las generales hasta un mísero 2% en sondeos federales recientes. En Baja Sajonia se conformarían con entrar en el Parlamento. Aunque se están recuperando en las encuestas, ni siquiera eso es seguro.

La canciller, más popular que nunca, es el principal activo de la CDU. Aspira a que los resultados de Hannover mitiguen la impresión de que su popularidad es lo único que salva a un partido cada vez más dependiente de ella. Si parecía difícil superar el 98% de los votos que Angela Merkel obtuvo en diciembre en su reelección como presidente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ayer lo consiguió en su designación como candidata directa de su distrito electoral de Mecklemburgo-Pomerania Anterior: la apoyaron 174 de los 174 delegados.

El SPD, por su parte, padece problemas bien distintos. Un empujón en Hannover serviría para paliar la sangría de apoyos que sufren desde que alcanzaron un apogeo de algo más del 30% en los sondeos de intención de voto de otoño. Su candidato en Baja Sajonia, Stefan Weil, intenta captar los votos de simpatizantes de La Izquirda (Die Linke) y el partido de Los Piratas, ambos con escasas posibilidades de superar el umbral del 5% de los votos para entrar en el Parlamento de la región.