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Italia decidirá en referéndum sobre la energía nuclear el 12 y 13 de junio

El Supremo acepta el recurso de la oposición; el voto será un nuevo test político para Berlusconi

Los ciudadanos italianos podrán decidir si quieren o no centrales nucleares en el referéndum que se celebrará los días 12 y 13 de junio. El Gobierno de Silvio Berlusconi había intentado evitar la consulta popular aprobando un decreto ley que suspendía el programa de construcción de centrales nucleares durante dos años, pero la oposición pidió al Tribunal Supremo que autorizara la consulta a esa nueva ley. El tribunal ha decidido hoy que el referéndum debe celebrarse y que los ciudadanos tienen derecho a decidir sobre la modificación legislativa.

La consulta para abrogar la ley que introducía la energía atómica fue impulsada por una iniciativa de Italia de los Valores, asociaciones ecologistas y el Partido Democrático; tras el accidente en la central de Fukushima, Berlusconi decidió frenar sus planes de construir cuatro centrales en Italia, con la idea de ganar tiempo y esperar a que cambiara el clima de opinión.

La oposición y los grupos ecologistas han festejado hoy la decisión judicial. "Es una gran noticia, el Gobierno había intentado un truco para robar a los ciudadanos e derecho a pronunciarse, pero el Supremo ha restituido ese derecho", ha dicho la presidenta del PD, Rosy Bindi.

Junto a la consulta sobre la energía nuclear, los italianos podrán expresarse sobre otras dos leyes: la que privatiza la gestión de los acueductos y los recursos hídricos, y la ley del Legítimo Impedimento que permite al primer ministro invocar empeños de Gobierno para no acudir a sus procesos penales. Para que los referéndums sean válidos, es necesario que voten al menos el 50% más uno de los ciudadanos con derecho a sufragio.

Berlusconi confiaba en lograr la indiferencia general sobre el referéndum evitando la consulta sobre el nuclear, pero el objetivo ha fracasado. Ahora, la oposición se volcará en animar a los italianos a acudir a las urnas para intentar dar una segunda estocada electoral al jefe del Gobierno, que ha quedado muy tocado tras la derrota en las municipales.