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La policía desaloja a los disidentes encerrados en una iglesia de La Habana

13 personas se encerraron para llamar la atención de la visita del Papa

El desalojo se produjo a instancias del Arzobispado

Preparativos para la visita del Papa en La Habana.
Preparativos para la visita del Papa en La Habana. EFE

La Policía cubana desalojó el jueves por la noche a las 13 personas que mantenían ocupado desde hacía dos días el templo de Santuario Diocesano y Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad en La Habana, según ha informado el Arzobispado de La Habana en un comunicado.

El portavoz del Arzobispado, Orlando Márquez, ha denunciado que se trataba de una protesta "no autorizada" y ha explicado que el desalojo se produjo tras la negativa de los ocupantes a abandonar el templo, pese a las promesas del cardenal Jaime Ortega de que serían trasladados a sus casas sin ningún tipo de represalias.

Los disidentes respondieron que no desconfiaban del cardenal Ortega, "pero sí de la palabra dada a este por las autoridades del país". "Afirmaron que si esas mismas autoridades acudían a decírselo personalmente lo creerían", ha explicado Márquez en su nota.

La Iglesia decidió continuar con "esfuerzos unilaterales" que llevaron a varias autoridades eclesiásticas a presentarse la noche del miércoles en la iglesia para invitar a "salir voluntariamente" a los 13 disidentes, cuya salida también habían solicitado los fieles que no pudieron escuchar misa durante los dos últimas días.

Sin embargo, según el Arzobispado, "la respuesta del grupo siempre fue negativa", por lo que Ortega se dirigió a las autoridades "para que invitaran a los ocupantes a abandonar" su protesta con la condición de "salvaguardar la integridad de estas personas".

Finalmente, el desalojo se inició a las nueve de la noche del jueves y "duró menos de diez minutos", ya que los manifestantes no ofrecieron resistencia. La Policía prometió a la Iglesia que aunque trasladarían inicialmente a trece personas a una comisaría, después los llevarían a sus casas sin ser procesados.

"Se pone fin así a una crisis que no debió nunca producirse", ha subrayado el portavoz del Arzobispado, que ha añadido que "la Iglesia confía en que hechos semejantes no se repitan".