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Dimite la gobernadora italiana de Lacio por un escándalo de corrupción

La política renuncia en medio del escándalo de malversación de fondos públicos que ha salpicado al gobierno regional

La gobernadora de la región italiana de Lacio, Renata Polverini, anuncia su dmisión.
La gobernadora de la región italiana de Lacio, Renata Polverini, anuncia su dmisión. EFE

Dimitió, pero no sin antes llamar “delincuentes” a sus compañeros en el consejo de la región de Lacio y decir que, antes de que ella llegara, ya las ostras y el champán formaban parte del menú del día de la política italiana. La gobernadora Renata Polverini, una exsindicalista sostenida en el cargo por el Pueblo de la Libertad (PDL) —el partido de Silvio Berlusconi—, ha resultado sepultada por un alud de facturas falsas, cenas de más de 1.000 euros en restaurantes de lujo y vacaciones de 10.000 en Cerdeña, siempre con cargo al erario. La sistemática malversación de los fondos públicos de Lacio salió a la luz después de que la fiscalía de Roma abriera una investigación al jefe del grupo del PDL en Lacio, Franco Fiorito, también conocido por Batman, quien presuntamente desvió 800.000 euros propiedad del partido hacia sus 12 cuentas corrientes –cuatro de ellas en España—.

Fiorito, al que no se le dejan de encontrar pisos en las barrios más exclusivos de Roma, se consideró víctima de una traición de su propio partido, y decidió morir matando. La vida disparatada –siempre con cargo al presupuesto— de los consejeros de la región de Lacio ha salido a la superficie con todo lujo de detalles. Los italianos, atrapados por una crisis sin precedentes, han podido ver, por ejemplo, cómo Carlo de Romanis, subjefe del grupo del PDL en Lacio, se regalaba una fiesta en el Foro Itálico de más de 20.000 euros y recibía a sus invitados —entre ellos a la gobernadora Polverini— disfrazado de Ulises y rodeado de jóvenes ligeras de ropa. Al anunciar su dimisión irrevocable, Renata Polverini dijo: “He interrumpido un consejo de Gobierno que ya no es digno de representar a Lacio. A estos señores los mando yo a casa, no ellos a mí [los diputados de la oposición habían ido dimitiendo para intentar disolver la Cámara regional]. Llegamos aquí limpios, y nunca me hubiera imaginado que con estos ingentes recursos públicos, todos, sin excepción, hicieran gastos desconsiderados”.

Una de las fiestas de 20.000 euros organizadas con dinero del erario público.
Una de las fiestas de 20.000 euros organizadas con dinero del erario público. EL PAÍS

La gobernadora, que antes de dimitir se reunió con la cúpula del partido de Berlusconi, tiene la intención de seguir el mismo camino que Batman: una vez caída, contar los abusos del resto. Algunos de los suyos ya están negro sobre blanco. Entre ellos, la contratación de un fotógrafo para que la siguiera a todas partes al módico precio de 75.000 euros al año.