Rusia tiene prisa por juzgar al grupo punk Pussy Riot

Las tres mujeres están encarceladas desde marzo por su supuesta participación en una “oración-punk” anti Putin

Las Pussy Riot: Nadezhda Tolokonnikova Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich.
Las Pussy Riot: Nadezhda Tolokonnikova Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich.REUTERS SERGEI KARPUKHIN / Reuters

El tribunal de Moscú que juzga a tres integrantes del grupo Pussy Riot les ha dado hoy un plazo de cuatro días, hasta el lunes 9 de julio, para que estudien los siete tomos del expediente sobre el que se basa la acusación de gamberrismo por la que pueden condenarlas a siete años de prisión. Las tres mujeres están encarceladas desde principios de marzo, por su supuesta participación en una “oración-punk” a fines de febrero en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador de Moscú. “Madre de Dios, echa a Putin”, fue el estribillo entonado por las Pussy Riot en aquel espectáculo de protesta que ha dividido a la sociedad rusa. Hasta la decisión del tribunal, las acusadas tenían hasta el 1 de septiembre para estudiar el expediente.

La acción de Pussy Riot es reprobada por muchos rusos, sin embargo también son muchos los que, al margen de su valoración moral, política o estética, creen que las protagonistas del espectáculo están siendo castigadas con una dureza insólita. Incluso el defensor del pueblo, Vladímir Lukín, se ha pronunciado por su liberación y ha opinado que hubiera bastado con una sanción administrativa. Entre las muestras de solidaridad con las Pussy Riot está la de representantes de la intelectualidad rusa, que han firmado una cara a favor de su liberación. La carta, que se encuentra en la página de web de la emisora El Eco de Moscú, estaba avalada el miércoles por casi 34.000 firmas. Los signatarios que valoran “de modo distinto el aspecto moral y ético” de la actuación de las Pussy Riot, consideran que su acción “no es un delito”, ya que “las chicas no mataron a nadie, no asaltaron, no actuaron con violencia, no causaron destrozos ni robaron la propiedad ajena”. Recuerdan también que “Rusia es un Estado laico” y que “ninguna acción anticlerical puede ser perseguida penalmente, si no está recogida en un artículo del código penal”. “El proceso contra Pussy Riot compromete el sistema judicial ruso y socava la confianza en las instituciones de poder en su conjunto”, afirman los firmantes, entre los cuales está la actriz Chulpán Jamátova, que fue representante de Putin en las campaña por la presidencia, así como los establecidos directores de cine Eldar Riazánov, Andréi Konchalovski y Fedor Bondarchuk, el director de teatro Mark Zajárov, y numerosos músicos y cantantes. La senadora Liudmila Nárusova, la viuda del alcalde de San Petersburgo Anatoli Sobchak y madre de la activista Txenia Sobchak, se sumó el martes por la noche a la misiva.

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De las tres jóvenes que se sientan en el banquillo, Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsevich y María Alejina, las dos primeras anunciaron una huelga de hambre. Frente al juzgado se concentraron el miércoles sus partidarios y sus detractores y la policía tuvo que usar alicates para arrestar a tres jóvenes que se encerraron en una jaula de metal tras encadenarla a un semáforo.

Tolokónnikova dijo en el juicio que había alcanzado a leer dos tomos de los siete del expediente y que creía necesario estudiar los otros cinco “porque el contenido de lo que ya he estudiado muestra que no hubo delito”. “Tengo que estudiarlo atentamente porque de ello depende mi destino”, manifestó.

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