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Los talibanes afganos anuncian la apertura de una oficina política en Catar

Los integristas muestran su disposición a "entenderse" con la comunidad internacional

El acuerdo llega tras meses de conversaciones secretas con Estados Unidos

 

Los talibanes afganos han anunciado este martes su disposición a abrir una oficina política en Catar. El gesto, que se negociaba desde hace un año, se considera un primer paso hacia el fin de la guerra en Afganistán. Los insurgentes piden a cambio que Estados Unidos libere a sus colegas presos en Guantánamo, algo que ese país parece contemplar desde que ofreció transferir a varios de ellos a cárceles afganas.

"Es muy significativo. Muestra el coraje político tanto de los talibanes como de Estados Unidos", estima Kate Clark del Afghanistan Analysts Network (AAN) en conversación telefónica con EL PAÍS. En su opinión, la apertura de una oficina política indica que los talibanes !están considerando otras opciones [distintas a la guerra] y debilita su capacidad para motivar a la lucha a sus seguidores". Además, esta analista señala "el riesgo de enemistarse con sus patrones paquistaníes" que la decisión lleva consigo.

La noticia, que apareció inicialmente en la web Sawt al Jihad (literalmente la Voz de la Guerra Santa), fue confirmada a la agencia Reuters por uno de los portavoces del movimiento. "Estamos listos para abrir una oficina política en el exterior, con el fin de entendernos con la comunidad internacional. Así que hemos alcanzado un acuerdo de principio con Catar y las partes relevantes", explicó Zabibullah Mujahid.

Washington estudia transferir a presos talibanes de Guantánamo
a cárceles afganas

Arsala Rahmani, uno de los miembros del Alto Consejo de Paz afgano, calificó la noticia de "gesto de buena fe". Hasta ahora, los talibanes se habían negado a negociar con la comunidad internacional hasta que no se retiraran todas las fuerzas extranjeras.

El Gobierno afgano había apoyado la apertura de una representación talibán bien en Arabia Saudí bien en Catar como una forma de alejar al grupo de la influencia de Pakistán, donde sus líderes encuentran refugio. Sin embargo, el presidente Hamid Karzai aún no ha reaccionado al anuncio, tal vez temeroso de que su Gobierno vaya a perder el control de las negociaciones, ya que el comunicado de los insurgentes sólo menciona a la comunidad internacional y no hace referencia a las autoridades afganas.

El acuerdo llega tras meses de conversaciones secretas entre representantes de Estados Unidos y responsables talibanes, algunas de las cuales resultaron ser un fraude. El deseo norteamericano de acabar con la sangría, humana y económica, que han supuesto diez años de ocupación de Afganistán ha llevado a considerar la transferencia a ese país de varios destacados talibanes presos en Guantánamo.

 

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