Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rebekah Brooks admite contactos con David Cameron

La exejecutiva de Murdoch habló con el Gobierno de la compra de una televisión

Rebekah Brooks, durante su comparecencia hoy.
Rebekah Brooks, durante su comparecencia hoy. Reuters

Rebekah Brooks, ex consejera delegada de News International, ha admitido que en una cena navideña en 2010 habló con el primer ministro británico, David Cameron, sobre el intento del magnate de la comunicación Rupert Murdoch de hacerse con el 100% de la televisión BSkyB, para lo que necesitaba luz verde del Gobierno. Pero matizó que el tema se abordó de manera superficial y porque estaba de actualidad. También ha reconocido que lo trató en un almuerzo privado con el responsable del Tesoro, George Osborne.

Dos días antes de esa cena, el Gobierno había decidido que la autorización no dependiera del ministro de Empresas, Vincent Cable, porque había sido grabado hablando de forma peyorativa sobre Murdoch, sino por el de Cultura, Jeremy Hunt. Murdoch renunció a la operación tras estallar el escándalo de las escuchas ilegales del diario News of the World.

Brooks, que había dirigido el tabloide en uno de los momentos más críticos de esas escuchas y que luego dirigió The Sun, hizo esas declaraciones ante la Comisión Leveson, encargada de investigar el comportamiento ético de la prensa a raíz de ese escándalo.

Un e-mail demuestra que un ministro pidió asesoría a un 'lobista' de Murdoch

La comparecencia solo podía tocar de refilón la cuestión de las escuchas porque Brooks está siendo investigada por ese caso. Sin embargo, su comparecencia permitió desvelar un correo electrónico especialmente comprometido para el Gobierno de Cameron y sobre todo para el ministro Hunt, que semanas atrás ya fue acusado de haber tenido una relación demasiado estrecha con Fred Michel, uno de los lobistas de Murdoch en la operación de BSkyB.

En un e-mail dirigido a Brooks, Michel le comenta que Hunt está intentando impedir que haya una investigación pública sobre las escuchas del News of the World y asegura que el ministro le ha pedido “que le asesore en privado en las próximas semanas y que le guíe acerca de su posición y la del número 10 [Downing Street]”.

El abogado Robert Jay centró su intervención en trazar un retrato sobre la influencia de Brooks y de The Sun, o sea, Murdoch, en la política y los políticos británicos. Y el retrato que surgió de cinco horas de preguntas y respuestas no sorprendió: Rebekah mantuvo una relación muy cercana con Tony Blair y David Cameron y tormentosa con Gordon Brown, los tres primeros ministros que trató como directora. Quizá lo más llamativo es la rapidez con que Brooks y Cameron cimentaron esa amistad, que llevó al ahora primer ministro británico a firmar con las siglas LOL (acrónimo de Lots of Love, mucho amor) algunos de los mensajes de móvil que le enviaba.

Brooks admitió que tenía “un papel informal” en la operación de BSkyB debido a sus conexiones políticas y que sacó el tema cuando los Cameron cenaron en casa de los Brooks en las navidades de 2010, el 26 de diciembre. “Se mencionó el caso, pero no se discutió de forma amplia. Se mencionó porque estaba en las noticias debido a que Cable había renunciado a ese papel”, explicó Brooks.

También admitió haber hablado con Cameron algunas veces sobre las escuchas en el News of the World y en particular cuando las informaciones del periódico The Guardian empezaron a crear problemas al grupo. Pero negó que Cameron le preguntara en concreto sobre cómo el caso podría afectar a Andy Coulson.

Número dos de Rebekah Brooks en el News of the World y luego director, Coulson dimitió cuando un reportero y un investigador contratado por el diario fueron encarcelados por esas escuchas. Cameron le contrató luego como jefe de comunicación del Partido Conservador y después del Gobierno pese a recibir avisos sobre lo arriesgado de esa operación por la cuestión de las escuchas. Coulson se vio forzado a dejar Downing Street y es ahora considerado también sospechoso por la policía.

Rebekah Brooks desmintió algunos mitos que circulan sobre su relación con Rupert Murdoch, como que le acompañara a nadar cuando estuvo en Londres o que le enviara un vestido nuevo para que saliera a la calle arreglada después de pasar una noche en los calabozos tras una pelea con su entonces compañero sentimental.