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Dos mil presos palestinos secundan la huelga de hambre en las cárceles israelíes

Los reos denuncian represalias israelíes contra los huelguistas

Las prisiones israelíes se han convertido en un foco de extrema tensión desde que cientos de presos palestinos iniciaran una huelga de hambre hace diez días. La tensión, lejos de remitir no hace más que agudizarse con el paso de los días y son ya 2.000 los presos que se niegan a comer para protestar por las condiciones de su encierro. Los reos denuncian además una campaña de represalias a los huelguistas por parte de las autoridades penitenciarias israelíes.

“A los huelguistas los transfieren de unas prisiones a otras más alejadas. A algunos los han encerrado en celdas de asilamiento”, indica Sahar Francis, directora de Adameer, la organización que presta apoyo legal a los presos palestinos. “[Los guardas de prisiones] entran en las celdas y confiscan sus pertenencias. En Askelón [oeste de Israel] por ejemplo les han dejado sólo las mantas. Están además impidiendo el acceso a las cárceles de los abogados”, añade Francis.

Unos 4.700 presos permanecen encerrados en las cárceles israelíes, 320 en virtud de la llamada detención administrativa; es decir sin haber sido juzgados ni condenados. Esta es precisamente una de las principales quejas de los presos, pero también de organizaciones de derechos humanos y de la Unión Europea que ha considerado que Israel hace “un uso excesivo” de esta figura legal. Piden además los huelguistas un mejor acceso a la educación dentro de la cárcel y que los presos de Gaza puedan recibir visitas de sus familiares, algo a lo que no tienen derecho desde hace cinco años. Dicen los presos que si las autoridades israelíes no dan cumplimiento a sus exigencias, otro millar se sumará a la huelga la semana que viene.

El Gobierno israelí no ha dado de momento señal alguna de estar dispuesto a negociar con los huelguistas y mucho menos a acceder a sus exigencias. “En la lista de nombres de los huelguistas figuran convictos condenados por cometer actos atroces. Gente que ha volado autobuses y atentado contra restaurantes y escuelas”, sostiene Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Regev indica además que “Israel cumple con la legalidad en su trato a los prisioneros”.

Mientras en Israel los presos ayunaban, en la franja de Gaza, líderes islamistas llamaron a los grupos armados a capturar soldados israelíes, como única vía para lograr la liberación de presos palestinos. El año pasado, unos 1.000 presos palestinos fueron puestos en libertad a cambio de la liberación del Gilad Shalit, un joven soldado israelí capturado en 2006.”Yo le digo a todas las facciones armadas que la manera de liberar a prisioneros es a través de intercambios… detención por detención y liberación por liberación”, dijo Khaled al Batsh, un dirigente de la Yihad islámica durante un acto celebrado en la franja de Gaza.