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Salmond rehúsa convertir Escocia en precedente para otros casos europeos

El debate independentista escocés se centra en la pertenencia a la UE y el euro

El ministro principal escocés, Alex Salmond, muestra una copia del acuerdo de referéndum en una rueda de prensa en Edimburgo.
El ministro principal escocés, Alex Salmond, muestra una copia del acuerdo de referéndum en una rueda de prensa en Edimburgo. REUTERS

La posibilidad de que Escocia logre la independencia tiene implicaciones que van mucho más allá de Reino Unido: ¿Seguirá formando parte de la Unión Europea? ¿Estará obligada a ingresar en el euro si es tratada como un Estado que deja transitoriamente de formar parte de la UE y es luego admitido? ¿Será un precedente al que puedan apelar Cataluña y País Vasco? Para evitar que España intente torpedear la presencia de Escocia en la UE, el gobernante Partido Nacionalista Escocés (SNP) está empeñado en dejar claro que su independencia no sentaría ningún precedente para Cataluña y critica el empeño catalán de “internacionalizar” el debate sobre su independencia.

Algunos académicos tienden a ver cierto artificio en el debate sobre la pertenencia o no a la UE de un Estado nacido a partir de otro que ya lo está. “Los abogados están divididos en ese asunto, pero esto es en realidad una cuestión política y económica”, opina el profesor James Mitchell, un prestigioso experto en nacionalismo y regionalismo de la Universidad de Strathclyde. “Si dejamos de lado el calor de la retórica, parece muy improbable que una Escocia independiente (o, el resto de Reino Unido como algunos sugieren) tenga problema alguno en ser parte de la UE”, sostiene.

Alyn Smith, diputado del SNP en el Parlamento Europeo, se muestra convencido de que Escocia seguirá formando parte de la UE. Subraya que el hecho de haber sido un Estado durante siglos antes de coaligarse con Inglaterra les convierte en un caso específico y distinto al de otros. Y no puede creer que él, eurodiputado, pierda la condición de ciudadano de la UE por el hecho de que Escocia se independice. Pero viene a admitir que es un asunto a negociar con los demás socios.

Hay un precedente, aunque difícilmente equiparable. Cuando en 1979 Dinamarca concedió la autonomía a Groenlandia

Por eso, y porque España tendría derecho de veto si Escocia tuviera que pedir la readhesión, deja muy claro que la independencia no supondría ningún precedente al que pudiera agarrarse Cataluña. “Siempre me preocupa mucho que los políticos catalanes intenten vincular el debate catalán al nuestro. Son distintos. Nuestra historia es diferente. Nuestros futuros son diferentes”, declara Smith con vehemencia.

¿Teme el SNP un veto español? “No lo creo. Nuestro ministro principal se ha entrevistado con el ministro español de Exteriores y hemos dejado claro que no creamos un precedente para nadie. Habrá una negociación política en el Consejo de Ministros y tengo gran confianza en que el Gobierno español sea razonable y sensato. Esto no crea ningún precedente ni ningún derecho a la independencia”, reitera.

Un informe elaborado por expertos del Parlamento de Westminster subraya que la pertenencia o no de Escocia (¡y del propio Reino Unido!) a la UE depende de algún modo de la manera en que se llegue a la independencia. A su juicio hay tres posibilidades, de acuerdo con la ley internacional. Una, continuación y secesión: el nuevo Reino Unido seguiría siendo miembro de la UE como continuación legal del actual Reino Unido, pero Escocia no. Dos, separación: Reino Unido y Escocia se separan, pero ambas partes siguen en le UE. Y tres, disolución: Reino Unido se disuelve para formar dos nuevos Estados que quedarían fuera de la UE.

Los tratados no dicen qué pasa si un Estado miembro se divide, ni cómo se sale de la UE. Hay un precedente, aunque difícilmente equiparable al caso escocés. Cuando en 1979 Dinamarca concedió la autonomía a Groenlandia, decidió que quería abandonar la entonces Comunidad Económica Europea. Estuvo tres años negociando las condiciones de su salida.

Algunos expertos, como el profesor Alan Trench, de la Unidad Constitucional del University College London, creen que hay una vía jurídica a la que se le está dando poco relieve: el reconocimiento desde Maastricht del concepto de ciudadano de la UE. ¿Perderían los escoceses la ciudadanía comunitaria porque su país dejara de formar parte de un Estado miembro?

La cuestión europea en el debate sobre la independencia de Escocia tiene un segundo ángulo de gran impacto: si Escocia ha de salir de la UE para volver a entrar, ¿estaría obligada a ingresar en el euro?

El SNP defiende que no habrá “salida-y-entrada”, sino que heredaría las mismas obligaciones y derechos que tiene ahora Reino Unido, incluido el derecho a entrar en el euro cuando le parezca oportuno. Y subrayan que, aunque no fuera ese el caso, los tratados obligan a participar en la Unión Económica y Monetaria (UEM) “pero eso no significa necesariamente estar en el euro”. Alyn Smith recuerda que Reino Unido participa en la UEM, pero la libra no está en el euro y que Suecia nunca negoció una cláusula de opt-out, pero tampoco está.

Uno de los dramas para los independentistas escoceses es que, aunque lo lograran, el pragmatismo les llevara a mantener la libra esterlina como moneda. “Si somos independientes tenemos tres opciones: unirnos al euro, seguir en la libra o crear una moneda propia”, explica Smith. Lo primero es impensable en estos momentos, aunque en su día defendían el euro. Crear una moneda propia no parece mucho mejor alternativa. “La opción de seguir en la libra, con una nueva relación con el Banco de Inglaterra —es como el caso de Bélgica y Luxemburgo antes del euro—, significaría no renunciar a la política macroeconómica como tampoco lo hacen los miembros del euro. La ponen en común”, matiza.