Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La justicia española aprueba la entrega de Vielmann a Guatemala

El exministro está reclamado por el asesinato extrajudicial de 10 reclusos

La decisión no es firme, pero todo indica que el exministro guatemalteco de Gobernación Carlos Roberto Vielmann será juzgado en su país y no en España por el asesinato de diez reclusos mediante un grupo policial ilegal creado por el Ejecutivo de ese país. La sección tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional ha aprobado hoy la extradición de Vielmann a su país, aunque no podrá ser juzgado por los delitos de asociación ilícita y ejecución extrajudicial de los que le acusaba la justicia guatemalteca. El tribunal español entiende que esos hechos constituyeron, en realidad, 10 delitos de asesinato. El exministro podrá ahora recurrir al pleno de la Sala de lo Penal aunque la última palabra sobre la entrega la tendrá el Gobierno español.

Los magistrados Alfonso Guevara (presidente), Guillermo Ruiz Polanco y Clara Bayarri rechazan todos los argumentos en contra de la extradición presentados por Vielmann. El hecho de que tenga nacionalidad española no impide la entrega ya que la adquirió con posterioridad a los presuntos asesinatos por los que previsiblemente será juzgado. Tampoco admiten que esos delitos tengan carácter político. "Aun cuando el delito de ejecución extrajudicial contenga la mención de que el móvil del delito sean los motivos políticos, ello no determina que el delito sea delito político", afirma el tribunal.

Tampoco es válido para los jueces el hecho de que se haya abierto en España un proceso contra él por esos mismos hechos, ya que tiene preferencia la justicia de su país. Además, como subraya la resolución, la investigación judicial española -actualmente en suspenso a la espera de una decisión definitiva sobre la extradición- se abrió a petición de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), dependiente de Naciones Unidas, la misma que inició el caso en este último país. Por último, la Audiencia Nacional niega que exista riesgo para su vida en caso de que vuelva a Guatemala, ya que no consta ningún maltrato ni atentado contra la vida del resto de personas investigadas y juzgadas por esos mismos hechos por los tribunales de su país.

La resolución que aprueba la extradición de Vielmann la somete, sin embargo, a una serie de condiciones. La primera es que sea juzgado por diez asesinatos y no por ejecución extrajudicial y asociación ilícita, delitos que, aunque podrían tener su traducción en el Código Penal español, no se encuentran en el catálogo de infracciones por las que, según el Tratado de Extradición entre España y Guatemala, puede ser entregado un detenido. La legislación guatemalteca prevé una pena de entre 25 y 50 años para el asesinato, que podría conllevar la pena capital en casos de especial peligrosidad, pero la Audiencia exige que esa condena, en caso de serle impuesta, sea conmutada por prisión. El Gobierno guatemalteco ha ofrecido garantías de que así se hará.

Vielmann fue detenido en su domicilio cercano al parque del Retiro de Madrid el pasado 13 de octubre. Durante su etapa como ministro -entre el 22 de julio de 2004 y el 26 de marzo de 2007- conformó con varios de sus subordinados "una estructura criminal paralela" para eliminar a determinadas personas, según la justicia guatemalteca. Entre los objetivos eligieron a tres presos fugados de la cárcel de El Infernito, en el departamento de Escuintla. Una vez localizados y detenidos por la policía, se ordenó su entrega al grupo ilegal supuestamente formado por Vielmann, que los asesinó sin juicio.

A uno de ellos le pegaron un tiro en la nuca tras tomarle declaración y grabar en video su interrogatorio. Después, los presuntos asesinos tirotearon sus coches y pusieron una pistola entre las piernas del cadáver para simular que había habido enfrentamiento. Los otros dos presos murieron de forma similar. Vielmann justificó públicamente su muerte por la resistencia que habían opuesto.

Los otros siete asesinatos que se le imputan son de internos amotinados en la cárcel Pavón del municipio de Fraijanes. Vielmann envió a hombres de su grupo al penal para espiar a los cabecillas y después confeccionó una lista con sus objetivos. Tras entrar a sangre y fuego en la prisión, buscaron a sus víctimas y las mataron a tiros. Después pusieron junto a ellos granadas de mano y otras armas como en el resto de los casos.