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Los primeros resultados de las cajas negras de Air France apuntan a un error de los pilotos

'The Wall Street Journal' revela que se distrajeron con unos anemómetros defectuosos y esto les impidió ocuparse de otros sistemas vitales

Los primeros resultados de la investigación de las cajas negras del vuelo de Air France que se estrelló en el Atlántico en junio de 2008 con 228 personas a bordo, apuntan a que el accidente ocurrió por un error de los pilotos, según ha podido saber The Wall Street Journal, que cita a fuentes anónimas de la investigación. Al parecer, los pilotos se distrajeron con unos anemómetros -instrumentos para medir la velocidad o la fuerza del viento- defectuosos y esto les impidió ocuparse debidamente de otros sistemas vitales que fallaron también, incluyendo la fuerza del motor.

La grabación de los instantes finales en la cabina del Airbus A330 indican momentos de confusión -cuatro minutos, según se supo hace un año por las señales enviadas a la sede de Air France en París. Un tiempo en el que los pilotos trataron de atender varias alarmas que recibieron de los sistemas de control de vuelo, mientras el avión atravesaba una zona de turbulencias que estaba prevista. Con lo que no contaban, porque es menos habitual, era con el hielo que encontraron a más de 10.800 metros de altitud, que fue precisamente lo que hizo que los aparatos de medición del viento y otros sensores externos fallaran.

Los hallazgos, que serán revelados por los investigadores el viernes, mostrarán, según el diario estadounidense, que el avión bajó de velocidad peligrosamente poco después de que se desconectase el piloto automático. Enseguida comenzaron a sucederse los mensajes de error y las alarmas, y la tripulación no pudo atenderlos todos, a la vez que ocuparse del comportamiento del motor y la trayectoria del vuelo.

Falta de formación

Los pilotos no fueron entrenados para manejar una emergencia similar a esa altura, según expertos en seguridad e informes anteriores del organismo francés que investiga el caso. A bordo del vuelo AF447 que hacía el recorrido entre Río de Janeiro y París, viajaba un piloto con más experiencia, el capitán Marc Dubois, que se encontraba descansando fuera de la cabina cuando comenzaron los problemas. Las voces grabadas en las cajas negras sugieren que volvió corriendo para unirse a los otros dos tripulantes cuando se dio cuenta de que algo iba mal.

El semanal alemán Spiegel, que también ha tenido acceso a una fuente de la investigación, relata la misma versión y añade que se podía oir cómo Dubois "gritaba las instrucciones a los otros dos pilotos". El principal sindicato de pilotos francés no ha tardado en reaccionar, molesto, a la divulgación de "detalles no confirmados" que pueden hacer planear "sospechas infundadas sobre el comportamiento de la tripulación", según AFP. El sindicato aclara que en vuelos de larga duración siempre viajan tres pilotos para que puedan hacer turnos de descanso de forma que siempre haya dos personas en la cabina de mando.

El viernes no se ofreceran conclusiones finales o causas específicas del accidente, pero los investigadores creen que la compañía Air France no formó a los pilotos para reaccionar a problemas de automatización como estos cuando se presentan junto a una pérdida aerodinámica a elevada altitud, una emergencia en la que se produce una caída de propulsión en las alas y el avión se vuelve incontrolable.

Ni Air France ni Airbus -fabricante de la aeronave-, que se enfrentan a una investigación por homicidio involuntario, según AFP, han querido comentar nada a The Wall Street Journal. Airbus publicó, sin embargo, un boletín la semana pasada dirigido a las compañías aéreas que cuentan con este modelo en el que aseguraba que una primera lectura de las cajas negras no arroja "recomendaciones inmediatas" para la seguridad de la flota de los A330. Los investigadores franceses, que aprobaron esa declaración, han confirmado que no se han detectado fallos importantes en los sistemas que pudieran haber causado el accidente.

Las cajas negras del vuelo, localizadas un año después del accidente a 3.900 metros de profundidad en el Atlántico, no pudieron ser recuperadas hasta principios de este mes. Las primeras conclusiones de la Oficina de Investigación y Análisis francesa (BEA, en sus siglas en francés), se publicarán este verano y un estudio más profundo debería estar listo para principios del año que viene.