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El imperio de Il Cavaliere se resiente ante su salida del Gobierno

El valor bursátil de sus empresas ha perdido 1.100 millones este año

A principios de agosto, los especuladores empezaron a apostar por la incapacidad de Italia de cubrir su deuda soberana. Los datos negros llovían sobre Roma desde la Bolsa de Milán. El primer ministro, empeñado en negar la evidencia, tuvo que comparecer ante el Parlamento para calmar la tensión, sin lograrlo. Además de volver a decir que la economía nacional era sólida e inatacable, subrayó: “Yo también estoy muy angustiado por los altibajos de las Bolsas, ¡es que tengo tres empresas cotizadas!”.

 Los altibajos llegaron a ser más bien solo bajos, y puede que esa frase fuera pronunciada en uno de los raros momentos de sinceridad del dimisionario presidente del Consejo de Ministros. Un político que se aferra a su escaño como a un salvavidas, porque sabe que estar sentado allí favorece mucho a su otro ego, el del empresario. En cuanto su Ejecutivo deje de existir, sus finanzas van a notarlo.

Para darse cuenta de cómo su cargo favoreció las cotizaciones de sus sociedades, y del peligro que corren ahora, basta con examinar los datos. A finales del año 2000, cuando un centro-izquierda hecho añicos se tambaleaba en el Gobierno y Berlusconi estaba a punto de inaugurar el decenio que gobernaría casi sin interrupciones, “las participaciones de control sobre Fininvest —el coloso televisivo Mediaset, la editora Mondadori y el grupo financiero Mediolanum— valían 11.000 millones de euros”, señala Luca Piana, del semanario L’Espresso. En 2003, mientras las huestes de la mayoría preparaban la ley Gasparri —que regaló nuevos espacios de crecimiento comercial a Mediaset, porque permitía concentrar la publicidad— el patrimonio bursátil de Berlusconi aumentó de golpe 1.600 millones de euros. En proporción, más que cualquier otra sociedad cotizada.

En lo que va de año, cuando la mayoría política empieza a mandar fuertes señales de debilidad, tras la expulsión de una parte del Pueblo de la Libertad (la de Gianfranco Fini), el valor bursátil del imperio de Berlusconi ha bajado de golpe en 1.100 millones de euros, el 33%. No son solo los efectos de la crisis: el índice de referencia de la Bolsa de Milán solo perdió un 20%. “Los números parecen decir que los inversores ya no confían en que un Berlusconi dimisionario pueda sacar provecho para sus sociedades como hizo en el pasado”, concluye L’Espresso.

Además de las pérdidas, dos de sus compañías tienen deudas fiscales

El 9 de noviembre, el día después de que el primer ministro perdiera la mayoría en el Parlamento y tuviera que anunciar su dimisión tras la aprobación de los ajustes, Mediaset perdió un 5%. El efecto fue inmediato. Fininvest controla el 53% de Mondadori, el 40% de Mediaset y el 35% de Mediolanum. El grupo, que pertenece en un 63% al primer ministro y es presidido por Marina, hija de Il Cavaliere y de su primera mujer, no solo tiene problemas en la Bolsa. Mondadori, como todas las editoriales, lucha con la crisis del papel. Mediolanum debe a Hacienda 86 millones de euros de impuestos no pagados en 2005 y 2006. Mientras, la Policía de Finanzas (que vigila el cobro de las tasas) inspeccionó en 2011 la sede de Mediolanum y concluyó que, gracias a las sedes irlandesas del grupo, la empresa debe al fisco otros 170 millones.

Mediaset también hace aguas. “Mediaset”, cuenta Piana, “sigue controlando el 62% del mercado publicitario en Italia. Sin embargo, la audiencia es más baja que la de las emisoras públicas: 37% para Canal 5 y las otras cadenas de Berlusconi, y 41% para la RAI. Si Berlusconi deja el Gobierno, podría perder también los favores de las agencias publicitarias”.