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Un ministro de Cameron niega trato de favor a Murdoch

El titular de Cultura, Jeremy Hunt, admite haber tenido contacto con el magnate

Jeremy Hunt tras declarar en Londres.
Jeremy Hunt tras declarar en Londres. Getty Images

En la comparecencia de mayor voltaje político ante la comisión Leveson, que investiga las relaciones entre la prensa y los políticos del Reino Unido, el ministro de Cultura, Jeremy Hunt, ha desmentido que dispensara un trato de favor a Rupert Murdoch en su Opa para controlar la principal plataforma digital del país. La credibilidad de Hunt como responsable de supervisar aquella operación se ha visto, sin embargo, cuestionada por la propia admisión de sus contactos con el grupo del magnate y de su apoyo personal a aquella compra, que incluso defendió ante el primer ministro, David Cameron.

 La declaración del ministro, cuya dimisión exige la oposición laborista, ha redundado en una imagen de connivencia de los conservadores con el imperio de Murdoch, News Corporation, para obtener el apoyo político de sus medios de comunicación. En un memorando remitido al primer ministro, Hunt advertía de las consecuencias nefastas para los tories si se bloqueaba la oferta de adquisición lanzada por el empresario sobre las acciones de la plataforma BSkyB que estaban fuera de su control (61%). Murdoch puso 8.000 millones de libras (unos 10.000 millones de euros) sobre la mesa para convertirse en único propietario del servicio de televisión por satélite que copa los derechos de retrasmisión del fútbol en las islas. Y Hunt acabó avalando la Opa, aunque ésta no llegó a consumarse porque el magnate tuvo que abandonar sus ambiciones tras el estallido del escándalo de las escuchas ilegales en el hoy extinto dominical News of the World, una de las cabeceras de su grupo.

Su testimonio ante la comisión Levenson (creada en noviembre para investigar el comportamiento ético de la prensa británica) ha acentuado la presión sobre David Cameron, a quien cuanto menos puede reprochársele el error de juicio a la hora de fichar a algunos personajes de su entorno por la proximidad con el grupo News Corporation. Si su ministro no ha podido despejar las dudas sobre una supuesta parcialidad en la operación BSkyB, la víspera se confirmaba la imputación por perjurio del antiguo jefe de comunicaciones de Downing Street, Andy Coulson. El otrora director del News of the World (2003-07), quien el pasado julio ya había sido detenido en relación con el caso de las escuchas ilegales en el dominical, fue arrestado el miércoles y luego puesto en libertad bajo fianza bajo la acusación de haber prestado falso testimonio en un juicio contra el político socialista escocés Tommy Sheridan. Aquel proceso, durante el cual Coulson aseguró desconocer que el tabloide practicaba pinchazos telefónicos, data de diciembre de 2010, cuando ya trabajaba en la oficina del primer ministro conservador.

El grupo propiedad de Rupert Murdoch -antiguo jefe de Coulson- y sus relaciones con el ministro Hunt han acaparado el grueso de las preguntas en la maratoniana sesión de la comisión Leveson. El titular de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes ha defendido su actuación como “apropiada”, a pesar de reconocer los reiterados contactos telefónicos y vía sms con el hijo del magnate, James Murdoch, o los de su principal asesor con responsables de News Corporation.

 Solo horas antes de asumir la supervisión de la Opa, el ministro envió un mensaje de felicitación a James Murdoch porque la Comisión Europea había descartado vetarla. Hunt no considera que ese gesto implicara ningún sesgo, aún cuando su antecesor en la responsabilidad de decidir sobre la compra de la plataforma digital, el titular de Empresas, Vince Cable, fue precisamente apartado del asunto cuando la prensa consiguió grabar sus opiniones personales sobre News Corporation. En ese caso, eran adversas al grupo.

 De los documentos difundidos por la comisión se desprende que David Cameron conocía la proclividad de Hunt a apoyar las ambiciones del magnate australiano cuando lo designó como árbitro de la Opa. Y el propio ministro, si bien ha sostenido que sus conexiones con el grupo mediático siempre fueron “apropiadas”, intentó esconderse detrás de un árbol cuando detectó la presencia de periodistas en una fiesta organizada hace dos años por James Murdoch. A la hora de prestar declaración, solo pudo alegar que no recordaba aquel árbol.