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China ordena una campaña de inspección de seguridad ferroviaria en todo el país

El programa, de dos meses, se centrará en los trenes de alta velocidad y de pasajeros, y revisará el cumplimiento de las normas de mantenimiento y las conexiones de los sistemas de suministro eléctrico

El Gobierno chino ha ordenado hoy que se lleve a cabo una campaña de inspección de seguridad de la red ferroviaria en todo el país, como consecuencia del choque sufrido el sábado pasado por dos trenes de alta velocidad en la provincia de costera de Zhejiang, en el que, según el último balance oficial, murieron 39 personas -entre ellas, un italiano y un estadounidense- y resultaron heridas casi 200. El accidente ha provocado la indignación de muchos internautas, que han acusado a las autoridades de ocultar el número real de fallecidos y las causas del desastre.

El Ministerio de Ferrocarriles ha asegurado que el programa de inspección, de dos meses, se centrará en los trenes de alta velocidad y de pasajeros, y revisará el cumplimiento de las normas de mantenimiento y las conexiones de los sistemas de suministro eléctrico. Prestará especial atención a la prevención de accidentes originados por inundaciones y las condiciones meteorológicas.

El rápido crecimiento de la red de alta velocidad ha ido acompañado de escándalos de corrupción

El desastre se produjo cuando un tren bala chocó por detrás con otro que se había detenido en la vía tras perder el suministro de corriente a causa de un rayo. Seis coches descarrilaron por el impacto y cuatro de ellos cayeron de un viaducto de 20 a 30 metros de altura.

La noticia del accidente corrió como la pólvora por los microblogs, donde los internautas expresaron desde el primer momento su enojo por el secretismo de las autoridades sobre lo ocurrido. Pekín destituyó a tres funcionarios ferroviarios -aunque aún no ha concluido la investigación- para intentar calmar las críticas. Pero estas continuaron, especialmente después de que el departamento de propaganda prohibiera a los medios de comunicación chinos que investiguen el accidente y les ordenara que den solo la versión oficial y se centren en "historias conmovedoras" sobre los donantes de sangre o los taxistas que transportaron a gente gratis.

A pesar de ello, y quizás para mostrar cierta simpatía con las víctimas y sus familias, varios medios oficiales han publicado comentarios críticos fuera de lo común. El diario en inglés China Daily ha planteado por qué el conductor del segundo convoy "aparentemente no fue advertido de que había un tren detenido en su camino". Y el periódico Global Times se ha preguntado por qué China es capaz de desarrollar tan rápido su economía, mientras descarta medidas de seguridad que se dan por descontadas en Occidente. Sin embargo, añade: "Hay que evitar señalar con el dedo de forma ciega y precipitada. El desarrollo chino en este momento no puede ser perfecto".

El rápido crecimiento de la red de alta velocidad ha ido acompañado de dudas sobre su seguridad y escándalos de corrupción. Comenzó a operar en 2007 y es la más extensa del mundo, con 8.358 kilómetros a finales del año pasado. El accidente ha supuesto un duro golpe para la imagen de la industria ferroviaria china, que aspira a exportar sus trenes bala a otras zonas del mundo, como Oriente Medio y Latinoamérica.

La línea de alta velocidad Pekín-Shanghai ha sufrido numerosos problemas desde que fue inaugurada con bombo y platillo a finales de junio. Según algunas informaciones, fue abierta antes de lo debido por presiones políticas para coincidir con el 90 aniversario de la fundación de PCCh el 1 de julio.