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Las encuestas otorgan una clara ventaja al candidato republicano

La reacción instantánea de las encuestas realizadas por CNN y CBS News sugieren que Mitt Romney fue el ganador por amplio margen del primer debate presidencial

Mitt Romney se declaró vencedor del primer debate electoral de la campaña presidencial de 2012. Las encuestas efectuadas tras el cara a cara así lo reflejaron. Pocos consultados, menos de un 25%, le otorgaron la victoria al presidente Barack Obama. De momento, el debate no ha tenido una gran repercusión en la intención de voto, a falta de encuestas más minuciosas. Los analistas coinciden, sin embargo, en que no marcará un punto de inflexión.

Las encuestas efectuadas inmediatamente después del debate le otorgaron una victoria contundente a Romney. La que efectuó CNN reveló que el 67% de los electores consultados consideró que el republicano hizo un mejor trabajo que el presidente. Sólo el 25% dijo que había ganado Obama. Otro sondeo, de CBS, realizado a votantes no comprometidos, le atribuyó la victoria también a Romney, con el 46% de los votos. El presidente se quedó atrás, con el 22%. Un 32% restante consideró que el resultado fue empate

Que los electores consideren que un candidato lo hizo mejor que otro en un debate no significa que vaya a haber un vuelco en las encuestas. Sólo grandes momentos, como el famoso “dale con lo mismo” que le espetó Ronald Reagan a Jimmy Carter en 1980 tienen un efecto notable en los sondeos y en la intención de voto. Entonces Reagan apareció rebosante de energía, a pesar de sus 68 años, y Carter un presidente agotado y en vía ya de salida del gobierno.

En 2008, Obama ganó todos los debates, según esas encuestas realizadas de forma inmediata. En el primero logró el apoyo del 51% de los encuestados, frente al 38% del senador John McCain. El presidente fue comiendo algo de terreno hasta el tercer debate, en el que ganó con el 58% de los votos, frente a un magro 31% de McCain. Tras el primer debate, Obama ganó sólo tres puntos en las encuestas generales, justo cuando comenzaba la crisis económica de 2008.

En la jornada posterior al debate, Obama aun va por delante en las encuestas de intención de voto. En el recuento de Rasmussem Reports, Obama recibe el 49% de apoyos y Romney el 47%. Esas encuestas, sin embargo, se realizaron horas antes del encuentro televisado. En el último sondeo de Gallup, efectuado también el miércoles, Obama goza de una ventaja de cuatro puntos, con el 49% de los votos frente al 45% de Romney.

Prácticamente todas las encuestas han otorgado una ligera ventaja a Obama durante el mes de septiembre. Y es poco probable que el debate marque un gran vuelco. Según escribió el reputado analista Scott Rasmussen en su columna del pasado viernes: “Los sucesos en el mundo real importan más que los debates. Las noticias que cambian la percepción sobre el estado de la economía o sorpresas en el frente internacional podrían determinar el ganador. Sólo si hay una ausencia de otras noticias, un ligero cambio en la competición después de los debates podría acabar siendo decisivo”.

Esa influencia de los factores externos la conocen muy bien Carter, que abandonó la Casa Blanca en 1981 en plena crisis de los rehenes en Teherán, o el propio Obama, que logró su victoria en 2008 en el contexto de una de las mayores crisis hipotecarias y de crédito que ha visto EE UU en su historia reciente.