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Turquía desafía a Siria al acoger a combatientes contrarios a El Asad

Desertores del Ejército sirio organizan ataques desde un campamento protegido por las fuerzas armadas turcas

Antaño uno de los aliados más cercanos de Siria, Turquía cobija ahora a un grupo armado que impulsa la rebelión contra el Gobierno del presidente Bachar el Asad, proporciona cobijo al comandante y a docenas de miembros del grupo, el Ejército Sirio Libre, y les permite organizar ataques a través de la frontera desde un campamento protegido por el Ejército turco.

El apoyo a los insurgentes se da en medio de los esfuerzos turcos por socavar el Gobierno de El Asad. Turquía estudia imponer sanciones a Siria y ha intensificado su apoyo al Consejo Nacional Sirio, que agrupa a varios grupos opositores y que se constituyó en Estambul. Pero albergar a los jefes del Ejército Sirio Libre, una milicia formada por desertores de las fuerzas armadas sirias, puede ser el desafío más sorprendente lanzado hasta ahora a Damasco.

El miércoles, el grupo, que vive en un campo de refugiados en Turquía, fuertemente protegido, reivindicó la muerte de nueve soldados sirios, incluyendo un oficial, en un ataque en la inestable región central de Siria.

Los funcionarios turcos describen su relación con el jefe del grupo, el coronel Riad el Asad y con los 60 o 70 compañeros que viven en el "campamento de oficiales" como puramente humanitaria. La principal preocupación de Turquía, dicen, es la seguridad física de los desertores. Preguntado por las actividades militares organizadas bajo la protección turca, un funcionario del Ministerio de Exteriores dijo que su única inquietud era la protección humanitaria, y que no podían prohibirles que expresaran sus opiniones.

Por el momento, el Ejército Sirio Libre

es demasiado pequeño como para suponer

una amenaza

al régimen de El Assad

"Cuando toda este gente escapó de Siria, no sabíamos quién era quién, no llevaban escrito en su frente ‘soy un soldado’ o ‘soy un miembro de la oposición", dijo un portavoz de Exteriores. "Estamos facilitándoles residencia temporal por motivos humanitarios, y seguiremos haciéndolo".

Por el momento, el grupo es demasiado pequeño para suponer una amenaza al Gobierno de El Asad. Pero el apoyo turco subraya cuán inflamable y resistente ha resultado el levantamiento sirio. El país está ubicado en una intersección de influencias regionales —con Irán, Hezbolá en Líbano, Arabia Saudí e Israel—, y la implicación de Turquía será seguida muy de cerca por los aliados y los enemigos de Siria.

"Combatiremos al régimen hasta que caiga y construiremos un nuevo periodo de estabilidad y seguridad en Siria", dijo el coronel Asad en una entrevista coordinada por el Ministerio de Asuntos Exteriores turco, y realizada en presencia de un funcionario de ese departamento. "Nosotros somos los líderes del pueblo sirio y estamos con el pueblo sirio".

La entrevista se celebró en la oficina de un funcionario del gobierno local, y el coronel Asad llegó protegido por un contingente de diez soldados turcos fuertemente armados, incluyendo un francotirador. El coronel llevaba puesto un traje que un funcionario de Exteriores dijo haberle comprado esa mañana. Al final del encuentro, y apelando a razones de seguridad, el coronel y el funcionario recomendaron que cualquier otro contacto con el grupo se canalizara a través del ministerio.

En su día, Turquía consideraba sus estrechos lazos con Siria como su mayor logro en política exterior. Pero las relaciones se hundieron a raíz de los ocho meses de protestas antigubernamentales y la brutal represión que, según la ONU, ha causado más de 3.000 muertos.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se sintió personalmente ofendido porque El Asad le había garantizado reiteradamente que emprendería una amplia reforma, algo que nunca cumplió. El Gobierno turco predice que el régimen de El Asad puede caer en los dos próximos años.

La entrevista con el jefe de los desertores fue coordinada por el Ministerio de Exteriores turco

"Esto lleva a la política turca hacia una intervención activa en Siria", dice Hugh Pope, analista del International Crisis Group, que define como "un territorio completamente nuevo" la relación de Turquía con el Ejército Sirio Libre. "Está claro que Turquía se siente amenazada por lo que está sucediendo en Oriente Próximo, sobre todo en Siria", dice Pope, que destaca que, en algunos discursos, Erdogan "ha hablado de lo que pasa en Siria como un asunto interno turco".

Los funcionarios turcos aseguran que su Gobierno no ha facilitado armas ni apoyo militar al grupo insurgente, ni el grupo lo ha pedido directamente. Sin embargo, el coronel Asad, que agradeció a Turquía su protección, dejó claro que estaba buscando mejores armas, asegurando que su grupo podría causar daño a un liderazgo sirio que se ha mostrado extraordinariamente unido.

"Pedimos a la comunidad internacional que nos facilite armas para que, como ejército, el Ejército Sirio Libre, podamos proteger al pueblo de Siria", dijo en la entrevista. "Somos un ejército, estamos en la oposición, y estamos preparados para llevar a cabo operaciones militares. Si nos dan armas, podemos derrocar al régimen muy muy pronto".

Estas declaraciones parecen más farol que una amenaza. La represión ha frenado por ahora las protestas, y el Gobierno sirio parece en una posición más fuerte que este verano.

El coronel Asad dijo que huyó a Turquía tras el estallido de la rebelión en su pueblo, Ebdeeta, al norte, después de que las tropas leales mataran a varios de sus familiares. Y también porque "había mayor potencial para dirigir operaciones" desde un lugar libre. Dijo que todos los residentes del campamento son miembros del Ejército Sirio Libre, muy organizados, y con las armas que tenían cuando desertaron. No concretó el número de combatientes, pero aseguró que son más de 10.000. La cifra no pudo ser verificada.

Aunque muchos analistas aseguran que los ataques de los desertores en Siria no están coordinados y son muy locales, el coronel Asad asegura tener el control operativo y estar en contacto con los mandos sobre el terreno a través de un ordenador portátil conectado a uno de los cuatro teléfonos (uno de ellos por satélite) que le han facilitado expatriados sirios.