Un comando armado secuestra a tres cooperantes en Somalia

Un danés, una estadounidense y un somalí trabajan para una organización que realiza labores en zonas afectadas por las minas antipersonales Es el cuarto secuestro en la región en las últimas semanas

Un soldado monta guardia en una céntrica calle de Nairobi.
Un soldado monta guardia en una céntrica calle de Nairobi.DAI KUROKAWA / EFE

Tres trabajadores del Danish Demining Group (DDG) han sido secuestrados por hombres armados en la ciudad de Galkayo en el centro de Somalia, según confirmó a EL PAÍS Klaus Ljoerrinng Pedersen, delegado del DDG en Kenia.

“Hoy a las tres de la tarde en Somalia, tres trabajadores del Danish Demining Group han sido secuestrados. Uno es un hombre somalí y los otros dos son miembros de la plantilla internacional, una mujer estadounidense y un hombre danés”, señaló el DDG en un comunicado enviado a los medios. Pedersen no quiso realizar cualquier otra declaración más allá de lo indicado en este comunicado. El hombre de nacionalidad danesa tendría 60 años y la mujer estadounidense 30 años, según informaciones sin confirmar procedentes de fuentes de seguridad somalíes.

El DDG es una organización danesa que se dedica a desminar y a realizar otras labores humanitarias en zonas afectadas por la presencia de minas antipersonales, según indican en su página web. Los cooperantes se encontraban cerca del aeropuerto de Galkayo, una ciudad situada entre la región semiautónoma de Puntland y la región de Galmudug.

Al Shabab amenazó con realizar atentados en Nairobi si las tropas kenianas no abandonaban Somalia

Se trata del cuarto secuestro en las últimas semanas y en esta zona en el que hay víctimas procedentes de países occidentales, aunque ésta es la primera vez que el rapto ocurre dentro de Somalia.

El pasado día 13, Montserrat Serra y Blanca Thieabut, dos cooperantes españolas que trabajan para Médicos Sin Fronteras, fueron secuestradas en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia. En la actualidad, se encuentran en paradero desconocido aunque se cree que sus captores las trasladaron a la ciudad de Kismayo, en el sur de Somalia y bastión de la milicia rebelde Al Shabab.

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Una mujer de nacionalidad británica también se encuentra secuestrada y otra mujer, de nacionalidad francesa, murió días después de ser capturada. Estos dos raptos se produjeron en el turístico archipiélago de Lamu, situado al norte de Kenia cerca de la frontera con Somalia.

Las autoridades kenianas culparon de los secuestros en su territorio a Al Shabab, que en todo momento ha negado cualquier responsabilidad. Dos días después del rapto de las españolas, el ejército keniano inició una ofensiva militar en territorio somalí con el objetivo declarado de llegar hasta Kismayo.

Actualmente, las tropas kenianas, con apoyo de milicias somalíes leales al Gobierno, se dirigen a la ciudad somalí de Afmadow, situada estratégicamente entre la frontera y Kismayo y donde se espera que tenga lugar la primera gran batalla entre ambos bandos.

Al Shabab amenazó con realizar atentados en Nairobi si las tropas kenianas no abandonaban Somalia y en los dos últimos días ha habido dos ataques con granada en la capital keniana, en los que una persona ha muerto y más de 20 han resultado heridas. Por el momento, nadie se ha responsabilizado de estos atentados y la policía keniana ha declarado que no descarta la autoría de Al Shabab, aunque de momento no hay pruebas que apunten a este u otro grupo.

La ciudad de Galkayo está dividida en dos partes, Puntland controla el lado norte y Galmudug el sur. Ambas regiones estuvieron enfrentadas por el control de la ciudad hasta el pasado mayo, cuando alcanzaron un acuerdo para lograr una solución política a la disputa.

Las autoridades regionales de Galmudug y Puntland son aliadas del Gobierno central somalí en la lucha contra Al Shabab y ninguna de estas dos regiones está bajo control de esta milicia, como sí ocurre en casi toda el centro y sur del país.

Sin embargo, es precisamente en Galmudug y Puntland donde las bandas de piratas somalíes tienen sus bases. Actualmente, los piratas somalíes mantienen al menos 46 barcos con cerca de 500 marineros secuestrados, según las cifras más recientes de la organización ecologista Ecoterra, con sede en el puerto de Mombasa en Kenia y que se dedica a la vigilancia de las aguas del Índico.

 

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