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John Edwards, imputado por conspiración y desvío de fondos de su campaña electoral

El excandidato demócrata a la Presidencia de EE UU usó el dinero para tapar una relación extramatrimonial

Un gran jurado ha formulado cargos contra el excandidato presidencial de Estados Unidos John Edwards por violar leyes electorales al utilizar cerca de un millón de dólares de sus seguidores en cubrir una aventura extramatrimonial durante la campaña de 2008. La acusación incluye un total de seis cargos, entre ellos el de conspiración, falso testimonio y contribuciones ilegales a la campaña.

Mientras que Edwards debía haber declarado cientos de miles de dólares donados por sus bases, el político demócrata los escondió y los utilizó para mantener escondida su relación con una amante, según aseguran las autoridades federales. Los abogados de Edwards argumentan que el dinero eran regalos y contribuciones de amigos que pretendían ayudar al candidato a encubrir su relación extramatrimonial de su esposa Elizabeth, enferma de cáncer y que murió el pasado mes de diciembre.

La fiscalía ha emitido una orden para su arresto mientras que Edwards ya ha declarado ser inocente de todos los cargos que se le imputan. Si es condenado, Edwards podría enfrentarse hasta a cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares por el cargo de conspiración. La misma pena sería aplicada para cada uno de los otros cinco cargos.

Edwards, de 57 años, conoció a Rielle Hunter cuando trabajaba como operadora de vídeo en la campaña del candidato. La pareja tuvo una hija que nació en febrero de 2008, varias semanas después de que Edwards ya se hubiera retirado de las primarias del Partido Demócrata que dieron la nominación a Barack Obama.

El exsenador por Carolina del Norte negó en principio la existencia del romance e incluso la de la hija hasta que en el verano de 2008 admitió la relación con Hunter. No fue hasta el año pasado cuando Edwards admitió ser el padre de la niña, justo pocos días antes de que se publicase un libro que contaba las interioridades de la campaña de 2008 y escrito por un exasistente de Edwards, Andrew Young. El culebrón alcanzó su máximo punto de suspense cuando Young reconoció que se declaró ser el padre de la criatura para proteger a su jefe.