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Odio entre camaradas

Las muertes de soldados de la OTAN por militares afganos revela el profundo desprecio mutuo

Imagen de un soldado del Ejército afgano junto a militares franceses tomada en septiembre de 2010.
Imagen de un soldado del Ejército afgano junto a militares franceses tomada en septiembre de 2010. AFP

Las fuerzas de la OTAN están sufriendo cada vez más ataques por parte de soldados afganos, a quienes los aliados han entrenado y con quienes han combatido hombro con hombro. Los asesinatos de soldados occidentales a manos de soldados afganos se deben, según funcionarios estadounidenses y afganos, a la profunda animadversión existente entre las fuerzas internacionales y locales, según un informe obtenido por el diario The New York Times.

Tras una década de guerra en Afganistán, el informe deja claro que estos asesinatos se han convertido en el síntoma más visible de un mal mucho más profundo: el desprecio que cada bando siente por el otro, al margen de la lucha contra los talibanes. La mala voluntad y la desconfianza son muy profundas entre los civiles y militares de ambas partes, lo que plantea un gran interrogante acerca del papel que Estados Unidos y sus aliados pueden llegar a tener en el futuro de Afganistán.

El asesinato ayer de cuatro soldados franceses a manos de un hombre que vestía el uniforme del Ejército Nacional Afgano en el este del país es el último de una serie de incidentes entre supuestos miembros del mismo bando. Estos incidentes, cada vez más comunes, y añadidos a la incapacidad de la Alianza para atajar el problema, plantean serias dudas sobre los esfuerzos estadounidenses para construir un Ejército regular afgano, una de las condiciones fundamentales del Gobierno de Barack Obama para la retirada de las tropas de Estados Unidos del país centroasiático.

Un ejemplo del nivel general de antipatía por la guerra estalló la semana pasada cuando salió a la luz un vídeo donde marines estadounidenses orinaban sobre combatientes talibanes muertos. Aunque los mandos estadounidenses rápidamente condenaron el acto y tomaron medidas disciplinarias, no pudieron evitar que miles de mensajes de Twitter y Facebook recogieran los elogios de miles de marines y ciudadanos para los hombres que profanaron los cuerpos de sus enemigos.

La consecuencia más preocupante del sentimiento antioccidental es el creciente número de occidentales asesinados por sus aliados afganos, hechos que han sido sistemáticamente calificados por los funcionarios estadounidenses y la OTAN como episodios aislados, obra de soldados perturbados o de talibanes infiltrados. Sin embargo, el informe inusualmente franco al que ha tenido acceso el diario neoyorquino, redactado por un mando estadounidense en el este de Afganistán, tiene una visión totalmente distinta de lo que está en juego.

Desde 2007 se han registrado casi 35 ataques de miembros de las fuerzas afganas 

"Los incidentes mortales no son excepcionales ni aislados, sino que reflejan una creciente tendencia a los homicidios entre camaradas (tal vez en un número sin precedentes entre fuerzas "aliadas” en la historia militar moderna), dice el informe. Pronunciamientos oficiales de la OTAN contrarios a esta tendencia “son falsos o al menos tergiversan la realidad". El texto resta importancia al papel de los infiltrados talibanes en los asesinatos de soldados de la OTAN.

La coalición se negó a comentar el informe. Sin embargo, "los incidentes donde soldados afganos han resultado heridos o muertos por miembros de ISAF o viceversa son casos aislados", insiste el teniente coronel Jimmie E. Cummings Jr., uno de los portavoces militares de Estados Unidos. "Nosotros entrenamos y nos relacionamos con el personal afgano todos los días y no estamos observando ningún problema".

Los datos parecen contar una historia diferente. Aunque la OTAN no ha hecho un recuento completo de las muertes de sus fuerzas "a manos de soldados y policías afganos”, el informe recoge comunicados de prensa de la coalición que indican que desde 2007 se han registrado casi 35 ataques de miembros de las fuerzas afganas contra sus pares estadounidenses y del resto de las fuerzas aliadas.

Dos miembros de la Legión Extranjera Francesa y un soldado estadounidense murieron en episodios separados en el último mes, de acuerdo a los registros de la OTAN. El informe, que recoge los incidentes entre mayo de 2007 y mayo de 2011, informa de que al menos 58 militares occidentales murieron en ataques ejecutados por 26 soldados y policías afganos. La mayoría de los atentados han ocurrido a partir de octubre de 2009. Esta cifra representa el 6% de todas las muertes de la coalición durante ese período, según el informe.

Odio creciente

"El sentimiento de odio está creciendo rápidamente", dijo un coronel del Ejército afgano, que pidió no ser identificado y que describió a sus tropas como "ladrones, mentirosos y adictos a las drogas". Pero también dijo que los estadounidenses eran "groseros, arrogantes y matones que usan un lenguaje grosero". La fuente añadió que los altos mandos se las arreglan para mantener sus sentimientos bajo control, pero reconoció que la tropa es otra cosa. "Me temo que estos ataques se convertirán en un problema importante a corto plazo para los escalafones inferiores de ambos ejércitos".

El peor de estos incidentes hasta el momento se produjo el pasado mes de abril, cuando el coronel de la Fuerza Aérea afgana Ahmed Gul mató a ocho militares estadounidenses y un contratista. Tras la matanza escribió en las paredes con la sangre de los muertos: "Dios, en su nombre" y "Dios es uno". Derspués, se suicidó. En un informe de 436 páginas, los investigadores de la Fuerza Aérea señalaron que Gul actuó bajo un gran estrés provocado por sus problemas financieros. Sin embargo, se demostró después que el motivo principal de Gul era su odio hacia Estados Unidos y que el atentando lo había planificado para matar al mayor número de estadounidenses antes de suicidarse o ser abatido.

No se ha informado de casos de estadounidenses que hayan matado a soldados afganos, a pesar de que un grupo de soldados de EEUU mató a tres civiles afganos por deporte en 2010. Sí existe, sin embargo, un amplio registro de comportamientos groseros y violentos hacia los afganos.

Pero el informe de 70 páginas, titulado "Una crisis de confianza y de incompatibilidad cultural", va mucho más allá de las anécdotas. Se llevó a cabo tras entrevistar a 613 soldados y policías afganos, 215 soldados estadounidenses y 30 intérpretes afganos que trabajan para los estadounidenses. Si bien el informe se centró en tres áreas del este de Afganistán, muchos de los soldados afganos entrevistados habían servido en otras partes del país y el autor del texto cree que constituyeron una muestra representativa de todo el país.

“Hay profundos sentimientos de rechazo y desconfianza entre el personal del Ejército afgano hacia las fuerzas de EE UU", dice el informe. La lista de quejas de Afganistán contra los norteamericanos va desde el asesinato de civiles hasta orinar en público y blasfemar. “Los soldados de EEUU no escuchan, son demasiado arrogantes", dijo uno de los militares afganos encuestados. "Ellos se irritan porque tienen bajas pero jamás se detienen a pensar en los civiles que mueren durante sus operaciones militares”, dijo otro.

Los estadounidenses fueron igual de duros. "La opinión de los soldados estadounidenses sobre sus pares afganos es extremadamente negativa en muchas cuestiones”, dice el informe, que cita que no los marines no se fían de sus aliados afganos a la hora de patrullar juntos. En general, cuestionan la honestidad, integridad y valor de las fuerzas locales, y subrayan el "abuso de drogas". Los estadounidenses también expresaron sospechas acerca de la connivencia de los soldados afganos con los talibanes, una complicidad más que probada en lo que respecta a la policía local.