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El Consejo de Seguridad de la ONU condena al régimen sirio por la represión de las protestas

La ciudad de Hama sufre por cuarto día consecutivo la dura ofensiva del Ejército contra los opositores de El Asad.- "Han convertido la ciudad en un infierno", dice un joven que ha logrado escapar

Tras dos meses de bloqueo y varios días de intensa discusión, el Consejo de Seguridad de la ONU ha logrado expresar este miércoles una condena unitaria a la represión que el régimen sirio ha ejercido contra los opositores a El Asad, aunque no se trata de una resolución de condena sino de un texto aprobado como declaración presidencial no vinculante. La única voz disonante ha sido la de Líbano, vecino de Siria y que acoge en su territorio a varios miles de refugiados del país, cuyo representante "se desvincula porque no aborda la actual situación" de Siria. El acuerdo se ha precipitado en plena ofensiva del Ejército contra la ciudad de Hama, bastión de los rebeldes, asediada por tanques desde el domingo, víspera del inicio del Ramadán.

Pese a la brutal represión que sufre el país desde marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU no se había pronunciado sobre la situación en Siria, a causa de las reticencias de Rusia y China. Ahora lo ha hecho, por fin, mediante la aprobación de una tibia declaración de la presidencia del Consejo, que ejerce el embajador indio Hardeep Singh Puri, y no de una resolución que tendría más fuerza jurídica.

En ningún momento amenaza con sancionar a los dirigentes del régimen que encabeza El Asad -como han hecho por su cuenta EE UU y la Unión Europea- ni tampoco se muestra dispuesto a investigar in situ las posibles matanzas perpetradas. Su pronunciamiento está muy alejado del que adoptó sobre Libia, donde sí amparó jurídicamente la intervención militar.

El máximo órgano de la ONU "condena las violaciones generalizadas de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra los civiles por parte de las autoridades sirias", reza el texto de la declaración. Pide además que cese la violencia y urge a ambas partes, incluida a la oposición, que "actúen con máxima contención". Solicita a continuación a Damasco que "respete plenamente los derechos humanos" y que los responsables de la violencia rindan cuentas aunque no precisa ante quién deberían hacerlo.

Toma, por último, nota del anuncio de las autoridades sirias de llevar a cabo reformas y "lamenta la falta de avances a la hora de aplicarlas".

"Han convertido Hama en un infierno"

"No hay agua, han cortado las comunicaciones y la electricidad, falta comida y continúan los bombardeos". "Han convertido a Hama en un infierno", afirma Mahmoud, un joven informático que este miércoles ha logrado huir de la ciudad más castigada de Siria. "Bombas, disparos, tanques", prosigue al teléfono, "es la mayor operación [de represión] desde el inicio de las protestas".

Mahmoud eleva hasta cerca de 300 el número de muertos a manos de las fuerzas de seguridad desde el domingo, aunque las agencias de prensa internacionales solo evocan un centenar.

A los muertos en las calles hay que añadir, según el Comité Sirio de Derechos Humanos, los presos recluidos en 13 celdas de la cárcel central de Hama que fueron ejecutados el lunes por la noche. Todos ellos habían sido apresados durante las manifestaciones.

Mahmoud también se ha echado a la calle estos días. "Trabajo como informático, carezco de vínculos con grupos de activistas que están en el extranjero, soy un tipo corriente, pero esta vez me he manifestado para exigir libertad", explica al teléfono desde la carretera que une Hama con Damasco.

Salir de la ciudad asediada por el Ejército ha sido una odisea. Decenas de vecinos se agolpaban en un convoy de unos 50 coches. "Nos adentramos por una pequeña calle y el soldado del puesto de control nos dejó pasar", comenta.

Antes de ponerse en ruta recibió la mala noticia de la detención de un joven al que conoce. "Nunca le vi hacer algo malo en las protestas callejeras", recuerda. "Muchos como él desaparecen un buen día y ya no volvemos a tener noticias de ellos", se lamenta.

La oposición calcula que desde marzo hay unos 3.000 desaparecidos y 12.000 detenidos. El número de civiles víctimas mortales de la represión asciende a 1.600 a los que hay que añadir unos 300 uniformados.

Por eso "quiero ver a El Asad sentado el banquillo de un tribunal sirio como hoy hemos visto a [Hosni] Mubarak", el expresidente egipcio cuyo juicio empezó este miércoles en El Cairo, concluye Mahmoud.

Tras dedicarse a peinar a sangre y fuego la periferia de Hamas durante 48 horas las unidades de élite del Ejército se han desplegado con sus carros de combate en la céntrica plaza de Alaassi, donde se han desarrollado, en julio, las mayores manifestaciones contra el régimen sirio.

Hama ha sido tradicionalmente la ciudad más rebelde de Siria. En 1982 ya se sublevó contra Hafez el Asad, el padre del actual presidente, y la represión que llevó a cabo el Ejército se cobró unos 20.000 muertos. Entonces fueron los Hermanos Musulmanes los que protagonizaron la revuelta que ahora no aparenta tener connotaciones religiosas.