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EE UU niega haber ejercido presión sobre Londres para que extradite a Assange

La portavoz de la diplomacia de EE UU asegura que Washington no se ha implicado en el asunto

Imagen de archivo del secretario de Defensa, Leon Panetta y Martin Dempsey en el Pentágono.
Imagen de archivo del secretario de Defensa, Leon Panetta y Martin Dempsey en el Pentágono. AP

Estados Unidos, cuyo Gobierno está investigando las filtraciones de Wikileaks, negó haber ejercido presión sobre Reino Unido para que fuerce la extradición de Julian Assange, fundador de Wikileaks, a Suecia. “Es un asunto que compete únicamente a los países implicados, y no tenemos intención de intervenir”, dijo en rueda de prensa la portavoz de la diplomacia estadounidense Victoria Nuland.

“No nos hemos implicado en este asunto”, reiteró Nuland. La fiscalía del Gobierno de Estados Unidos abrió en 2010 una investigación sobre Wikileaks y la sustracción de 700.000 documentos militares y diplomáticos en 2010. En un mes comenzará formalmente el consejo de guerra contra el soldado acusado de robarlos, Bradley Manning. Paralelamente, Washington ha estado investigando a Assange y Wikileaks.

En su comparecencia ante los medios, Nuland admitió que el Departamento de Justicia norteamericano tiene una investigación abierta, pero se negó a avanzar si se presentarán cargos contra Assange y se solicitará, por lo tanto, su extradición. Diversos destacados miembros del Congreso, como el el presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el republicano Peter King, han pedido a la Casa Blanca que interponga una demanda.

En diciembre, durante las vistas preliminares del juicio al soldado Manning, el abogado defensor de éste, David Coombs, dio indicaciones de que el Gobierno de EE UU podría haber ofrecido a su cliente un acuerdo, para que se inculpe, viendo reducida su pena, a cambio de testificar contra Assange en un posible juicio en suelo norteamericano. El Pentágono, que es quien juzga a Manning, no se ha pronunciado sobre esas acusaciones.

“No se puede decir que esa investigación sea justa cuando usted trabaja para el Departamento de Justicia, que ha abierto su propia causa criminal en este caso”, dijo entonces Coombs al magistrado que instruía las vistas orales, el oficial Paul Almanza. “En esas indagaciones se ha citado a numerosos testigos, y el Departamento de Justicia podría ofrecerle a mi cliente que se declare culpable, para llegar a un pacto por el que se le rebaje la condena si testifica contra Assange”.

Diversos conocidos y amigos del soldado Manning, así como el hacker que le delató, Adrian Lamo, han sido llamados a testificar en los pasados meses ante un gran jurado de Virginia, cerca de la capital federal del país. Normalmente, un gran jurado determina si hay indicios suficientes de conducta criminal, y acepta la presentación de cargos. Esta causa, en la que supuestamente se ha personado el Gobierno, sigue abierta.

Según los alegatos de la fiscalía militar norteamericana en el juicio a Manning, éste sustrajo 700.000 documentos secretos de las redes gubernamentales SIPRNet y CIDNE, y lo hizo en cooperación con Assange. El indicio de criminalidad lo ven en el hecho de que esos documentos llegaron a manos de Al Qaeda y otros grupos terroristas, que citaron las filtraciones en diversos medios de propaganda.