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DEBATE: EL ESTADO DE PALESTINA

El PSOE y PP apoyan el reconocimiento del Estado palestino

En un debate organizado por EL PAÍS, Moratinos y Aristegui afirmaron que para que prospere la paz en Oriente Próximo se debe reconocer la existencia del otro

Tanto Miguel Ángel Moratinos, exministro de Exteriores socialista, como el diputado del PP Gustavo de Arístegui coincidieron ayer en apoyar en público el reconocimiento del Estado palestino, planteado recientemente en la Asamblea General de la ONU. En un debate organizado por EL PAÍS en Madrid y ante centenares de personas, los políticos defendieron la existencia de dos Estados en Oriente Próximo, si bien Moratinos calificó de “oportuno, urgente y necesario” ese reconocimiento, mientras Arístegui insistió más en la necesidad de retomar las negociaciones entre Palestina e Israel. Con una larga trayectoria de conocimiento de la zona, el socialista y el popular recalcaron que la condición necesaria para que prospere la paz en Oriente Próximo pasa ineludiblemente por la necesidad de reconocimiento de la existencia del otro.

El diputado popular también matizó que el futuro Estado palestino tiene que ser “geográfica y económicamente viable” al tiempo que “democrático y creíble”. “Dos Estados es la única solución”, concluyó Arístegui. Por su parte, Moratinos recordó que Israel proclamó su Estado en 1947 “sin pedir permiso a nadie y de forma unilateral” y emplazó a Estados Unidos y a Israel a que no consideren negativamente una decisión unilateral de los palestinos. “Ha faltado diplomacia”, agregó el exministro de Exteriores, “para explicar a Israel que esa decisión no va contra ellos”.

Ha faltado diplomacia", aseguró el exministro de Exteriores, "para explicar a Israel que esa decisión no va contra ellos".

El papel de abogada del diablo lo desempeñó la periodista Teresa Aranguren, una experta en la zona y miembro del Consejo de Administración de RTVE por Izquierda Unida, que señaló que “Israel no ha sufrido nunca una presión de la comunidad internacional para que cumpliera las resoluciones de la ONU”. Las manifestaciones de Aranguren dieron pie a que Moratinos contestara que “las presiones a Israel no funcionan porque no se van a ejercer”, al tiempo que animó a los palestinos a tomar la iniciativa tras subrayar que grupos como Hamás no quieren la paz. Tanto Moratinos como Arístegui explicaron que el principal temor de Israel apunta a la influencia de Irán en la región a través de organizaciones como Hamás en la franja de Gaza y Hezbolá en Líbano.

La actitud más escéptica ante el reconocimiento del Estado palestino la mantuvo Diego de Ojeda, director de Casa Sefarad, que brindó su respaldo, pero con “cautelas y dudas”. En cualquier caso, los cuatro participantes en la mesa redonda, que fue moderada por el director adjunto de EL PAÍS Lluís Bassets, remacharon la idea de que, a pesar de los años transcurridos en innumerables negociaciones de paz, se ha avanzado en la región y que el diálogo es la única vía posible para la convivencia de israelíes y palestinos.

Como tema de actualidad se abordó también la reciente liberación del soldado israelí Gilad Shalit, en poder de Hamás desde hace cinco años y medio y que ha sido canjeado por un millar de presos palestinos. El exministro de Exteriores socialista felicitó al Gobierno israelí y a Hamás por el acuerdo, si bien no ocultó que el pacto “refuerza a Hamás y perjudica a la Autoridad Nacional Palestina”. La actitud de Estados Unidos y de la Unión Europea; los asentamientos judíos, que todos consideraron ilegales; la disputada capitalidad de Jerusalén; los problemas de abastecimiento de agua, o las cuestiones fiscales en manos del futuro Estado palestino fueron algunos otros asuntos abordados en un debate vivo y animado.

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