Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Capturado en Perú el último líder histórico de Sendero Luminoso

Según el Gobierno, Artemio está gravemente herido tras ser traicionado por miembros de su columna captados por las autoridades

Artemio, cabecilla histórico de Sendero Luminoso, llega herido al aeropuerto militar de Lima.
Artemio, cabecilla histórico de Sendero Luminoso, llega herido al aeropuerto militar de Lima. AFP

Artemio, cabecilla histórico de la guerrilla peruana de Sendero Luminoso en el valle del río Huallaga, fue capturado ayer con vida. Tras cuatro días de intensa búsqueda en la selva, patrullas combinadas del Ejército y la policía lograron esta mañana ubicar al líder terrorista, último miembro de la cúpula senderista que permanecía en libertad. Según las primeras versiones, estaba refugiado en una choza, gravemente herido, pero consciente. “Está vivo, se le están brindando las atenciones médicas correspondientes”, manifestó el ministro de Defensa, Alberto Otárola. De inmediato fue trasladado a la base militar de Santa Lucía, en la zona de Tocache, según informó la web IDL-Reporteros.

El presidente Ollanta Humala se desplazó a Santa Lucía para informarse personalmente de los detalles de la operación. “Esto nos permite hoy decirle al país que hemos derrotado a la delincuencia terrorista en el Alto Huallaga capturando con vida a Artemio, quien viene siendo atendido de sus heridas, declaró a la Televisión Nacional del Perú (TNP). El presidente afirmó que “Sendero Luminoso no es una amenaza al país, son remanentes armados que han estado causando zozobra, hemos eliminado la cabeza de este remanente y todos los mandos importantes y principales están también capturados”.

Humala hizo esta mañana el anuncio del hallazgo, aunque al principio dio la impresión de que el cabecilla terrorista estaba muerto. Esa era la hipótesis más verosímil que manejaban hasta hoy las fuerzas militares y policiales a cargo de su búsqueda. El jueves, Artemio había sido gravemente herido por miembros de su propia columna, captados por las autoridades para ejecutar la operación. Había una gran motivación para traicionarlo: la recompensa de cinco millones de dólares que por él ofrece el Gobierno de Estados Unidos.

Pese a que había recibido al menos dos balazos en el tórax, Artemio pudo ser rescatado por otros miembros de su columna antes de que las fuerzas de la policía y el Ejército llegaran a su campamento, donde se hallaron grandes rastros de sangre, armas y otros utensilios. Empezó entonces una intensa cacería para completar el trabajo de captura. Sin embargo, los terroristas, que dominan el agreste terreno, lograron escabullirse. Horas después entraron en la posta médica del pueblo de Santa Rosa de Mishollo y obligaron a un enfermero a atender a su jefe.

En su manifestación ante la fiscalía, este enfermero confirmó la gravedad de las heridas de Artemio: tenía severas hemorragias en el pecho, una mano destrozada y llegó delirando al puesto de atención. El enfermero le suministró suero, limpió sus heridas y le puso vendajes. Los senderistas se llevaron a su jefe, todavía muy malherido, y se volvieron a internar en la selva antes de que las fuerzas de seguridad llegaran a la zona. La manifestación del trabajador del puesto de salud y declaraciones posteriores de informantes llevaron a las autoridades a la conclusión de que lo más probable era que, a estas alturas, Artemio ya estuviera muerto y su cuerpo hubiera sido abandonado en alguna zona cercana al cauce del río Huallaga. No fue así, finalmente.

Artemio, cuyo nombre real se cree que es Florindo Flores Hala, era el único miembro de la cúpula original de Sendero Luminoso que permanecía libre. Desde 1982 le fue encomendado el frente del valle del Huallaga y allí permaneció, pese a la captura de su líder Abimael Guzmán (en 1992) y el desmoronamiento de Sendero Luminoso en todos los frentes. Su dominio de la difícil geografía del valle le permitió operar durante 30 años sin ser detenido.

En una reciente entrevista a IDL-Reporteros, Artemio admitió su derrota militar y aseguró que estaba dispuesto a negociar y deponer las armas a cambio de una amnistía general para los presos terroristas. El rechazo del Gobierno fue rotundo. En los últimos años, las fuerzas de Artemio recibieron duros golpes y al menos dos de sus lugartenientes fueron abatidos por la policía. El golpe de este domingo podría ser el fin de la guerrilla senderista en ese valle. Tras la caída de Artemio, algunos analistas temen que la facción disidente de Sendero que opera más al sur, en el valle de los ríos Apurímac y Ene, intente ocupar ese espacio. Se trata de un grupo que reniega de las directivas de Abimael Guzmán y tiene estrecha relación con el narcotráfico.