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Las legislativas

El Congreso, el otro regreso del PRI

El partido quiere volver a dominar ambas Cámaras, algo que no sucede desde 1991

Propaganda del PRI, en un autobús en la capital mexicana.
Propaganda del PRI, en un autobús en la capital mexicana. AP

Las presidenciales mexicanas han acaparado la atención, y por buenas razones. Un joven y avasallador candidato de un viejo partido, la primera mujer en disputar con posibilidades reales el cargo más alto de la política y el gran retorno de un político de izquierda que se ha sabido reinventar han producido una vibrante campaña en la que, sin embargo, hay otros 2.126 puestos en disputa, entre ellos los del Congreso, el otro poder del Estado mexicano que va a las urnas y que podría volver a lucir, como hace dos décadas, una aplastante mayoría priista.

“La verdad es que va a ser el desastre del Partido Acción Nacional (PAN) y la recuperación absoluta del Revolucionario Institucional (PRI)”, dice Miguel Osorio Chong, secretario de organización del PRI. Osorio, uno de los políticos más cercanos al candidato priista, Enrique Peña Nieto, hace números y pronostica que, junto con sus aliados, tendrán mayoría en la Cámara de Diputados y “con mayor facilidad” en la de Senadores. Un escenario así no existe en México desde 1991.

El Congreso mexicano se compone de 500 diputados y 128 senadores. Hay 300 distritos electorales y de cada uno de ellos saldrá un diputado. Los 200 restantes se asignan según el porcentaje obtenido por los partidos. La República Mexicana está compuesta por 32 Estados. En cada uno de ellos se elige a dos senadores. Un tercero llegará a la Cámara alta como representante de la primera minoría de cada Estado. Y otros 32 senadores serán, también, asignados por el método proporcional. Los diputados se eligen cada tres años y los senadores cada seis.

“He estudiado los números y es imposible que el PRI y su aliado, el Partido Verde Ecologista de México, ganen 167 distritos”, dice Rafael Giménez, vicecoordinador de la campaña de Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN a la presidencia. Giménez menciona 167 distritos porque ese es el número clave de triunfos directos en elecciones de diputados. Con 167 y al menos el 42,2% de la votación, la ley electoral otorga a ese partido los asientos suficientes para tener 251 legisladores. Para Giménez, “tendríamos una Cámara de Diputados con proporcionalidad casi pura", donde sumados el PAN y la izquierda disputarían el poder a la mayor bancada, que será priista.

Osorio Chong ve un Congreso muy distinto. El operador electoral del PRI cree que ganarán entre 210 y 220 distritos. A esos habrá que sumar los de representación proporcional. La ley, sin embargo, establece un límite para evitar la “sobrerrepresentación legislativa” que impide que cualquier partido tenga más de ocho puntos porcentuales en escaños por encima del porcentaje de votos que logró. Peña Nieto pretende abolir esa cláusula, establecida en 1996 para frenar el dominio priísta de las Cámaras.

“Un presidente con mayoría simplemente tendría una mejor oportunidad de llevar a cabo su programa de gobierno”, ha escrito Peña Nieto sobre ese límite que obliga a negociar para tener la mayoría calificada, indispensable para cambios constitucionales. “Sin mayorías se pierde la capacidad de decidir y transformar, lo que termina por erosionar la capacidad de gobernar”, aseveró el candidato presidencial del PRI.

Con el impulso de la campaña realizada por Andrés Manuel López Obrador, los partidos de la izquierda podrían representar la segunda bancada en la Cámara de Diputados. En cambio, en el Senado serían la tercera fuerza.

Completan la jornada las elecciones en siete Estados —Distrito Federal, Morelos, Guanajuato, Jalisco, Chiapas, Yucatán y Tabasco— donde habrá cambio de gobernador. Ocho renovarán alcaldes y congresos. Las encuestas no son buenas para el PAN. Perdería Jalisco, Estado que gobierna desde hace 17 años, y Morelos, donde lleva 12 años. Salvo la capital, el PRI no da por perdida ninguna otra elección estatal. Como en los viejos tiempos.