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EE UU y la UE muestran su oposición a que Palestina pida a la ONU su reconocimiento

Israel lamenta el "paso unilateral" de Abbas y apuesta por la vuelta a las negociaciones

Washington / Bruselas / Jerusalén

El anuncio efectuado ayer por el presidente palestino, Mahmud Abbas, de que pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU el reconocimiento de Palestina como Estado miembro ha suscitado la oposición de EE UU y de la UE. Apenas unas horas después del anuncio oficial, un portavoz del Departamento de Estado calificó de "contraproducente" el paso para la solución de dos Estados -Israel y Palestina-, mientras que la UE, a través de la oficina de la responsable de la diplomacia europea, Katherine Ashton, apuesta por una "solución constructiva" que lleve a reanudar las negociaciones israelo-palestinas, embarrancadas desde hace más de un año. También Israel ha lamentado el "paso unilateral" de Abbas, apostando por las negociaciones como única vía a la paz y culpando a los palestinos del estancamiento de estas.

EE UU, principal valedor de Israel, vetará el reconocimiento de Palestina como miembro de pleno de la ONU, con lo que la petición de Abbas no tendrá ningún recorrido. Ayer, el portavoz del Departamento de Estado de EE UU, Mark Toner, ha reafirmado la postura estadounidense de oposición al plan palestino justificando que "es contraproducente" y que no acabará con el resultado deseado de "dos Estados que conviven el uno junto al otro en paz y con seguridad". Según dijo Toner, Washington "continúa comprometido" con su intención de que israelíes y palestinos reanuden las negociaciones, para que finalmente conduzcan a "un acuerdo de paz completo".

Por su parte, la UE se limita a "tomar nota" de la iniciativa palestina, aunque su apuesta es la de una "solución constructiva" que conduzca a reanudar las conversaciones. "seguimos creyendo que una solución constructiva susceptible de concitar el mayor apoyo posible y de permitir la reanudación de las negociaciones es el mejor y el único medio de llegar a la paz y a la solución de dos Estados que desea el pueblo palestino", ha dicho Maja Kocijancic, portavoz de la jefa de la diplomacia europea.

Finalmente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lamenta el "paso unilateral" dado por los palestinos, que, a su juicio, no llevará a la paz. "La paz no se consigue dando pasos unilaterales en la ONU ni uniéndose con la organización terrorista Hamás. La paz solo se puede alcanzar a través de negociaciones directas con Israel", dice una nota emitida por su oficina. "El liderazgo de la Autoridad Palestina ha evitado consistentemente las negociaciones de paz con Israel", acusa el escrito, que añade que cuando ésta "abandone las medidas fútiles y unilaterales en la ONU, encontrará en Israel un socio genuino para negociaciones de paz directas".

El todo por el todo

La iniciativa palestina de ayer está condenada al fracaso, pero es una forma de presionar a EE UU, que tendrá que vetarla y posteriormente explicar a los países árabes, en plena efervescencia democrática, las razones de su respaldo incondicional a Israel. El presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de la Autoridad Palestina podía haber optado por la vía posibilista, la que recomendaban Washington, Bruselas e Israel: acudir a la Asamblea General de la ONU, pedir una ligera mejora en su actual situación de "entidad observadora" y arrancar algunas concesiones previas a una nueva ronda de negociaciones. Esa vía, según los cálculos palestinos, iba a permanecer abierta tras el previsible no del Consejo de Seguridad por el veto estadounidense. Abbas ha decidido ir a por el premio máximo y luego, según evolucionaran los acontecimientos, conformarse con menos.

En cierta forma, Abbas ha apostado por lo que en términos diplomáticos equivaldría a la guerra total. La suya ha sido una decisión unilateral, prohibida expresamente en los Acuerdos de Oslo; una decisión frontalmente opuesta a los deseos de EE UU, principal patrocinador del proceso de paz y financiador de la Autoridad Palestina; y una decisión condenada a agriar hasta extremos impredecibles las relaciones con Israel y las tensiones entre colonos y palestinos en la Cisjordania ocupada.

Abbas se encuentra en una situación precaria, como simple presidente en funciones de la Autoridad Palestina (su mandato ya ha expirado), con Cisjordania y Gaza divididas en un reflejo del enfrentamiento entre la OLP y Hamás (que rechaza la iniciativa), e incapaz de formar un gobierno de unidad prometido desde mayo. En resumen, una situación en la que no resulta irrazonable jugarse el todo por el todo.