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¿Dónde está la familia presidencial?

Tras el atentado que ha matado este miércoles a varios de los más cercanos colaboradores del presidente, los rumores sitúan a Asma y sus hijos nada menos que en Moscú

El presidente sirio, Bachar el Asad, y su mujer Asma en una ceremonia en Madrid en 2001
El presidente sirio, Bachar el Asad, y su mujer Asma en una ceremonia en Madrid en 2001 REUTERS

Cuando el domingo pasado los combates alcanzaron Damasco, algunos sirios se preguntaban en Twitter si Asma, la esposa del presidente, no oía los disparos. El palacio donde vive la familia El Asad se encuentra sobre una colina al noroeste de la capital, no demasiado lejos de algunos de los barrios donde ha habido explosiones y enfrentamientos entre los rebeldes y las fuerzas del régimen. Tras el atentado que ha matado este miércoles a varios de los más cercanos colaboradores de su marido, los rumores la sitúan nada menos que en Moscú con sus tres hijos.

No es un debate frívolo. La muy humana decisión de poner a salvo a la familia suele ser el primer signo de que se da por perdida la batalla. De confirmarse que Bachar el Asad ha puesto a los suyos a buen recaudo, en Rusia o en cualquier otro país, los opositores podrían empezar la cuenta atrás. “Es ciencia ficción. Imposible de comprobar”, asegura un periodista sirio crítico con el régimen. En todo caso, sería más verosímil que la familia del mandatario, como las del resto de las de los dirigentes, simplemente se haya trasladado a su feudo, en la región costera entre Líbano y Turquía, como hacen en verano.

Esas montañas sobre el Mediterráneo son la tierra ancestral de los alauíes, comunidad que sigue una rama esotérica del islam chií y representa el 12% de la población en un país cuyas tres cuartas partes son suníes. (Los fundamentalistas suníes los consideran herejes). Históricamente aislados y oprimidos por los señores feudales de las regiones de Homs y Hama, resultaron beneficiados por el golpe de Estado de Hafez el Asad en 1970. Aunque nacionalista laico, el padre del actual presidente recurrió a sus correligionarios para los puestos clave en el Ejército y los servicios secretos que constituyen la columna vertebral del régimen.

Allí, repartidos entre Latakia y Tartus, tienen sus casas familiares y de verano los principales prebostes del país, un pequeño círculo de leales que ayer perdió a varios destacados miembros. Pero, sobre todo, ejercen como señores feudales Mundher y Zawwaz el Asad, los primos del presidente. También allí tiene sus raíces otra familia clave, los Makhluf. Ese clan no solo emparentó con los El Asad a través de Anisa, la esposa de Hafez y madre de Bachar, sino que respaldó a Hafez cuando su hermano Rifaat contestó su autoridad a mediados de los años ochenta.

“No nos iremos, no vamos a abandonar el barco e irnos por ahí. Nos quedaremos y lucharemos hasta el final”, aseguró el año pasado uno de esos primos maternos del presidente, Rami Makhluf, en una entrevista con The New York Times. Rami, apodado el rey de Siria, es uno de los hombres más ricos del país. Su hermano Hafez es el jefe de las fuerzas de seguridad en Damasco. Como el resto del círculo íntimo, tienen mucho que perder.

“En el caso poco probable de un colapso del régimen sirio, los alauitas podrían sentirse tentados a plegarse militarmente a las provincias costeras de Latakia y Tartus, sin ceder la administración de sus zonas a la autoridad de Damasco”, escribió ya al principio de la revuelta Talal el Attrache, autor de Quand la Syrie s'éveillera. Ahora hay rumores de que el régimen está trasladando allí su armamento estratégico. Como el paradero de Asma y sus hijos, resulta imposible de confirmar.