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Francia reclama en la ONU la máxima dureza contra los golpistas malienses

París apoya el embargo total declarado por los países de África Occidental, el cierre de fronteras y el bloqueo de las cuentas de miembros de la Junta militar

Francia empieza a estar más que preocupada por la evolución de la crisis en Malí, especialmente en el norte, controlado por grupos rebeldes. Por eso elevó ayer al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de declaración presidencial que exige el restablecimiento del orden constitucional en Bamako y que abra la puerta a una solución política que garantice la integridad territorial del país. Todo esto mientras la Unión Africana endurece las sanciones, como el cierre de fronteras y el bloqueo de cuentas de miembros de la Junta militar.

 “La situación es muy grave y problemática. Por eso resulta indispensable que el Consejo de Seguridad reaccione en apoyo a los trabajos de las organizaciones africanas”, dijo el embajador francés, Gérard Araud, tras la reunión celebrada a puerta cerrada. El apoyo al texto es muy amplio, aseguró el diplomático tras las primeras consultas. Ahora está a la espera de que se presenten modificaciones antes de su adopción, que espera para hoy como muy tarde.

Las agencias de la ONU también expresan la gravedad de lo que sucede y hablan de miles de desplazados que amenazan con desestabilizar zonas más seguras, dentro y fuera del país. Las oficinas de estos organismos en el norte han sido asaltadas, por lo que se han visto obligadas a suspender las labores de reparto de alimentos entre la población. “La situación es precaria en las zonas donde hay actividad rebelde”, señaló un portavoz.

La embajadora de EE UU, Susan Rice, cuyo país ocupa la presidencia de turno del órgano que vela por la paz y la seguridad mundial, dijo que los acontecimientos han dado un giro a peor en los últimos días, porque los rebeldes están capitalizando la confusión en la capital. Eso provoca a su vez que la situación humanitaria se deteriore. Por eso dijo que el objetivo es adoptar la declaración “cuando antes”. “Estamos unidos”, precisó.

El Consejo de Seguridad y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ya expresaron hace dos semanas su condena del golpe de este grupo de militares renegados. Entonces se les pidió que volvieran a sus cuarteles, que liberaran a los funcionarios detenidos y que garantizaran la seguridad del presidente Amadou Toumani Touré. Y desde Nueva York se hizo un llamamiento a la contención en esta rebelión con tantas piezas en movimiento.

Se esperaba que Malí celebrara la primera ronda electoral el próximo 29 de abril. Ante la escalada de la tensión, Francia busca una declaración de apoyo a los esfuerzos del bloque de los 15 países del África Occidental para dar con una solución que contenga la crisis. Y reitera la urgencia de que, como primer paso, se recupere el orden constitucional en uno de los Gobiernos considerados hasta ahora como uno de las más estables en la región.

El texto, concebido en dos fases, también hace referencia a la unidad e integridad territorial de Malí, después de que la crisis llevara a los rebeldes tuaregs a hacerse con el control de la mitad del país. También se condenan los atentados de Al Qaeda. París descarta en este momento una intervención militar, como se hizo ante la crisis en Costa de Marfil. Sí dejó la puerta abierta a apoyo logístico a la fuerza africana si decide finalmente mandar tropas, que ya cuenta con 3.000 efectivos en espera.

Araud precisó que en el caso de Costa de Marfil, la intervención de las fuerzas francesas contaba con el respaldo de un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU. En el caso de Malí no la tiene. “Es a nuestros amigos africanos a los que corresponde solucionar el problema”, remachó. Los diplomáticos en Nueva York siguen confiando en que vuelva a establecerse el orden constitucional “en los próximos días” en Bamako.