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REPORTAJE

Nazarbáyev, el faraón del frío

El paraíso de recursos naturales que es Kazajistán ha convertido a Nazarbáyev en un dictador cortejado por flamantes defensores de la democracia y la libertad. Al dictado de sus sueños megalómanos, mandó construir una nueva capital para el país que dirige incontestablemente desde hace 21 años. Astaná es hoy un caótico delirio urbano de grandeza

Nazarbáyev, el faraón del frío

Todos los embajadores acreditados en Astaná, representantes de las grandes compañías internacionales que operan en Kazajistán y un grupo de periodistas europeos invitados por el Gobierno kazajo, incluido EL PAÍS, asistían el pasado 25 de noviembre al discurso de Nursultán Nazarbáyev ante las huestes de su partido, Nur Otan (Luz de la Patria). “Hemos llegado donde nunca habríamos soñado”, arengaba el presidente a sus entregados seguidores. “Somos un partido de acciones concretas”. “Necesitamos ganar”, bramaba Nazarbáyev entre los aplausos y la agitación de centenares de banderitas de los congregados, como si a todos se les hubiera olvidado que su partido era el único presente en el Parlamento.

El corazón de Astaná había sido cerrado al tráfico para facilitar la llegada de los invitados y permitía contemplar en todo su esplendor el vecino Palacio de la Paz y la Reconciliación, la pirámide diseñada por Norman Foster, contra cuyos cristales se estrellaban los copos de nieve que desparramaba la fuerte ventisca, en la segunda capital más fría del mundo después de la mongola Ulan Bator.

Acabado el evento, nada mejor para escapar de los 12 grados bajo cero reinantes que adentrarse en otro de los símbolos de Astaná, la gigantesca yurta, una tienda de campaña donde los nómadas se refugian en las estepas de Asia Central, también obra del arquitecto británico, que cubre un lujoso centro comercial, cuya parte superior alberga una playa artificial con arena traída de las islas Maldivas y que, a una temperatura de 30 grados, permite, por 8.000 tengues por persona (42 euros), disfrutar del baño a grandes y chicos. Pero, aunque artificial, ese paraíso tropical es inalcanzable para la inmensa mayoría de los habitantes de Kazajistán, cuyo sueldo medio no alcanza los 80.000 tengues (420 euros) al mes.

Astaná es el espejo más nítido de la megalomanía del dictador, cuya fortuna estimada fuera de Kazajistán supera los 1.000 millones de dólares (750 millones de euros), además de las muchas empresas y bienes que posee su familia en el interior del país. En 1994, Nazarbáyev decidió trasladar la capital desde Alma Ata, en el sur del país, al norte, a un lugar en mitad de la estepa. El arquitecto japonés Kisho Kurokawa diseñó los planos de la que se convertiría en 1998 en la nueva capital, con una proyección de 800.000 habitantes para 2030. Pero en 2011 ya se habían alcanzado los 750.000 habitantes y, sin una red de transporte público, Astaná es un caos de tráfico y faraónicos edificios y monumentos.

El arquitecto Kurokawa diseñó los planos de la nueva capital, una urbe de grandes monumentos en mitad de la estepa

Por aquellos días se acercaban las elecciones legislativas bajo la nueva ley electoral aprobada en 2009 y Nur Otan sabía que iba a dejar de ser “el único” partido. Para mostrar su voluntad democratizadora antes de ejercer en 2010 la presidencia de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) —lo que Nazarbáyev, obsesionado con hospedar cumbres y eventos internacionales, obtuvo porque es “nuestro dictador más querido”, según un diplomático europeo—, se modificó la ley electoral de manera que si ningún partido pasaba la barrera del 7% de la totalidad de los votos, el segundo más votado entraría de todas formas en el Parlamento. No hizo falta aplicar la enmienda.

Los comicios del pasado 15 de enero arrojaron unos resultados muy alentadores para la democracia kazaja: Nur Otan obtuvo el 81% de los votos y superaron la barrera del 7% dos partidos afines. La oposición se quedó fuera. El segundo grupo con escaños en el Parlamento es Ak Zhol (Camino Claro), que representa los intereses de los empresarios y está dirigido por Timur Kulikáyev, casado con una de las tres hijas de Nazarbáyev y ya colocado al frente de Samruk-Kazyna, el fondo soberano de riqueza de Kazajistán. Y el tercero es el Partido Comunista del Pueblo, formación salida del aparato del Partido Comunista que encabezó Nazarbáyev en 1989, al frente del cual se convertiría en el último presidente del Sóviet Supremo de la República Socialista Soviética de Kazajistán, hasta que el 24 de abril de 1990 asumió la presidencia del nuevo país independiente de Asia Central.

Nazarbáyev se presentó en 1991 a las elecciones presidenciales y las ganó con el 91,5% de los votos. Era el único candidato. En los sucesivos comicios dejó de competir contra sí mismo y permitió que algunos figurantes —políticos sin la menor relevancia— se presentaran como rivales, de manera que su listón de popularidad se mantuviera inalterable gracias a las artes fraudulentas de sus incondicionales. En las últimas elecciones, en 2011, se presentaron cuatro candidatos, y el presidente fue reelegido por el 95,54% de los votos. Hacía ya mucho tiempo que, por distintos motivos, habían desaparecido los contendientes que pudieron representar un desafío a su mandato.

Con una prensa amordazada, Internet controlado y una ley que facilita la liquidación de los periódicos y prohíbe a los periodistas que hayan colaborado con alguna publicación suspendida trabajar durante tres años, Nazarbáyev, de 71 años, decidió gozar hasta su muerte del culto a la personalidad que ha llenado Kazajistán de sus retratos y bustos. Para ello, ha establecido penas de prisión por todo insulto a su “honor” y a su “dignidad”, al tiempo que una ley le ha concedido inmunidad de por vida.

Magnífico y discreto anfitrión, Nazarbáyev gusta de invitar a los amantes de la caza, desde el rey Juan Carlos hasta el príncipe Andrés, pasando por Vladímir Putin, además de emires y sultanes. Todos parecen rendidos a los encantos de este hombre que controla con mano de hierro a su pueblo, y al que George Bush recibió con grandes honores en la Casa Blanca por su contribución a la lucha contra el terrorismo y su apoyo a la guerra de Afganistán.

Ha establecido penas de prisión por todo insulto a su "honor" al tiempo que una ley le ha concedido inmunidad

Con una extensión de 2,5 millones de kilómetros cuadrados (cinco veces España) y sexto país del mundo en recursos naturales, Kazajistán guarda en su subsuelo enormes reservas de petróleo, gas, uranio, volframio, zinc, plata y otros muchos minerales. Con las puertas abiertas a la inversión extranjera, una situación estratégica —tiene fronteras con Rusia, una China sedienta de recursos para su veloz desarrollo, Turkmenistán, Uzbekistán y Kirguizistán— y sin querer casarse con nadie, Kazajistán es la novia de todos y la más cotizada.

Nazarbáyev, con sueños imperiales, casó a la menor de sus hijas, Aliya, con Aidar Akáyev, hijo del entonces presidente de Kirguizistán, Askar Akáyev, expulsado del poder en 2005 por la llamada Revolución de los Tulipanes. El matrimonio no funcionó, y la más emprendedora de las tres hijas del dictador se divorció para casarse después con un importante empresario kazajo, mientras su exmarido se explayaba en un libro sobre el nepotismo, la corrupción y la dictadura de Nazarbáyev. Aliya también ha escalado las cumbres del mundo empresarial y —al igual que Gulnara Karímova, la hija del dictador uzbeco— ha creado con los joyeros italianos Damiani una colección exclusiva de joyas denominada Alsara.

Nazarbáyev, que se trata en secreto en Alemania de cáncer de próstata, tampoco tuvo suerte con el marido de Dariga, su hija mayor: Rajat Aliyev, exiliado en Austria, donde fue embajador, y sentenciado en ausencia a 20 años de cárcel por el secuestro de dos banqueros hasta ahora desaparecidos. Aliyev adujo que fue un juicio político por criticar el intento de Nazarbáyev de 2007 de nombrarse presidente eterno. En 2008 fue condenado en ausencia por un tribunal militar a otros 20 años por intento de golpe de Estado. Austria siempre rechazó la extradición. Sin haberlo pedido y sin que su esposa le dijera nada, Aliyev recibió en junio de 2007 por fax la comunicación de su divorcio.