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Matanza con coche bomba en un barrio cristiano de Damasco

Los rebeldes acusan al régimen de El Asad del atentado con 12 muertos

Varias personas observan la camioneta bomba con la que se ha efectuado el atentado en el barrio druso de Jaramana.
Varias personas observan la camioneta bomba con la que se ha efectuado el atentado en el barrio druso de Jaramana. AFP

La violencia siguió siendo el martes la tónica tras un lunes también sangriento que se saldó con la muerte de 190 personas por todo el país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Un coche bomba hizo explosión a la salida del cementerio del barrio de mayoría drusa y cristiana de Jaramana, al sureste de la ciudad, cuando se celebraba el funeral por dos seguidores de Bachar el Asad muertos en otro ataque el día anterior, de acuerdo a la misma organización con sede en Londres.

El balance de la carnicería de ayer es al menos de 12 muertos y medio centenar de heridos, según la televisión siria; y 27 muertos, según el OSDH. Mientras, los rebeldes responsabilizaron al régimen de la masacre y lo acusaron de querer vincularla a los opositores para atemorizar a las minorías y obtener su apoyo “como el único que puede protegerlas”, según señaló a la agencia Efe Fahd al Masri, portavoz del Consejo Militar Superior del Ejército Libre de Siria (ELS).

El barrio de Jaramana, cuya población apoya mayoritariamente al régimen, ha sufrido varias explosiones en las últimas horas, que han provocado heridas a decenas de personas y derruido varios edificios. Los bombardeos se produjeron en el marco de la operación lanzada por las tropas leales al régimen para recuperar el cinturón este de Damasco, que acoge a algunos de los batallones más importantes y mejor organizados del Ejército Libre de Siria. Unas 60 personas murieron el día anterior en otros barrios de la ciudad, como en Zamalka o Saqba, durante varios bombardeos de aviones del ejército de El Asad. Los rebeldes lograron abatir un helicóptero militar en el distrito de Al Qabun tras horas de intenso fuego cruzado, aunque irremediablemente ya habían perdido el control de uno de sus enclaves más importantes en Daraya, al oeste de la ciudad. Allí, tras la operación de “limpieza” —lenguaje utilizado por la televisión oficialista— llevada a cabo por el régimen murieron alrededor de 300 personas.

El debilitamiento de las fuerzas de la oposición podría estar agravado por la presencia de tropas iraníes en suelo sirio, según informó el periódico The Wall Street Journal. Oficiales iraníes exiliados en Estados Unidos declararon a ese diario que unidades de los Guardianes de la Revolución (Pasdarán) podrían estar ayudando en los combates al Ejército sirio, así como entrenando a sus efectivos en funciones de espionaje de los disidentes y ciberseguridad.

“A día de hoy estamos involucrados en el combate en todos los aspectos de la guerra, no solo militar sino también culturalmente”, habría declarado un alto mando de los Guardianes de la Revolución, el general Abnoush, a una agencia de noticias local citada por The Wall Street Journal. Según las mismas fuentes, la decisión de prestar apoyo al régimen de El Asad fue tomada el pasado 18 de julio, después de que un atentado contra un edificio de la Seguridad del Estado acabara con la vida de cuatro de los más estrechos colaboradores del presidente, entre ellos el ministro de Defensa. Según uno de los fundadores de los Guardianes de la Revolución, Mohsen Sazegara, “una de las alas de Irán se rompería si El Asad termina cayendo”, señala como metáfora para explicar la decisión iraní de tomar parte en la contienda.

Mientras, miles de personas huyen de Siria hacia Líbano, Jordania y especialmente Turquía. Allí el número de refugiados podría alcanzar ya los 200.000, según datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). “El aumento de sirios que llegan a Turquía es dramático”, aseguró Melissa Fleming, portavoz de esta organización en Ginebra. “Comparado con semanas anteriores, cuando veíamos entre 400 y 500 personas llegando cada día, ahora hemos visto picos de hasta 5.000 en una misma jornada”, añadió.

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